Sobre la alimentación complementaria

Debo empezar por recordar que esto que escribo es producto de mis experiencias y reflexiones personales, y que de ningún modo soy una experta en estos temas.

Justo hace un par de semanas, luego de que mi hijo -ya de trece meses- comía de todo y cada día con mayor apetito, pasó por un periodo en el que sólo quería leche materna, y no aceptaba otro alimento. Me preocupé un poco pues, inclusive en los sitios que promueven la lactancia materna en libertad, leía que, a diferencia de los primeros doce meses de vida del bebé en que la leche materna es su principal alimento, luego del año el niño debe comer más de otros alimentos. Mi preocupación terminó cuando me di cuenta que mi hijo volvía a pedirme otros alimentos, con el mismo interés y apetito que había mostrado anteriormente. Entonces me percaté que la semana en que sólo quería leche había coincidido con eventos extraordinarios: la inflamación de su encía superior por la próxima aparición de los incisivos, una pequeña irritación de garganta por el cambio de invierno a primavera y la alteración de la rutina familiar con más salidas y distracciones que de costumbre.

Esta mañana tengo a los abuelos paternos de visita. A veces me da un poco de pena que lleguen mis padres o mis suegros y vean que vivimos sin horarios, que nos levantamos un poco tarde y que tardamos horas en el desayuno. Y es que, con todo y que mi suegra o mi mamá siempre están dispuestas a ayudar, eso de desayunar y limpiar la cocina con un bebé puede tomar más tiempo de lo que se cree.

Pero hoy caí en la cuenta de lo importante que es tomarse su tiempo, y lo importante que resulta estar en casa con un bebé que apenas está conociendo el mundo y que está en un momento clave en su desarrollo en todos los sentidos.

Y es que hoy, que el desayuno se alargó más de lo acostumbrado, León comió de todo: naranja, papaya, tortilla, barbacoa, aguacate y hasta una galleta. Claro: no se comió todo de una sola sentada. Lo que sucedió es que primero nos vio comiendo fruta y se le antojó, y mientras digería esos alimentos estuvo conviviendo con todos en la mesa. Luego nos percatamos de que no había tortillas y abuela y bebé se ofrecieron a ir –caminando, pues tenemos una tortillería cercana– por ellas. A su regreso, claro, ya le había dado más hambre, y se sentó de nuevo con todos a almorzar.

Caí en la cuenta de que eso es lo que pasa cuando estamos los tres solos en casa. Mi hijo tiene la libertad pero, sobre todo, la oportunidad de que yo o su papá estemos ahí para que nos señale ya su sillita, ya los alimentos, ya el refrigerador. A su modo, nos dice que tiene hambre, y uno puede tomarse el tiempo de prepararle alimentos variados antes de que el hambre se manifieste en llantos o rabietas.

Extracción Manual y Masaje del Pecho

 

 La extracción manual es una herramienta importante entre las disponibles para la lactancia. Les acercamos este video realizado por Maya Bolman, IBCLC y Ann Witt, MD, FABM, IBCLC y traducido por Veronica Garea, MS, PhD, IBCLC . Agradecemos a Maya Bolman la oportunidad de hacer que este video esté disponible para las madres de habla hispana.

Video: todos los derechos de Maya Bolman y Ann Witt. 


“Puede usarse nuestro video con objetivos educativos y en contextos que no violen el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna de la OMS. El video no puede ser editado. Debe ser reproducido con todos los créditos tal como se muestran en el video. / You may use our video for educational purposes and not in any context that violates the WHO International Code on the Marketing of Breastmilk Substitutes.   The video should not be edited.  It should be played with full accreditation as noted in the video”

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Doce meses amamantando

Hemos cumplido ya doce meses de lactancia materna y eso merece una reflexión. Van algunos apuntes.

Cosas que disfruto de amamantar a un bebé de doce meses:
- Que mi bebé me demuestre con sonrisas y ruidillos de emoción lo feliz que se siente cuando sabe que lo voy a amamantar.
- Que me acaricie mientras toma su leche.
- Que aplauda y sonría mientras toma su leche.
- Que, al terminar, chasquee su lengua en señal de “deliciosa, mamá”.
- Que balbucee “tetita” en voz muy suave mientras me busca, dormido, por las noches.
- Esa sensación de ser casi todo lo que necesita para ser feliz. Al menos por ahora y sin olvidar el sutil pero importante “casi”.
- Por supuesto, que a la fecha no sepamos ni de desvelos ni de enfermedades ni de llantos interminables.

He aprendido en estos doce meses: a amamantar en libertad, sin horarios ni relojes.

Recuerdo que al inicio me estresaba mucho ver que ya eran las once de la mañana y yo apenas había podido preparar el desayuno y desayunar, ya no se diga bañarme y limpiar la cocina y tender la cama y, ¡uf!, mientras más pensaba en la lista de cosas no hechas más me estresaba. Recuerdo que, aunque disfrutaba amamantar a mi hijo, no podía evitar mirar el reloj cada cinco minutos y preguntarme cuándo me soltaría para poder hacer esto y lo otro y aquello…
Hasta que leí que, para amamantar felizmente, había que olvidarse del reloj.

Es un lujo, lo sé. Pero de pronto caí en la cuenta de que yo podía darme ese lujo. Y aun más, que ese lujo en realidad es un acto de amor que repercute en lo que más me importa: mi familia.

Y, poco a poco, me fui olvidando de los horarios para todo.

Eso es lo que más disfruto de trabajar desde casa: no tengo por qué exigirme horarios rígidos.

A veces nos levantamos más temprano y a veces nos dormimos más tarde. A veces mi hijo toma siestas y a veces no. A veces comemos a unas horas y a veces a otras. A veces limpiamos la casa por las mañanas y a veces por las tardes. Hay días que avanzo mucho en los trabajos remunerados que me encargan y otros días simplemente no puedo ni acercarme a la computadora. Hay días en que bañamos a nuestro hijo al despertar, otros al medio día y otros antes de acostarnos. Hay días que preparo la comida y otros compramos comida hecha. Y lo curioso es que ahora la casa tiene más orden y está más limpia.

Jamás me imaginé una maternidad así.

Sé que eventualmente tendremos que tener horarios más rígidos.

Pero qué felices somos por ahora.

Cómo atenuar el estrés en el hogar bajo situaciones de crisis

Para nadie es un secreto que nuestro país vive momentos de estrés constante debido a la delicada situación política y social. Como familia lo primordial es garantizarnos un clima de bienestar y seguridad emocional, sobre a todo cuando tenemos niños pequeños en casa, y como ciudadanos promover el diálogo, la reconciliación y la paz, sea cual sea su tendencia o ideología.

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Aquí algunos consejos generales basados en las Recomendaciones de la Red de Apoyo Psicológico UCV (07/10/2012).

  • La violencia genera violencia. Evítela.
  • Propicie el diálogo y evite la confrontación.
  • Controle las expresiones de miedo o rabia. Trate de mantener la calma.
  • Cuide espacios de convivencia y participación, tales como la familia, la escuela, la comunidad.
  • Trate de no exponer a los menores a expresiones de violencia. No lleve niños a marchas y manifestaciones.
  • Proteja la integridad física y psicológica de los niños, adolescentes, ancianos, enfermos y personas con discapacidad.
  • Trate de mantener los hábitos y rutinas de los niños en el hogar y la escuela.
  • Diga a los niños sólo los detalles concretos y básicos de las situaciones políticas, de forma que ellos los puedan entender. Déles la oportunidad para dibujar y jugar, y aproveche esas experiencias creativas para invitarlos a contar sus historias sobre lo que ven y sienten con lo que ocurre.
  • Genere o fortalezca redes de apoyo que ofrezcan espacios de intercambio y seguridad afectiva.
  • Esté atento a sus reacciones emotivas y evite descargar expresiones de miedo, rabia o impotencia en los más cercanos  (pareja, familiares, amigos, vecinos o colegas).
  • Realice actividades de índole física, social o espiritual, que propicien el encuentro de un lugar de paz dentro de sí mismo y/o de comunión con otros. Facilite el equilibrio de los procesos de alimentación y descanso.
  • Antes de seguir o hacer circular un rumor (via email, mensaje de texto o Twitter), verifique la fuente y veracidad del mismo.
  •  La transmisión de rumores alarmistas puede generar situaciones de pánico, violencia, etc. Sea responsable de la información que transmita.
  • Evite hacerse eco de rumores de desabastecimiento y realizar compras nerviosas.
  • Rechace convocatorias personales o colectivas a actos de violencia. 
  •  Evite el aislamiento. Mantenga la comunicación y el intercambio de opiniones que ofrezcan distintas miradas y la búsqueda de alternativas.
  • Mantenga hábitos saludables en su rutina diaria y evite el uso de alcohol y drogas como medidas de manejo del estrés. 
  • Procure filtrar la información de programas de radio y televisión que induzcan –explícita o implícitamente– a la discriminación y a la violencia, o que provoquen miedo, rabia o inciten a incurrir en acciones de retaliación o venganza.
  • Diversifique las fuentes y contenidos reales o virtuales de información política y, en la medida de lo posible, observe programas o videos de otros contenidos.
  • Intente mantener el humor –constructivamente– y la serenidad y busque un tiempo para la recreación y el entretenimiento.
  •  Participe y organícese para defender sus derechos sin violencia. Confíe en las potencialidades de la acción colectiva.
  • Recuerde y confíe en la apuesta a la paz y a la democracia de la población venezolana.

 

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Ante tanta polarización y extremismos en las ideas, debemos tener presente:

  1. Reconocer al otro como persona: no es un enfermo, ni alguien sin capacidad de razonamiento o sin sentimientos, es una persona que piensa distinto a mí.
  2. Eliminar descalificativos que agudizan la polarización.
  3. Reconocer los intereses que nos diferencian, pero también los que nos unen como venezolanos.
  4. Reconocer los distintos tipos de conflicto y manejarlos pacifica y democráticamente.
  5. Negociar las diferencias no es eliminar las diferencias.
  6. Educar en valores y cultura de paz.
  7. Difundir información sobre el manejo constructivo y pacífico de conflictos.
  8. Respetar el punto de vista de su interlocutor y exponer sus ideas sin intentar hacer cambiar al otro de opinión.
  9. Explore la posibilidad de encontrar puntos comunes con quien defienda posiciones distintas a las suyas.

Cuando sea grande quiero SER FELIZ

Mark Twain Inspirational Quotes 14 Cuando sea grande quiero SER FELIZ

Más de una vez insistimos a nuestros hijos con la pregunta: “qué desean ser cuando sean grandes”…. tomando en consideración la misma,  les comparto una historia de un niño que responde a esa pregunta de una manera muy ejemplar. En mi caso particular me ha dejado muchas cosas sobre las cuáles pensar y para replantearnos como padres.

En el video que está más abajo (en el link), Logan Laplante, un chico de 13 años, nos muestra lo que realmente es importante aprender para la vida. Desde los 9 años sus padres lo sacaron de la educación tradicional para aprender desde casa, y es muy interesante escuchar sus planteamientos.

El chico dice que los niños desean ser siempre felices, saludables y creativos, pero que el sistema educativo no considera estos elementos. Por lo tanto, según él ser feliz se reduce a la práctica de estas 8 cosas:

  • Ejercicio
  • Dieta y Nutrición
  • Tiempo en la Naturaleza
  • Contribución y Servicios
  • Relaciones
  • Recreación
  • Relajación y Manejo del Estrés
  • Participación Espiritual o Religiosa

Además, propone un “HackShooling” o “Hackear la educación” y lo que se aprende, en el buen sentido de la palabra, ya que según él todo puede ser hackeado, es decir desconfigurado, explorado, mejorado e innovado.

Vale la pena verlo, no tiene desperdicio!
Link del video en YouTube Cuando Sea Grande Quiero Ser Feliz – Logan Laplante

La maternidad y sus demonios

Creo que todas las madres tenemos nuestros propios demonios.

El mío, por ejemplo, es esa sensación de parto robado, una mezcla de emociones por no haber dado a luz a mi hijo solo con mi cuerpo y haber terminado en cesárea, cesárea respetuosa quizá pero cesárea al fin, un no sé qué que no termino de aceptar y procesar a ya un año de distancia.

Parte de esa mezcla de emociones incluye: me faltó valentía para confiar en mi cuerpo, me faltó tener a la mano más información para saber si realmente era mi mejor opción, siento que ganó el miedo de hacer algo que pusiera en riesgo a mi bebé y no la seguridad de hacer lo mejor.

Para otras madres y padres, esos demonios pueden incluir no haber podido amamantar, no haber cargado tanto a sus hijos por temor a malcriarlos, dejar sus hijos al cuidado de otras personas, en fin.

En cambio, con el tema de la crianza con apego yo he gozado de mucho apoyo de muchos frentes. Me siento afortunada y eso me permite vivir una maternidad plena y feliz.

Por eso, siento una especie de responsabilidad de compartir mis experiencias, de compartir la información que tengo a la mano y que, pienso, pueden ayudar a otros padres y a otras madres a disfrutar plenamente esta experiencia. Pero nunca con el ánimo de juzgar.

Al contrario. En todos estos temas me duele pensar en lo difícil que fue para mi madre su propia maternidad. No puedo regresar el tiempo y cambiar su historia, pero con suerte puedo ayudar a que su historia no se repita en otras mujeres y en otros bebés.

Estoy de acuerdo con la iniciativa de la paz entre las madres sin importar su propio estilo y sus propias decisiones, pero también creo que, si tuvieran el apoyo adecuado para enfrentar las dificultades de la maternidad y la información sobre los enormes beneficios del parto natural, de la crianza en brazos y de la lactancia materna, así como de los riegos que conllevan las cesáreas, la lactancia artificial y el forzar la independencia de los bebés, muchísimas más madres se animarían a confiar en sus cuerpos y en sus instintos.

Estoy segura de que, si así fuera, el porcentaje de madres que amamantan más de seis meses contra las que dejan de amamantar sería exactamente el opuesto al que es ahora.

No se trata de buscar una maternidad perfecta. Como escribí cuando estaba embarazada, me parece que de lo único que se puede estar seguros al momento de ser padres es que cometeremos muchos errores. Somos humanos. Y nuestros hijos también.

Es cierto que no podemos regresar el tiempo, pero sí podemos hacer cosas ahora para preparar un mejor mañana para otros hijos futuros o para futuros nietos. Me ha dado mucho gusto conocer a mujeres que no pudieron amamantar a sus bebés y que ahora llevan a sus hijas embarazadas a las reuniones de la Liga de la Leche para que ellas tengan más apoyo.

Me gusta pensar que con esto que escribo puedo contribuir a la tranquilidad y la felicidad de otros bebés y de otros padres.

Con todo mi amor.

Lactancia materna, colecho y cognición (parte 1)

En las últimas décadas, el desarrollo de las ciencias cognitivas ha permitido estudiar con mayor profundidad cómo funciona la mente humana en toda su complejidad. Entre otras cosas, por ejemplo, han disipado la división mente-cuerpo, y han demostrado la estrecha relación que tienen nuestras experiencias corporales, nuestras emociones y nuestras capacidades cognitivas.

Pues bien, uno de estos hallazgos es el efecto que tiene el cortisol, la hormona del estrés, en el hipocampo, la zona del cerebro dedicada al aprendizaje y la memoria. Mientras mayor es el sometimiento de estrés, mayor es el impacto en las células cerebrales.

En junio de 2013, la revista Clinical Lactation dedicó un número para hablar de diversos estudios que han encontrado que muchas de las técnicas para enseñar a un bebé a dormir solo o a ser independiente elevan sus niveles de cortisol. Específicamente, dejar llorar a un bebé para que duerma solo, para que no se acostumbre a los brazos o para que establezca un horario de alimentación, impacta directamente en su cerebro. El bebé o el niño puede dejar de llorar luego de unos días, pero los altos niveles de cortisol siguen ahí.

Como señala Kathleen Kendall-Tackett en el mismo número, los efectos parecen no ser tan dañinos a largo plazo si estas técnicas se acompañan de una paternidad responsable pero, ante esta evidencia, ¿cómo no promover que los padres abandonen este tipo de técnicas y, por el contrario, animarlos a amamantar en libertad, a compartir su lecho con sus bebés y a darles seguridad y cariño siempre que lo necesiten?

Dejando de lado un poco la evidencia científica, lo cierto es que el lecho se comparte con el bebé desde el embarazo, y desde entonces nos despertamos con sus movimientos y empezamos a adoptar otras posiciones para dormir. Un bebé está acostumbrado a nosotros desde el vientre. Por eso, en los casos donde no es posible practicar el colecho (si los padres son fumadores, por ejemplo), se recomienda atender, consolar y alimentar al bebé siempre que se despierte por las noches.

No por nada es tan común escuchar a muchas mujeres decir que, cuando escuchan el llanto de un bebé, sienten una urgencia por tomarlo en brazos y consolarlo.

Si quieren saber más pueden consultar el volumen 4, número 2 de Clinical Lactation aquí: http://www.clinicallactation.org/

Madres capaces

Escribo estas lineas a mis amigas madres que están criando con respeto a sus hijos e hijas cada una con su estilo propio y mucho amor, con sus altas y bajas, aciertos y aprendizajes.

Quiero compartir con ustedes una emoción, estoy feliz pero muy feliz pues me apunté a un curso en linea de 4 meses que se titula “Madres Capaces”, nada más el titulo ya es un acierto. La mujer que lo dirige es genial, se llama María Pilar Gómez San Miguel, tal vez algunas de ustedes ya la siguen por las redes sociales, de lo contrario, la pueden ubicar en Facebook como Crianza en Familia y su blog es Crianza en Familia

María Pilar está en España y la vengo siguiendo desde hace tiempo, me encanta lo que escribe, es una persona muy sencilla y cercana, en varias oportunidades le he escrito para consultar dudas y compartir ideas y ha contestado con unas recomendaciones muy sinceras y certeras. Otro atributo que la distingue es que, además de ser maestra y mediadora familiar, es madre de tres, y no tiene miedo de compartir su testimonio de vida con sus luces y sombras, desde ahí nace su visión de mundo y su deseo de acompañar a otras madres.

Aquí les dejo la información del taller Madres Capaces  1779710 691609187528169 881239501 n 300x159 Madres capacesLas invito a que se apunten, la propuesta es genial y tentadora. María Pilar ha manifestado que esta dispuesta a llegar a convenios con las madres venezolanas por aquello de la poca disponibilidad de divisas extranjeras, así que anímense, así la alegría será nuestra.

Claudia Rodríguez Gilly                                                                  @claudirg

 

Criando para el amor

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Por un mundo más humano y solidario, debemos prestar atención a lo que enseñamos en casa… ¿Qué tal si empezamos por criar a nuestros hijos en el amor y respeto?…

Cuando se tiene un hijo, vienen con él no solamente los cambios propios sobre la vida de la familia o la pareja, sino que también lo acompaña un sinfín de dudas sobre criar -y en lo personal “criar en el amor”.

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Ahora bien, si nos percatamos que gran porcentaje de las conversaciones que se tienen con la nueva mamá casi todas son dirigidas por indicaciones o sugerencias (en algunos casos imperativas y hasta reprobatorias), tal como se ilustra en la imagen de arriba. Es preciso rescatar que lo más importante es la intuición de la madre (y el padre) y que ésta le ayude a descartar o tomar para sí lo que crea más conveniente.

Por eso este post quiero tomar algunas ideas sobre la teoría de la crianza con apego o crianza respetuosa. Esta es una propuesta original de John Bowlby(*), y la base de este planteamiento indica que el niño tiene tendencia a buscar proximidad con una persona y sentirse seguro cuando esa persona está presente.

En otras palabras, la crianza con apego busca entender las necesidades biológicas y psicológicas de los niños. Al fijar límites que sean apropiados para la edad del niño, la crianza con apego toma en cuenta cada etapa física y psicológica del desarrollo que el niño está experimentando.

Por lo que, significa entender cuáles son las necesidades, cuándo se presentan, cómo cambian a lo largo del tiempo y de las circunstancias, y ser flexibles al idear maneras para responder apropiadamente.

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De esta manera se busca fomentar un vínculo seguro con los hijos mediante varios principios, los cuales marcan un patrón de metas para los padres:

  • Preparación para el embarazo, el nacimiento y la labor como padres.
  • Alimentación con amor y respeto.
  • Responder con sensibilidad.
  • Utilizar la crianza de apego.
  • Incluir la crianza también durante las noches.
  • Proporcionar el cuidado cariñoso constante.
  • Practicar la disciplina positiva.
  • Esforzarse para un equilibrio en la vida personal y familiar.
  • Evitar la violencia con los niños, verbal y física

De forma que los padres que buscan en esta filosofía de crianza un punto de partida, pueden adaptarlo al ritmo de cada familia, con la finalidad de simplificar y armonizar sus estilos de vida, dándole siempre prioridad al bienestar del bebé y al instinto materno y paterno. El pensamiento principal detrás de estos tópicos es siempre el respeto y el amor al niño en cada una de sus etapas, por eso hablamos de empatía: ponernos en lugar de esa pequeña personita y proporcionarle un crecimiento armonioso.

(*) John Bowlby (26 de febrero de 1907, Londres – 2 de septiembre de 1990, Isla de Skye, Escocia) fue un psicoanalista inglés, notable por su interés en el desarrollo infantil y sus pioneros trabajos sobre la teoría del apego.

De profesionista con doctorado a ama de casa

Algunas mujeres que son madres y tienen un trabajo remunerado fuera de casa se sienten ofendidas con términos tales como”mamá de tiempo completo”. De la misma manera, otras pueden molestarse con la distinción entre “madres que trabajan y madres que no”. Para mí, lo que está en el fondo de estos términos y estas distinciones es el descrédito de las mismas mujeres –por supuesto, no de todas– hacia las labores relacionadas con el hogar y la crianza de los hijos.

Al respecto, me parece muy ilustrativa una imagen que publicaron en un diario en ocasión al día de la mujer. La imagen mostraba a una mujer delgada, bien vestida y con labios pintados que sostenía, con una mano, una serie de globos con artículos de oficina y, con la otra, otra serie de globos con artículos relacionados con la casa y los hijos. ¡Menuda liberación femenina!, pensé: Ahora, para aspirar a una imagen de éxito ya no sólo basta con tener la casa limpia y ordenada, los hijos pulcros y bien educados, mantenerse delgada y bella, sino que es necesario además tener un buen puesto en alguna organización y un sueldo asegurado. A ello hay que sumarle, por si fuera poco, tener tiempo para hacer ejercicio y salir con las amigas regularmente, porque hay que darse tiempo para una misma.

Así, si una mujer llega a cierta edad soltera y sin hijos, aunque corra maratones y viva holgadamente, seguro que constamente se verá cuestionada sobre el matrimonio o la maternidad. De otra parte, si una mujer decide dejar su carrera profesional para dedicarse a sus hijos, igualmente se topará con cuestionamientos. En efecto, si un tiempo era mal visto que una mujer pensara en estudiar y trabajar, ahora parece que está mal visto que una mujer, sobre todo si tiene una carrera profesional, piense dedicarse exclusivamente a su hogar.

Recientemente terminé mi doctorado –¡Sí! ¡Logré mi meta, amamantando libremente y todo!– y por diversos motivos decidí posponer una búsqueda de empleo formal y sigo trabajando desde casa. Así que ya me tocó escuchar la frase que uso como título de esta entrada, y no precisamente como un cumplido. Lo más triste es que la escuché de una mujer que es, precisamente, ama de casa.

Si un ascenso laboral significa mayor responsabilidad, ¿por qué este cambio no es percibido como un ascenso? ¿Acaso criar a un hijo no es un trabajo con un impacto social altísimo? ¿Por qué una tarea parece ser importante sólo si puede medirse en términos financieros?

El poco crédito que suele darse a quienes se dedican a la casa y a los hijos se da tanto para hombres como para mujeres. Conozco también casos de hombres que trabajan o han trabajado, con remuneración o no, desde casa, y tampoco reciben mayor aprobación o menos cuestionamientos. ¿Por qué, entonces, tal descrédito al cuidado de un hogar?

Creo sinceramente que no trabajan más aquellos que salen de casa ni los que nos quedamos. Creo, más bien, que deberíamos ampliar nuestro concepto del trabajo y del éxito, y empezar a ver que hay muchísimas maneras –y no sólo una o dos– de formar un hogar y de ser feliz.

 

940 Sábados

¿Sabías que hay unos 940 sábados desde el nacimiento de nuestros hijos hasta cumplir 18 años? Así que no importa si el número te parece mucho o muy poco, lo importante es reconocer que el tiempo se pasa rápido y que debemos disfrutar la compañía de nuestros pequeños y valorar cada instante con ellos.

Feliz fin de semana!!

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Qué comer en la lactancia, también es cuestión de instinto

lactancia 300x213 Qué comer en la lactancia, también es cuestión de instinto

Mucho he leído, me han contado y aconsejado sobre qué debo comer ahora que estoy en período de lactancia. Pero en cuanto al tema me ha parecido muy interesante lo que comparte Mariana Palmero en su artículo Qué comer dando pecho (en Inspirulina), acerca de su experiencia, temores y dudas con respecto al tema.

“Me sentía culpable y responsable por todo, nuevamente me encontraba en una posición donde mis decisiones afectaban a mi bebé y algo tan simple como alimentarme se volvió un estrés. Recurrí al pediatra de mi hija, anoté todas las dudas y preguntas, todos los comentarios que había escuchado que no parecían tan locos y estuve como una hora hablando de eso. Él me recomendó que siguiera la misma alimentación que tuve durante el embarazo cosa que fue muy lógico para mí. De alguna manera ya tenía información de lo que nos caía bien y lo que no y lo experimentamos juntas durante nueve meses.”

Sin embargo, deseo recalcar algo que ella comenta y que me parece fundamental hacer una lista de lo que sí se puede comer, en lugar de enfocarnos en lo que no podemos comer, seguramente nos hará sentirnos mejor.

“Más calmada y confiando en mi instinto, que no es cosa ligera, comencé a comer más relajada y fui probando cómo nos caían los alimentos. Si hay cosas de las que debemos cuidarnos pero en general me di cuenta que los límites no eran tantos, que tenía más opciones de las que quería ver, que cada niño es diferente y que lo que le cae bien a uno a lo mejor no funciona con otro así que lo mejor es compartir experiencias con otras madres pero evitar la comparación porque eso puede generar mucha ansiedad”, asegura la articulista.

Yo por mi parte intento cada día disfrutar de esta bonita etapa, tomando en cuenta por supuesto lo que es saludable para mi bebé y para mí, mantener una alimentación balanceada y evitar los excesos. Y ahora recordándoles, que en esto de “comer amamantado, también es cuestión de instinto”.

Imagen: Google

Y cada tres horas me vuelvo a enamorar!

… tan profundamente como la primera vez. Nunca me imaginé que se pudiese amar tanto, pero tanto y tan fuerte como amamos a nuestros hijos. Además, de estar tan maravillada de la manera cómo se ha multiplicado mi capacidad de amar desde que tengo a mi segundo tesoro en los brazos.

 
Quizá a más de una le haya pasado por la mente cómo sería la segunda vez, nuestro vínculo y capacidad de entrega para con el segundo hijo. Y ante estas consideraciones, ya tengo mi respuesta, es más cada tres horas o menos la vida me responde a través de esos bellos ojos grises que me miran y se refugian en uno de los más grandes actos de amor: la lactancia.

 

Sólo puedo dar gracias a Dios y a la vida por permitirme disfrutarlos!!

beneficios de amamantar a tu pequeno 633x346 300x163 Y cada tres horas me vuelvo a enamorar!

 

Imagen: Google

LACTANCIA: ANATOMIA Y FISIOLOGIA

Cómo funciona la lactancia
¿Cómo es la mama?

La mama es una glándula formada por varios sacos donde se produce la leche, llamados alveolos (en azul)

Cuando el pecho recibe la señal de que un niño está mamando (y por tanto estimulando el pecho) o que va a mamar (por ejemplo, cuando el bebé llora), se liberan una serie de hormonas a la sangre materna (prolactina y oxitocina), que dan la orden al pecho de producir leche.

anatomia+mama LACTANCIA: ANATOMIA Y FISIOLOGIA

Es decir, el pecho no es estrictamente un almacén donde se guarda la leche a la espera de que la saquen, porque sino, una vez vaciado, habría que esperar un tiempo a que se volviera a llenar. Pero esto no ocurre así, se va produciendo según se va gastando.

Los alveolos vierten su producción de leche a una serie de conductos llamados galactóforos (en verde) que, como tuberías, van uniéndose hasta convertirse en conductos más amplios en la base del pezón.

Se pensaba que estos conductos, en su parte final, justo por detrás del pezón, se dilataban formando una especie de sacos donde la leche se acumulaba esperando a que el bebé la sacara. Estos sacos se denominaban senos galactóforos, pero la realidad es que no se han podido observar ni por ecografía ni por ningún otro método diagnóstico, por lo que ya no se habla de senos galactóforos, sino simplemente de conductos. En cualquier caso, podría pensarse que esta parte se dilata cuando hubiera por ejemplo induración mamaria, igual que se dilata un ureter cuando hay problemas renales, pero no se ha podido demostrar nada al respecto.

Anatomia mama LACTANCIA: ANATOMIA Y FISIOLOGIA

El bebé, al mamar, combina los movimientos de succión y ordeñe, haciendo movimientos con la boca que presionan en la zona donde antes se pensaba que estaban los senos galactóforos (que realmente no existen), en la base de la areola, para hacer que salga la leche.

¿Cómo se produce la leche?

El pecho es una fábrica muy inteligente: produce leche según la demanda que tenga: si el bebé no estimula el pecho mamando, no se produce leche (¿para qué? Si nadie se la va a tomar), pero si el bebé mama muy a menudo, el pecho produce toda la leche que el bebé pida.

Cuanto más mame, más producción de leche habrá. Si deja de mamar, dejará de producir leche. (por eso una misma mujer puede amamantar a más de un niño a la vez, porque cuanta más estimulación, más producción).

Este mecanismo de producción explica por qué al principio, los bebés maman muy a menudo, incluso cada 20-30 minutos, porque tienen que estimular al pecho mandándole la señal de que produzca leche. Tiene que poner la fábrica a funcionar a todo gas. Si esto ocurre, el pecho empezará a fabricar leche, y así, en unos pocos días, pasará de ser calostro (que es leche también, pero muy concentrada), a ser leche madura.

Si en esta primera fase de “encender motores”, sustituimos tomas de pecho por biberones de fórmula artificial, el pecho no recibirá la señal de producir, y por tanto, cada vez tendremos menos leche. Cada vez que damos el biberón, es una oportunidad perdida para que el bebé estimule el pecho al mamar y éste reaccione produciendo la leche que el bebé le pide. El pecho que es repetidamente estimulado, producirá la leche que el bebé le pida.

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¿Y por qué la leche va cambiando?

Pues porque también cambian las necesidades del bebé.

La leche está formada por un 80-90% de agua (por eso, no es necesario ofrecerles agua a los bebés, ni siquiera en verano, si tienen sed, maman). El resto de componentes son proteínas, grasas e hidratos de carbono. La proporción de cada uno cambia según el momento de la toma y la etapa de crecimiento del bebé. El pecho va adaptando la leche a lo que el bebé necesita, incluso cuando están enfermos, se adapta a las necesidades del bebé.

Cuando nacen, los bebés más que comer, necesitan protegerse de todas las infecciones que hay fuera del útero, necesitan desarrollar rápidamente su sistema inmune. Por eso, el calostro, es muy rico en proteínas, que son principalmente inmunoglobulinas, defensas que la madre fabrica para proteger a su bebé de infecciones.

La función básica del calostro no es engordar al bebé, sino protegerle de infecciones. Es normal, e incluso necesario que los bebés pierdan peso los primeros días: nacen muy hinchados y van perdiendo líquido. Los bebés nacen con una grasa distribuida por todo el cuerpo que utilizan como fuente de energía mientras empiezan a estimular el pecho para producir leche, es la llamada grasa parda, y tiene esa función. No pasa nada porque pierdan peso al nacer, de hecho, los bebés que en vez de perder, ganan, de mayores tienen más problemas de obesidad.

Además, su estómago los primeros días es muy pequeño, por lo que toleran poca cantidad de alimento cada vez, por eso el calostro es tan concentrado, y por eso piden tan a menudo. No porque el calostro no les sacie, sino porque necesitan hacer muchas tomas muy frecuentes (lo que además sirve para estimular mucho el pecho).

Cuando pasan esos primeros días, poco a poco va apareciendo la leche madura, y algunas mujeres experimentan la conocida como “subida de la leche” (o bajada, según el país, la leche sube o baja..). Pero no sentirla no significa que no tengamos leche, no todas las mujeres la notan.

tipo+de+leche LACTANCIA: ANATOMIA Y FISIOLOGIA

La leche madura tiene más grasa y menos proteínas, porque el bebé ya está protegido (aunque le siguen llegando defensas por la leche), y es una leche más de engorde. Pero toda esa grasa que engorda y sacia, no sale hasta el final de la toma.

Cuando el bebé empieza a mamar, lo primero calma su sed, por eso la leche del principio es aguada. Según avanza la toma, va saliendo cada vez más concentrada, dejando la grasa para el final. Por eso es muy importante dejarle mamar a su ritmo y todo lo que quiera (en lugar de limitarle el tiempo a 10-15 minutos como se decía erróneamente antes).

 

TEXTO EXTRAIDO DE ESTE EXCELENTE BLOG: http://matronataurt.blogspot.com.ar/2013/06/como-funciona-la-lactancia.html

La sexualidad durante la lactancia

Muchas de las entradas de este sitio las he pensado precisamente mientras amamanto a mi hijo. Una de esas entradas que traía pendientes es la que incluye el tema de la sexualidad. De las muchas mujeres, comenzando por mi madre, con quienes he compartido diferentes experiencias y consejos sobre la lactancia materna, ninguna ha tocado el tema de la sexualidad. Quería tocarlo también junto con la entrada anterior, sobre lo importante que es el apoyo de la pareja para el éxito de la lactancia, pero lo cierto es que es un tema que merece una entrada aparte.

Pero resulta que, mientras la estaba preparando, encontré muchos enlaces en la web que hablan sobre el tema de una manera clara y amplia. Les comparto estos dos:

Como les digo, ninguna madre me ha platicado nada de viva voz, pero pienso que este silencio puede ser reflejo de lo mal que lo han pasado. Si uno de los efectos más comunes es la sequedad vaginal, no imagino lo difícil que debió haber sido mantener relaciones sexuales en generaciones anteriores. Una vez más veo lo afortunadas que somos al vivir en una época, no sólo de mayor apertura, sino con un acceso más fácil tanto a información útil como a soluciones para cada problema.

Creo que, para poder disfrutar la maternidad al máximo, es preciso amar a nuestro cuerpo.

El apoyo de la pareja en la lactancia

Desde que nació mi hijo, he sabido lo afortunados que somos por contar con el apoyo de papá para todo, y especialmente con la lactancia materna. En general, su apoyo ha consistido en cuidar y procurar que tanto yo como mi bebé estemos cómodos y nos sintamos protegidos. Esto se da en diferentes maneras.

Al inicio, fue crucial que mi pareja estuviera ahí como un guardián de nuestra intimidad: con la explosión de emociones luego de la cesárea, siempre supo cuándo necesitaba compañía, cuando necesitaba estar a solas con mi bebé, cuando necesitaba sus abrazos y, también, cuando necesitaba darme un baño largo y relajante.

El primer mes mi madre y mi suegra estuvieron con nosotros para apoyarnos. Pero en cuanto estuvimos solos los cuatro (papá, mamá, bebé y perro), ha sido mi esposo quien prácticamente se ha hecho cargo de la limpieza de la casa. Así que esos primeros meses, cuando parecía que dedicaba todo el día tan solo a amamantar, no tuve que cargar con la presión de, además, pensar en la casa. Tampoco le molesta si todos los días compramos comida en alguna cocina económica o comemos algo sencillo como pasta o atún. Esto, que parecería ajeno al tema de la lactancia, es sin duda una de las claves más importantes para el éxito de la misma: que tu pareja sepa que lo más importante es tu recuperación post-parto, que te sientas lo más cómoda y tranquila que sea posible para que esa tranquilidad se refleje en el bebé. Creo que nada ayuda tanto al momento de amamantar, sobre todo los primeros días, como un clima de paz.

En este sentido, la decisión conjunta de compartir la cama con el bebé ha sido otro punto importante. Él mismo insistía en que lo dejara dormir del lado de la lámpara de noche, y que lo despertara para prender la luz si lo necesitaba. Así, aunque medio dormido, estaba ahí por si necesitaba alguna almohada de apoyo o un vaso de agua, o por lo menos sentir que no sólo yo tenía que despertar en las noches.
Ahora que lo pienso, también fue él quien buscó en internet información y videos sobre diferentes posiciones para amamantar y, con ello, complementó lo que mi madre me había enseñado de su propia experiencia.

Mientras más lo pienso, veo que la lactancia no es un tema que implique solamente a la madre y al bebé. Es más, creo que no sólo atañe al ámbito familiar inmediato, sino que es un tema que abarca a la comunidad entera.

la vuelta al Mundo con tetica

Parece que fue ayer cuando tome aquel primer avión con mi bebé de 6 meses y mi esposo… ya hace 4 años de eso, nos hemos vuelto expertos.

Viajar con niños es todo un tema, desde siempre he observado (y lo sigo haciendo) a las madres y padres que se desplazan con sus hijos, bolsos, pañaleras, carteras, coche, teteros, calentador de teteros, pañitos, juguetes, recipientes para cierto tipo de alimento, termos de agua… los pobres cargan con todo aquello que en la tienda les aseguraron “seria útil y necesario” y así se encaminan hacia su rumbo, cargados como mulas, sin manos suficientes para atender al bebé y llevar los objetos “indispensables” al mismo tiempo, resultado: llantos incontrolado de los pequeños y padres estresados.

Nosotros tuvimos otra experiencia, otra historia que contar. Nuestra niña creció y viajó con su tetica. En ella tenia todo lo que podía necesitar, alimento, bebida, calor, cobijo, confort, descanso. A mi también me habían advertido “son muchas horas llévate esto y lo otro” me sentía confundida, sin embargo decidimos hacerlo a nuestro modo, y efectivamente mi intuición no falló. Nuestros viajes han sido cómodos en ese sentido, conmigo llevaba todo lo que ella necesitaba y estábamos libres de cargar con cosas innecesarias.

Así descubrí también que los coches son incómodos, pesados, ocupan espacio y son un equipaje más que cargar durante el viaje, quita espacio en la maleta del vehículo para todo lo demás. Mi mejor amigo en estas experiencias ha sido el canguro tipo fulard, se trata de un cargador de bebé hecho de tela que envuelve el cuerpo del bebé junto al de la madre, es lo mas práctico, sobre todo si tienes que tener tus manos libres para rodar maletas, sacar documentos u otra tarea. Es más seguro, nadie se acercará ni tratará de tocar a tu bebé si estás haciendo otra cosa, pues lo tienes en tu pecho y lo más importante es el bienestar del pequeño, ellos están tan bien allí pegados a uno que no lloran, no se inquietan, tiene lo que necesitan a la mano; la tetica y así se hace más fácil el trayecto para todos.

cuando se hacen más grandes y tienen más independencia porque andan por sí mismos, no cambia mucho, si aun son lactantes la teta es siempre el mejor relajante, la mejor merienda, el mejor consuelo y la técnica más veloz para hacerlos dormir.

Que viva la teta al rededor del Mundo!

Emilia Siniscalchi

NOTA: por favor si van a compartir respetar el derecho de autor de cada una de las publicaciones de este blog y las fotos publicadas. Gracias!

El tiempo y la Maternidad

20130929 221908 El tiempo y la Maternidad

Se me ha revelado, no se la razón de no haberlo visto antes… No es que el mundo vaya más lento para nosotras, las madres, es que nosotras flotamos cuando nos dejamos llevar y empezamos a vivir la segunda infancia que nos dan los hijos. He tenido unos días con menos estrés, trabajo y preocupaciones. Cada vez que jugaba o que me dedicaba sólo 100% a los niños me sentía mejor y mi tiempo, si, mi tiempo de adulto; no el de los niños, se detenía.

Entraba en el mundo de ellos, donde las princesas voladoras y los Buzz con moto son posibles, donde no importa que se te caigan los proyectos o que clientes, proveedores y hasta amigos no entiendan que tienes que trabajar en equipo o nada y que además les importe un pepino que sólo puedas llamar a mediodía y enviar correos de madrugada. Eso ya no importa, porque me convierto en la que persigue para comer pancitas con cosquillas y la que vuela en el pasillo de su casa “al infinito y más allá”.

Mi carrera es importante, al igual que mis clientes, pero mis hijos serán pequeños una sola vez… Ellos crecerán y harán su vida y yo podré hacer la maestría que no he terminado, el doctorado que me gusta y dar o asistir a miles de charlas, talleres o congresos. Tendré mucho que hacer en la vejez jajajaja.

Muchos andan apurados, yo fui una… pero descubrí que flotar en el tiempo de mis hijos es mucho más divertido y lamento que algunos no lo entiendan y crean que a nosotras, por ser madres, nos dejó el tren de la modernidad. La cosa es que nosotras no vamos en tren, nuestro tiempo es un gran globo de colores, que va como los que dependen del viento, a veces rápido o a veces lento… Lo que si es seguro es que flota.

¡El tiempo de las madres flota!

¿Para qué un club de lactancia?

Esa fue la pregunta que me surgió cuando supe, en los cursos de psicoprofilaxis, que existían. En cuanto nació mi bebé comprendí para qué.

Yo nunca me había cuestionado sobre la lactancia y, como ya he dicho en entradas anteriores, no hice mucho por investigar antes de dar a luz. Sólo sabía que era lo natural, que mi madre me había amamantado, que mi hermana había amamantado a su bebé y que, vaya, así debía ser. Mi madre nos había contado que ella había batallado mucho para iniciar la lactancia con mi hermana mayor: dolores, incomodidad, parecía que a mi hermana no le gustaba la leche y además perdía peso.

Además estaban otras experiencias cercanas que me hablaban de grietas en los pezones e inflamación en los senos, otras en que no les había salido “ni una gota” o que sus bebés no se prendían al pecho, y otras más en que la madre de un momento a otro dejaba de producir leche o que les habían dicho que sus hijos eran alérgicos a la leche de su madre, con su largo peregrinaje de fórmulas y los consiguientes episodios de cólicos, estriñimiento y dolor para hijo y mamá. Estas historias las he seguido escuchando de muchas madres que, al ver que continúo amamantando a mi bebé de ya siete meses, me cuentan sus propias experiencias  y sus demonios.

A pesar de estas historias nunca me cuestioné qué haría cuando llegara mi turno. Creo que esperaba que el insinto fuese suficiente. Pero al nacer León, lo que sentía contra lo que escuchaba y contra lo que leía empezaron a hacerme regresar a la pregunta: ¿para qué un club de lactancia?

Primero estaba aquello de que León tardaba mucho en comer y comía a cada rato: “mira, no está comiendo, nomás le gusta estar ahí pegado”, “es que a lo mejor tu leche está muy delgada y por eso no se llena”. Yo no sufrí mucho con eso de las grietas, pero sí sentía la hinchazón de mis pezones luego de amamantar al bebé, y un par de veces me sangraron. Mi madre me decía que me sacara un poco de leche y me untara, pero yo no veía que me saliera nada. Lo que hacía era ponerme bálsamo y eso me bastaba. Poco a poco, tanto mi bebé como yo fuimos adquiriendo más destreza y, en una semana, ya no volví a tener ningún dolor.

Luego empezó aquello de “acostúmbralo a la teta“. Pero para ese entonces ya tenía más información sobre la lactancia, y pude constatar todos los obstáculos a las que diferentes madres se enfrentan y por los cuales, muchas veces, terminan abandonando la lactancia materna.

Entonces llegaron los tres meses y, con ellos, el despertar de mi bebé a un mundo nuevo. Sus tres meses coincidieron con visitas familiares, así que había mucho ruido en casa. Resultado: León tomaba el pecho y lo soltaba al cabo de unos segundos; luego volvía a pedírmelo y, al instante, lo dejaba y comenzaba a llorar: “No quiere, mira”, “Déjalo que llore tantito”, “A lo mejor ya no se llena con tu leche”. Pero yo sabía que sí quería comer, y sabía ya que para que exista producción de leche sólo basta que haya estímulo. Así que seguí a mi instinto y buscaba la tranquilidad de mi cuarto: ahí, mi bebé volvía a ser el mismo bebé tranquilo y comía feliz. Armada con la información que tantos grupos de apoyo han puesto al alcance de una búsqueda, supe que estaba pasando por lo que llaman “la crisis de los tres meses“.

Los siguientes meses fueron más tranquilos. Si bien pronto comenzaron los comentarios sobre la alimentación complementaria, tengo la fortuna de que, tanto mis padres como mis suegros, respetan nuestras decisiones sobre crianza. Aún así mi padre -curiosamente- fue el más insistente en que le diera agua, con todo y que le he explicaba una y otra vez sobre la composición de la leche.

Felizmente cumplimos los seis meses de lactancia materna exclusiva, pero a cada paso encontré y sigo encontrando diferentes historias de mujeres que abandonaron la lactancia materna por una u otra razón. Y veo la importancia de las Ligas de la leche y los clubs de lactancia. Ahora miro con más atención a mi alrededor y veo cuan poco común es amamantar y cuántos biberones rodean el mundo del bebé.

Apenas hace unos días salimos al centro de la ciudad y vi a otra mujer dando el pecho, ahí, frente a todos, con suma tranquilidad, mientras veía unas blusas en una tienda. Su bebita era de un mes, a lo sumo. Me dio gusto por ellas. Minutos después León pidió comer y yo hice lo propio, en la misma tienda.

Ahora, a los siete meses y ya con alimentación complementaria, veo venir el cúmulo de comentarios que me esperan en los próximos meses, y sé que se agudizarán luego del primer año. Ya empezó: “dale mejor su papilla primero para que se llene y ya no te pida leche”, “conforme vaya comiendo más alimentos ya vas a ir dejando de darle pecho, ¿no?”, …

Sé que no son comentarios que busquen dañarme a mí o a mi bebé y por eso no me molestan. Por el contrario, me evidencian la falta de difusión sobre todo lo que se sabe ya sobre la leche materna y, de nuevo, por qué son tan importantes en estos tiempos los grupos de apoyo sobre lactancia.

 

Un buen Plan

Cuando era niña y llegaban las vacaciones mi mamá solía decir que prefería que estuviéramos en casa que en la escuela. Ahora que soy mamá he revivido estas palabras guardadas en las profundidades de mis recuerdos y cuando mi hija está de vacaciones escolares nos hacemos un buen plan para disfrutar de ese tiempo extra. Afortunadamente Arturo vive de vacaciones conmigo.

El secreto de un buen plan de vacaciones es su flexibilidad en horarios actividades y deberes, lo que si debe estar claro es lo que queremos lograr: además de diversión, disfrutarnos mutuamente, hacer cosas diferentes, que experimenten que la escuela no es la vida, la vida va más allá, es más rica, compleja y diversa.

Solemos llamarle Plan Vacacional Izarra Rodríguez IMG 20130828 163000 150x150 Un buen Planincluye actividades  en la ciudad: parques con columpios, museos, picnic, granjas, fiestas, jardines, plazas, cine, teatro, comer helados, bibliotecas, visitar amistades y familia.

DSC02340 150x150 Un buen PlanTambién unos días fuera de la ciudad, playa o montaña, preferiblemente con papá (si el trabajo lo permite), además destinamos una semana para alguna actividad mas formal o dirigida. Este año, Alicia realizó un taller de videocreaciónIMG 20130902 112223 150x150 Un buen Plan http://vimeo.com/album/2536187 no pudo cubrir todo el contenido por causa de una fuerte alergia pero igual lo disfruto.

Los paseos fuera de casa se equilibran con días muy relajados en casa, así IMG 20130804 123427 1 219x300 Un buen Planrecobramos fuerzas, en casa hacemos manualidades, jugamos, vemos películas, pasamos tiempo con los perros y gatos, preparamos postres, comidas, hacemos vídeos, piscinadas, leemos cuentos, nos disfrazamos, hacemos teatro, bailamos, dibujamos y pare usted de contar.

El eje que entreteje el Plan Vacacional Izarra Rodríguez es la libertad y el respeto, todas y cada una de estas actividades se hacen con plena consulta y participación de los niños, muchas veces un “buen plan” fuera de casa es cambiado por un día en casa, respetando sus gustos, sus tiempos y necesidades, tratando de conciliar lo que gusta a una una niña y a un niño que se llevan 5 años de diferencia y sin que nadie se sienta atropellado u obligado.

Se trata de estar disponible, atenta y dispuesta, son vacaciones largas, así que lo que no se hace hoy, se hace después. A aveces, mamá inventa, propone y ellos mejoran, acomodan y proponen lo que les provoca. Entre las actividades incluimos “no hacer nada, IMG 20130821 111201 150x150 Un buen Planese tiempo precioso para la creatividad, porque cuando no hay nada que hacer se inventa de lo lindo. Respetar los gustos, necesidades y ritmos, también, supone tiempo para cada quien, el juego espontáneo e individual, para fantasear, dejar que el jardín interno florezca.

Adoro las vocecitas de mis hijos con sus tonos distintos para cada personaje, esas historias con las que reconstruyen lo vivido y recrean emociones. Durante estas vacaciones, Arturo se estrenó en esta forma de jugar, fue para mi un descubrimiento maravilloso, identificar el momento exacto en que comenzó a pasar. Alicia, la pionera, es una experta en estos juego que también han estado cambiando, ahora dedica más tiempo para adornar y embellecer a sus personajes.

Lo más difícil es conciliar las necesidades y gustos entre la hermana y el hermano, no siempre coinciden, DSC02650 150x150 Un buen Planla diferencia de edad puede llegar a ser un reto, por eso, cuando papá participa, sentimos como engrana la rueda, nos damos banquete jugando con los hijos a su altura.

Durante el juego con nuestros hijos observé como, por lo general, los adultos van por un lado y los niños por otro, jugar con los hijos es un imán para los otros niños que nos miran como quien mira un misterio o una cosa rara, algunos se acercaban para sumarse al juego. IMG 20130829 152912 150x150 Un buen PlanSin embargo, el juego entre pares también es una necesidad y un placer, especialmente para Ali, por eso intentamos que en algunos de éstos IMG 20130829 170628 150x150 Un buen Planpaseos nos acompañen amigas de la familia (no tan niñas), Matthias y la Tity y, por supuesto, amigas de Alicia, disfrutamos con Gabriela, Rebeca, Valentina, Angela, Allan, Shantal, Cony, Deris, Gisel, Pascal, Mariana y Jesús Ignacio.

Por mi parte doy gracias a Dios por las etapas que me brida la maternidad, hasta hace poco yo llevaba a mis bebes donde yo quería ir, ahora son ellos los que me invitan a su mundo y me doy el chance de conectarme con mi niñez con sus luces y sombras, también voy creciendo.

Alicia cierra las vacaciones diciendo algo así: lo que mas me gustó fue ir a la playa, el taller de video, (que rabia que no lo hice completo), encontrarme con mis amigas, levantarme tarde y acostarme más tarde y hacer cosas diferentes, todo lo demás no me gustó. Me encanta cuando deja el plato vacío y dice: no quiero más.