#SemanaMundialDeLaLactanciaMaterna 2015

Todas Podemos

La ‪#‎MADRE‬ no carece de ‪#‎LecheMaterna‬, carece de información. Si estas embarazada y decides ‪#‎Amamantar‬ a tu bebe o estas ‪#‎Amamantando‬ y tienes dudas al respecto, acude a un Centro de Lactancia, allí te darán apoyo y la información necesaria para una ‪#‎LactanciaFeliz‬.

‪#‎Amamantar‬ favorece el desarrollo del Cerebro de tu bebe, por eso se dice que los niños ‪#‎Amamantados‬ son más inteligentes. Fortalece su Sistema Inmunológico, por eso se dice que son más sanos. Refuerza el ‪#‎Apego‬, que satisface su necesidad de calor y alimento, por eso se dice que lloran menos y son más felices. ‪#‎SemanaMundialDeLaLactanciaMaterna‬

“Respeta para que te Respeten”… Reorganizando “Mapas” de Crianza

“El presente es lo único que tengo,

el presente es lo único que hay…”

Julieta Venegas

Un Mapa de Crianza es lo que aprendió mamá o papá desde pequeño acerca de la crianza. Es cómo fue criado. Es común encontrar el génesis de las angustias y baja autoestima, de los adultos,  en la niñez. Los malos tratos, la desvalorización, desaprobación y juicio de sus padres lo llevo a contactar con el ambiente afectiva y valorativamente de manera inapropiada. Entonces se creó un mapa, por ejemplo:  “mientras soy pequeño, no soy una persona” o “Solo los adultos merecen respeto” y al no tener herramientas para superarlo el individuo lo repite -y lo transmite- una y otra vez.

pasos 198x300 Respeta para que te Respeten... Reorganizando Mapas de CrianzaAfortunadamente los mapas, no son un conjuro, son solo modelos, patrones susceptibles de cambio. La idea es reorganizar las pautas creadas, y encontrar la motivación que nos lleve a identificar nuestra propia filosofía disciplinaria, alejándonos de esa línea familiar donde el respeto es de abajo hacia arriba y acercandonos a un modelo de crianza de igual a igual, de persona a persona dónde el respeto es mutuo y nos lleva a reconocer nuestras   diferencias y a establecer la negociación.

¿Y qué se necesita para que se dé ese cambio?

Lo primero es estar disponible y querer establecer una relación con tu hijo donde surja el ganar-ganar: los padres logran disminuir la angustia y frustración, propias de la crianza, superan su dolor y su hijo aprende a vivenciar sus emociones aceptando lo sentido y estableciéndose en él –como persona- una autovaloración positiva.

Hay quienes creen que no es posible, que no pueden re-aprender conductas tan arraigadas por el temor que da ser espontáneos y tomar el camino equivocado sin el mapa preestablecido. Es cuestión de atreverse a vivenciar la transformación, a liberarse de los pensamientos disociados de los afectos y crear para ti y para tu hijo nuevas rutas hacia el amor y la comprensión.

En conclusión, cómo podemos los padres dar ese salto, estar disponibles para el cambio…

Tenemos la oportunidad de librarnos de la falsa seguridad que da el control y vivenciar lo excitante de lo novedoso. Somos libres de elegir el camino y el cómo recorrerlo al lado de nuestros hijos. Dando el primer paso podemos llegar lejos. Es cuestión de atrevernos a reconocer nuestro potencial, integrarlo y avanzar hacia el cambio.

 

 


Un día para mamá

Por Claudia Ridríguez Gilly

Un día para mamá no es cualquier día y si ese día transcurre entre mujeres que hacen cosas de mujeres y en público, entonces, definitivamente, ese, es un día excepcional.

Sentir… vibrar como la mujer que soy, que somos, un aquí y ahora colectivo y simbólico una faceta del ser que se torna difuso, esquivo cuando se esta maternando día a día durante varios años, de forma sostenida. Maternando es mi estado de gracia actual, pleno, consciente y aceptado, pero reconozco sus matices.

Estaba buscando, esperando un día como éste, ya venia sintiendo su proximidad y llegó de la mano de una hermana de la vida, una loba que se revoluciona a si misma, de esas que mudan la piel y se lleva a otras a cuestas en ese viaje.

No estaba previsto que asistiera a la convocatoria de Adriana Rondón cuando invitó por las redes sociales a “Trenzar una a una nuestras historias” pero, el mismo día del evento todo cambió y el camino se abrió como surco ante mis pies y mis temores, así fue como llegué a la acción poética donde mujeres se encuentran en un lugar público y verde para contarse historias, de vida, de ciudad; ahí, pegadas a la tierra, peinando nuestras cabelleras largas o cortas, una a la otra.

Convocatoria, fotos y testimonios http://www.facebook.com/events/695310030586911/?fref=ts

Peinarse es una acción cotidiana que puede pasar desapercibida, invisibilizada y rutinaria, como muchos de los quehaceres femeninos. Claro está muchas vamos a la peluquería y salimos de ahí renovadas pero no es lo mismo, ni siquiera se escribe igual, aunque, incluso así, se intuye que algo nos pasa, que algo se activa en nuestro ser femenino cuando nos tocamos las hebras del cabello, es más, tal vez, ese algo es lo que verdaderamente sostiene el sistema de peluquerías y salones de belleza.

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Trenzar, una a una nuestras historias

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Trenzar, una a una nuestras historias

Trenzar, peinar, acariciar, adornar el cabello de la hermana es jugar, es recordar, revivir el compartir con la madre, es volver a ser niñas, alegres, inventando, explorando texturas, volúmenes, conversar con ella, la otra que también soy yo pero no es como yo, la imagen del espejo que se repite infinita, la sorpresa en el cuento que interrumpe el peinado, la intimidad que se crea; que atmósfera!, por eso fue tan divertido, trascendente, sanador y gratificante.

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Gala de flores

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Con mi querida Jannet Ivimas

La belleza que coronó mi cabeza me hizo sentir única, diferente y ver a las otras con sus colores, risueñas, emocionadas y parlanchinas, fue extremo. Cada peinado era hermoso, el conjunto una gala, todas nos esmeramos por consentir a la otra, la que nos toco en la secuencia de espiral, una desconocida que se torno fascinante y familiar, supe de otras hijas, de ciudades, de quehaceres, hablamos de amigos en común y tiempos pasados, los cables que nos conectaban se tornaron fluorescentes, tangibles. Espacios como éstos te reconcilian con la ciudad posible, la humana y creativa que hace falta.

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…mariposa que hizo su mundo en esa cabeza

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Reyva Franco

Me toco peinar a una reina, también madre, tenia una cabellera arrebatadora, abundante y generosa, llevaba un corte de pelo atrevido, cuando supe quien era, deliré, ella escribe, ya la había leído sin saber de sus cabellos, se completó el rompecabezas, me emocioné y le llene la cabeza de bichos, flores, colores, formas y se posó una mariposa que hizo su mundo en esa cabeza, ella dijo: el peinado de una niña de 5 años.

Gracias Adriana Rondón y a las flores de su jardín.

20150110 162946 150x150 Un día para mamá

Mi hermana Geraldine

10919410 10205247863812435 1236554663777539136 o 150x150 Un día para mamá

Adriana y las Flores de su Jardín (Carla)

IMG 20150110 WA0014 150x150 Un día para mamá

Trenzadas

IMG 20150110 WA0010 300x225 Un día para mamá

Tren-zadas con mis hermanas en Calasanz

Posturas y posiciones para amamantar*

*Documento original de http://albalactanciamaterna.org/lactancia/claves-para-amamantar-con-exito/posturas-y-posiciones-para-amamantar/

Postura:

Es la forma en que se coloca la madre para amamantar.

Las hay diversas, todas sirven y la elección de una u otra dependerá del lugar, las circunstancias o las preferencias de cada madre.

Posición:

Es la forma en que es colocado el bebé para que mame.

También las hay diversas y todas pueden servir, aunque en función de las circunstancias unas pueden ser más eficaces que otras. Lo importante es que nunca ha de doler.

Sobre posturas y posiciones

Lo normal es pasar muchas horas totales al día amamantando, si no buscamos estar cómodas sufrimos dolor de espalda y las tomas se nos harán interminables. Es buena idea tener preparado un lugar cómodo para amamantar durante el día que puede ser por ejemplo un sillón. Es buena idea disponer también de cojines para poder apoyar los brazos mientras sujetas al bebé o apoyar al bebé si ocasionalmente necesitas una mano libre, y en caso de estar sentada, un reposapiés.

Antes se recomendaba a la madre tener la espalda recta y bien apoyada, con los hombros hacia atrás, pero recientemente se ha descubierto que los bebés maman mejor cuando la madre está reclinada hacia atrás. También se puede amamantar estirada. Lo importante es no amamantar nunca encorvada sobre el bebé. En el cualquier caso es importante prever un buen apoyo en la zona lumbar y cervical mediante cojines o similar. A ser posible también en la corva de las rodillas.

Puesto que las tomas de las primeras semanas suelen ser prolongadas, siempre es recomendable, antes de empezar, el prever de tener a mano todo aquello que se pueda necesitar (pañuelos, teléfono, mando a distancia, libro, vaso de agua, etc….).

Posición del bebé al pecho

Aparte de que, para amamantar, la madre disponga de varias posturas entre las que escoger, también existen distintas posiciones para colocar al bebé y múltiples combinaciones de ambas.

posicion bebe

En cualquier caso y sea cual sea la postura o posición escogida, es importante verificar que elagarre del bebé al pecho, así como su succión, sean correctos, con la boca bien abierta, los labios evertidos, la lengua debajo del pezón y con nariz y barbilla tocando el pecho.

¿Y no se ahogará?

Los bebés nacen con un fuerte instinto de supervivencia, y se apartan con decisión de cualquier cosa que les obstruya las vías aéreas. De hecho, cuando un bebé está resfriado y la mucosidad retenida en la nariz le impide respirar por ésta, se aparta del pecho echando la cabeza hacia atrás por no poder mamar y respirar por la boca al mismo tiempo. No es necesario pinzar el pecho con los dedos ni apartar la nariz del bebé. La característica “naricilla chata” de los bebés les permite respirar por los orificios nasales aunque tengan el rostro literalmente pegado al pecho materno.

El agarre espontáneo y la postura biológica

Igual que todas las demás crías de mamíferos nuestro bebé es capaz de alcanzar el pecho y mamar por sí mismo correctamente si se lo permitimos.

Todo fluye mejor cuando no se siguen técnicas y dejamos que todo surja de modo espontáneo. Para ello, debes estar semi-acostada o sentada con la espalda reclinada hacia atrás, y colocar el bebé boca abajo sobre ti, con la cabeza situada entre tus pechos descubiertos, de modo que no quede ni un trozo del cuerpo de tu bebé que no esté en contacto con el tuyo. No es necesario sujetarlo, solo vigilarlo, porque la propia gravedad lo mantiene firme.

agarre-espontaneo

Permite que tu bebé cabecee, busque y escoja un pecho y golpee repetidamente con la barbilla hasta prenderse solo. Puede tardar entre 10 y 60 minutos si acaba de nacer, menos de 10 minutos si ya lleva tiempo mamando. En ocasiones, el tamaño y forma del pecho pueden dificultar el proceso. Si este es tu caso puedes ofrecerle el pecho sujetándolo entre los dedos pulgar e índice, como si se tratara de un sándwich.

La postura ventral, a la que también se la ha denominado de “crianza biológica“, en contacto directo cuerpo a cuerpo, es la que adoptan instintivamente todas las crías de primates para mamar. Se ha comprobado que los bebés humanos pueden mamar con eficacia y sin dañar a su madre en esta posición aunque tengan alguna limitación mecánica de la succión.

Otras posiciones de la madre para amamantar:

  • Sentada
  • Estirada
  • De pie
  • A cuatro patas

Posición del bebé al pecho

Aunque lo más habitual es amamantar sentada o estirada con el bebé frente a la madre, son muchas las posiciones a las que se puede llegar a recurrir:

Postura sentada – Posición estirado: El bebé estirado frente a la madre en contacto con su cuerpo, mamando de un pecho y con sus pies hacia el otro pecho. Es la más habitual.

amamantar-sentada

Una variante de la posición anterior es colocar al bebé de forma inversa, también estirado y girado hacia la madre, pero con los pies hacia el otro lado. Esta variante no es tan frecuente pero puede ser útil si el bebé rechaza, por la razón que sea mamar de un pecho. Si se le coloca en el pecho que rechaza del mismo modo en que mama del otro, es posible que lo acepte.

Postura sentada – Posición “de rugby”: El cuerpo del bebé pasa por debajo del brazo de la madre y sus pies apuntando a la espalda.

LACTANCIA - POSICION RUGBY 2

Esta posición es muy útil para drenar los conductos que se encuentran en la cara externa de los pechos y así prevenir, o si es el caso curar, posibles obstrucciones o mastitis que, aunque puede darse en cualquier zona del pecho, suelen ser más frecuentes en ésa.

Tanto las posición estirada como la “de rugby” funcionan perfectamente bien si la madre, en vez de estar sentada, está colocada en postura semi-reclinada.

Postura sentada – Posición caballito: En esta posición el bebé está sentado a horcajadas sobre una de las piernas de su madre.

amamantar-postura-caballito

Aunque poco frecuente, esta posición puede ser muy útil con bebés con dificultades para fijar el pecho, bien por retrognatia (maxilar inferior corto o retraído) u otras causas.

En esta posición conviene que, al introducir el pecho en la boca del bebé, el pezón apunte “hacia arriba” en dirección a su paladar, de forma que una buena porción de pecho descanse sobre el labio inferior facilitando el agarre.

Postura estirada – Posición estirado (en paralelo): En este caso tanto la postura como la posición son frecuentes ya que de este modo se facilita el descanso de la madre. Es especialmente útil si la madre todavía siente molestias tras el parto, sobre todo si ha sido sometida a una episiotomía o cesárea.

amamantar-estirada

También es muy útil para amamantar por las noches o si simplemente se quiere descansar un rato.

Postura estirada – Posición estirado (en paralelo inverso): En este caso la posición del bebé es menos frecuente que la anterior pero hay madres que se sienten cómodas con ella y también puede ser útil, igual que la postura “a cuatro patas”, en caso de obstrucciones o mastitis agudas localizadas en la parte superior del pecho.

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Postura “a cuatro patas” – Posición “boca arriba”: Esta postura es poco frecuente en el amamantamiento diario.

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Pero se trata de un recurso a utilizar en el supuesto de que la madre tenga una obstrucción o mastitis aguda localizada en la parte superior del pecho, ya que de ese modo se facilita el drenaje de esos conductos.

Todas estas posiciones son propias de bebés con una autonomía de movimientos todavía muy limitada. Los bebés más mayorcitos pueden mamar cómodamente en las posiciones más inverosímiles.

Lo importante es saber que no existe una única postura o posición correcta apta para todos los binomios madre / hijo, sino que cada binomio tendrá que buscar las posturas y posiciones que mejor se adapten a sus mutuas preferencias y también a las características físicas de ambos.

Cómo colocar el bebé al pecho paso a paso

  1. La madre se sitúa en la postura elegida apoyando bien espalda y pies.
  2. Se acerca el niño al pecho allí donde quede éste sin desplazarlo.
  3. Se coloca al bebe perpendicular a la orientación del pezón.
  4. Se enfoca nariz – pezón.
  5. Antes de abrir la boca, sin necesidad de ladear, doblar o girar el cuello, el pezón ha de estar frente a la nariz del bebé.
  6. Cuando abre la boca, acercar al bebé con rapidez y decisión al pecho.
  7. Madre e hijos han de quedar cuerpo contra cuerpo (frente a frente)
  8. El pezón ha de quedar apuntando al paladar del bebé.
  9. Nunca el pecho ha de ir hacia el bebé, es el niño el que va hacia el pecho.
  10. La cabeza del bebe no ha de quedar en el hueco del codo, sino en el antebrazo.
  11. La madre no sujeta al bebé por las nalgas con esa mano, sino que ésta queda a mitad de la espalda, aunque puede sujetarlo con la otra.
  12. Es recomendable evitar el uso de ropa o mantas que aumenten la distancia del bebe al pecho.

Signos de buena posición

  • La cabeza y el cuerpo del bebé están en línea recta.
  • La cara del bebé mira hacia el pecho.
  • La madre mantiene el cuerpo del bebé cerca de ella.
  • Si el bebé es un recién nacido, la madre lo envuelve en un abrazo. No lo sujeta solamente de la nuca y los hombros.

Signos de buen agarre

  • El mentón y la nariz del bebé están cerca del pecho de la madre.
  • Los labios del bebé están evertidos, sobretodo el inferior bien doblado hacia abajo.
  • La boca del bebé está bien abierta.
  • Se observa más areola por encima de la boca del bebé que por debajo (agarre asimétrico).

Signos de buena succión

Al inicio la succión es rápida y superficial. Después de alrededor de un minuto cambia a succiones lentas y profundas, con pausas intermedias. El ritmo normal de la succión de un recién nacido es de ciclos encadenados de 10 a 30 succiones en los que el bebé respira con normalidad sin necesidad de interrumpir la succión. Si tu bebé realiza de 3 a 5 succiones consecutivas, seguidas de una pausa de la misma duración del episodio de succión para poder respirar, probablemente tenga una succión inmadura y ello pueda causar dificultades para que se alimente bien.

Lo normal es que si hay silencio ambiental puedas escuchar como traga durante unos minutos en cada toma mientras observas un movimiento mandibular amplio que denota que está tragando.

Además podrás ver que:

  • La lengua del bebé está debajo de la areola.
  • Se observa un movimiento en el punto de articulación de la mandíbula.
  • La mejillas no se hunden, sino que se ven redondas y llenas.

A tener en cuenta

La posición del niño al pecho es uno de los aspectos que más influyen en el éxito de la lactancia.

La lactancia materna es un proceso activo por parte de sus dos protagonistas, madre e hijo. Por un lado la leche no espera pacientemente en el pecho a que alguien la saque, sino que es empujada por la acción de una hormona, la oxitocina. El bebé tampoco es pasivo, no espera con la boca abierta a que le caiga la leche que gotea sola, sino que tiene que hacer unos movimientos de succión determinados para obtener toda la leche que necesita. Para que todo este proceso sea óptimo, la posición y la succión del bebé ha de ser correcta y la lengua tiene que tener total movilidad ya que pueden surgir problemas si el frenillo sublingual es corto.

Ir alternando diversas posiciones facilita el correcto drenaje de todos los conductos del pecho y previene la aparición de obstrucciones y mastitis.

La lactancia materna no es un proceso totalmente instintivo en el ser humano sino que precisa de un aprendizaje social. Ver a otras madres amamantar correctamente a sus hijos facilita que el propio bebé mame en posición adecuada.

Se ha observado que, cuando en el mismo momento de nacer (antes de lavarlo, pesarlo, practicar profilaxis oftálmica o cualquier otra maniobra; a veces incluso antes de cortar el cordón) un recién nacido es colocado desnudo sobre el cuerpo desnudo de su madre, y se le deja con ella durante dos horas sin interrupciones, casi todos los bebés se arrastran por si mismos hacia el pecho, localizan el pezón y maman de forma espontánea en posición correcta, en un momento variable entre unos 20 minutos y algo más de una hora después del parto.

Sin embargo, también se ha observado que muchos recién nacidos no consiguen mamar correctamente si están bajo los efectos de la peridural administrada a la madre durante el parto, o si son separados de la madre durante más de 20 minutos (entre el minuto 20 y 40 postparto), aunque luego les vuelvan a dejar en contacto con la madre. Cuando coinciden ambos factores (peridural y breve separación) casi ningún recién nacido logra mamar en posición correcta.

Los factores que favorecen la posición correcta del bebé al pecho son:

  • Una buena información de la madre.
  • El inicio temprano de la lactancia materna.
  • Evitar el uso de chupetes y biberones para prevenir el Síndrome de Confusión de Pezón.
  • Apoyo profesional durante la estancia hospitalaria.

Los signos y síntomas de un Síndrome de Posición Inadecuada pueden ser:

  • Mejillas hundidas, succión rápida y ruidosa, movimientos periorales.
  • Dolor y grietas en los pezones.
  • No soltar el pecho por si mismo.
  • Ingurgitación, a veces mastitis.
  • Reflejo de eyección intenso y repetido.
  • Atragantamiento, a veces rechazo del pecho.
  • Vómitos y regurgitaciones.
  • Escaso aumento de peso.
  • Tomas frecuentes y prolongadas (las tomas de más de una hora que casi se empalman unas con otras, pueden ser normales en algunos niños de pocas semanas, pero también pueden ser indicio de mala posición, por lo que ante la duda es conveniente verificar la posición y la succión del bebé).

Los signos de un Síndrome de Confusión de Pezón debido a la interferencia de chupetes y biberones pueden ser:

  • El bebé se “pelea” con el pecho en algunas tomas, parece nervioso, confundido y acaba agarrándose correctamente después de un rato que parece que no lo consigue. Es posible que al principio lo haga solo en alguna toma, pero si la interferencia con tetina sigue lo normal es que acabe haciéndolo en todas las tomas y que incluso en algunas no logre cogerse al pecho, hasta que deje de mamar por completo.
  • Cuando se agarra la boca del bebé esta muy cerrada, solo es capaz de abarcar el pezón y no la areola.
  • Y la posición y movimientos de la lengua difieren, el bebé tiende a mover la lengua delante del pezón en vez de colocarla debajo.

Algunos factores físicos, tanto por parte del bebé (frenillo lingual corto, retrognatia, ….) como de la madre (tamaño y orientación del pecho o el pezón, …) pueden dificultar un correcto agarre del bebé al pecho. En algunos casos habrá que intervenir externamente (cortar el frenillo corto), en otros es posible que el problema solo se de en según que posiciones. Si éste es el caso será cuestión de identificar qué posición es la más adecuada a ese binomio madre / hijo.

Los pezones planos o invertidos no tienen por qué ser un obstáculo para una correcta posición, ya que el bebé mama de la areola, no del pezón.

El uso de pezoneras puede ser útil en algunos casos difíciles en los que el bebé es incapaz de agarrar el pecho de cualquier otro modo, pero también puede ser causa de otros problemas, como bajada de producción de leche, por lo que su uso ha de ser muy prudente.

Hacer “la pinza” o sea sujetar el pecho entre los dedos índice y corazón, puede ser factor de riesgo para una mala posición y succión, ya que impide al bebé abarcar bien el pecho con la boca. También puede aumentar el riesgo de obstrucciones. Si hubiera que sujetar el pecho con una mano, mejor hacerlo con el pulgar y el índice colocados “en forma de C” arriba y debajo de la areola y sin comprimir el pecho.

Reconducir una posición o succión inadecuada hasta conseguir una lactancia materna exitosa y satisfactoria es posible, con información, paciencia y apoyo adecuados.

Bibliografía:

  1. La lactancia materna. Lawrence, R.A. Mosby / Doyma Libros, S.A. Madrid 1996
  2. Lactancia materna. Manual para profesionales. Royal College of Midwives. ACPAM. Barcelona 1994
  3. La lactancia materna. Aguayo, J. Universidad de Sevilla. Sevilla, 2001
  4. Manual práctica de lactancia materna. ACPAM. Barcelona, 2004

Enlaces de interés:

http://www.biologicalnurturing.com/

 

Resumen preparado por Eulàlia Torras, asesora de ALBA Lactancia Materna.
Revisado por Maria Berruezo, asesora de ALBA Lactancia Materna.

Posturas y posiciones para amamantar*

*Documento original de http://albalactanciamaterna.org/lactancia/claves-para-amamantar-con-exito/posturas-y-posiciones-para-amamantar/

Postura:

Es la forma en que se coloca la madre para amamantar.

Las hay diversas, todas sirven y la elección de una u otra dependerá del lugar, las circunstancias o las preferencias de cada madre.

Posición:

Es la forma en que es colocado el bebé para que mame.

También las hay diversas y todas pueden servir, aunque en función de las circunstancias unas pueden ser más eficaces que otras. Lo importante es que nunca ha de doler.

Sobre posturas y posiciones

Lo normal es pasar muchas horas totales al día amamantando, si no buscamos estar cómodas sufrimos dolor de espalda y las tomas se nos harán interminables. Es buena idea tener preparado un lugar cómodo para amamantar durante el día que puede ser por ejemplo un sillón. Es buena idea disponer también de cojines para poder apoyar los brazos mientras sujetas al bebé o apoyar al bebé si ocasionalmente necesitas una mano libre, y en caso de estar sentada, un reposapiés.

Antes se recomendaba a la madre tener la espalda recta y bien apoyada, con los hombros hacia atrás, pero recientemente se ha descubierto que los bebés maman mejor cuando la madre está reclinada hacia atrás. También se puede amamantar estirada. Lo importante es no amamantar nunca encorvada sobre el bebé. En el cualquier caso es importante prever un buen apoyo en la zona lumbar y cervical mediante cojines o similar. A ser posible también en la corva de las rodillas.

Puesto que las tomas de las primeras semanas suelen ser prolongadas, siempre es recomendable, antes de empezar, el prever de tener a mano todo aquello que se pueda necesitar (pañuelos, teléfono, mando a distancia, libro, vaso de agua, etc….).

Posición del bebé al pecho

Aparte de que, para amamantar, la madre disponga de varias posturas entre las que escoger, también existen distintas posiciones para colocar al bebé y múltiples combinaciones de ambas.

posicion bebe Posturas y posiciones para amamantar*

En cualquier caso y sea cual sea la postura o posición escogida, es importante verificar que elagarre del bebé al pecho, así como su succión, sean correctos, con la boca bien abierta, los labios evertidos, la lengua debajo del pezón y con nariz y barbilla tocando el pecho.

¿Y no se ahogará?

Los bebés nacen con un fuerte instinto de supervivencia, y se apartan con decisión de cualquier cosa que les obstruya las vías aéreas. De hecho, cuando un bebé está resfriado y la mucosidad retenida en la nariz le impide respirar por ésta, se aparta del pecho echando la cabeza hacia atrás por no poder mamar y respirar por la boca al mismo tiempo. No es necesario pinzar el pecho con los dedos ni apartar la nariz del bebé. La característica “naricilla chata” de los bebés les permite respirar por los orificios nasales aunque tengan el rostro literalmente pegado al pecho materno.

El agarre espontáneo y la postura biológica

Igual que todas las demás crías de mamíferos nuestro bebé es capaz de alcanzar el pecho y mamar por sí mismo correctamente si se lo permitimos.

Todo fluye mejor cuando no se siguen técnicas y dejamos que todo surja de modo espontáneo. Para ello, debes estar semi-acostada o sentada con la espalda reclinada hacia atrás, y colocar el bebé boca abajo sobre ti, con la cabeza situada entre tus pechos descubiertos, de modo que no quede ni un trozo del cuerpo de tu bebé que no esté en contacto con el tuyo. No es necesario sujetarlo, solo vigilarlo, porque la propia gravedad lo mantiene firme.

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Permite que tu bebé cabecee, busque y escoja un pecho y golpee repetidamente con la barbilla hasta prenderse solo. Puede tardar entre 10 y 60 minutos si acaba de nacer, menos de 10 minutos si ya lleva tiempo mamando. En ocasiones, el tamaño y forma del pecho pueden dificultar el proceso. Si este es tu caso puedes ofrecerle el pecho sujetándolo entre los dedos pulgar e índice, como si se tratara de un sándwich.

La postura ventral, a la que también se la ha denominado de “crianza biológica“, en contacto directo cuerpo a cuerpo, es la que adoptan instintivamente todas las crías de primates para mamar. Se ha comprobado que los bebés humanos pueden mamar con eficacia y sin dañar a su madre en esta posición aunque tengan alguna limitación mecánica de la succión.

Otras posiciones de la madre para amamantar:

  • Sentada
  • Estirada
  • De pie
  • A cuatro patas

Posición del bebé al pecho

Aunque lo más habitual es amamantar sentada o estirada con el bebé frente a la madre, son muchas las posiciones a las que se puede llegar a recurrir:

Postura sentada – Posición estirado: El bebé estirado frente a la madre en contacto con su cuerpo, mamando de un pecho y con sus pies hacia el otro pecho. Es la más habitual.

amamantar sentada Posturas y posiciones para amamantar*

Una variante de la posición anterior es colocar al bebé de forma inversa, también estirado y girado hacia la madre, pero con los pies hacia el otro lado. Esta variante no es tan frecuente pero puede ser útil si el bebé rechaza, por la razón que sea mamar de un pecho. Si se le coloca en el pecho que rechaza del mismo modo en que mama del otro, es posible que lo acepte.

Postura sentada – Posición “de rugby”: El cuerpo del bebé pasa por debajo del brazo de la madre y sus pies apuntando a la espalda.

LACTANCIA POSICION RUGBY 2 Posturas y posiciones para amamantar*

Esta posición es muy útil para drenar los conductos que se encuentran en la cara externa de los pechos y así prevenir, o si es el caso curar, posibles obstrucciones o mastitis que, aunque puede darse en cualquier zona del pecho, suelen ser más frecuentes en ésa.

Tanto las posición estirada como la “de rugby” funcionan perfectamente bien si la madre, en vez de estar sentada, está colocada en postura semi-reclinada.

Postura sentada – Posición caballito: En esta posición el bebé está sentado a horcajadas sobre una de las piernas de su madre.

amamantar postura caballito Posturas y posiciones para amamantar*

Aunque poco frecuente, esta posición puede ser muy útil con bebés con dificultades para fijar el pecho, bien por retrognatia (maxilar inferior corto o retraído) u otras causas.

En esta posición conviene que, al introducir el pecho en la boca del bebé, el pezón apunte “hacia arriba” en dirección a su paladar, de forma que una buena porción de pecho descanse sobre el labio inferior facilitando el agarre.

Postura estirada – Posición estirado (en paralelo): En este caso tanto la postura como la posición son frecuentes ya que de este modo se facilita el descanso de la madre. Es especialmente útil si la madre todavía siente molestias tras el parto, sobre todo si ha sido sometida a una episiotomía o cesárea.

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También es muy útil para amamantar por las noches o si simplemente se quiere descansar un rato.

Postura estirada – Posición estirado (en paralelo inverso): En este caso la posición del bebé es menos frecuente que la anterior pero hay madres que se sienten cómodas con ella y también puede ser útil, igual que la postura “a cuatro patas”, en caso de obstrucciones o mastitis agudas localizadas en la parte superior del pecho.

amamantar inverso Posturas y posiciones para amamantar*

Postura “a cuatro patas” – Posición “boca arriba”: Esta postura es poco frecuente en el amamantamiento diario.

amamantar cuatro patas Posturas y posiciones para amamantar*

Pero se trata de un recurso a utilizar en el supuesto de que la madre tenga una obstrucción o mastitis aguda localizada en la parte superior del pecho, ya que de ese modo se facilita el drenaje de esos conductos.

Todas estas posiciones son propias de bebés con una autonomía de movimientos todavía muy limitada. Los bebés más mayorcitos pueden mamar cómodamente en las posiciones más inverosímiles.

Lo importante es saber que no existe una única postura o posición correcta apta para todos los binomios madre / hijo, sino que cada binomio tendrá que buscar las posturas y posiciones que mejor se adapten a sus mutuas preferencias y también a las características físicas de ambos.

Cómo colocar el bebé al pecho paso a paso

  1. La madre se sitúa en la postura elegida apoyando bien espalda y pies.
  2. Se acerca el niño al pecho allí donde quede éste sin desplazarlo.
  3. Se coloca al bebe perpendicular a la orientación del pezón.
  4. Se enfoca nariz – pezón.
  5. Antes de abrir la boca, sin necesidad de ladear, doblar o girar el cuello, el pezón ha de estar frente a la nariz del bebé.
  6. Cuando abre la boca, acercar al bebé con rapidez y decisión al pecho.
  7. Madre e hijos han de quedar cuerpo contra cuerpo (frente a frente)
  8. El pezón ha de quedar apuntando al paladar del bebé.
  9. Nunca el pecho ha de ir hacia el bebé, es el niño el que va hacia el pecho.
  10. La cabeza del bebe no ha de quedar en el hueco del codo, sino en el antebrazo.
  11. La madre no sujeta al bebé por las nalgas con esa mano, sino que ésta queda a mitad de la espalda, aunque puede sujetarlo con la otra.
  12. Es recomendable evitar el uso de ropa o mantas que aumenten la distancia del bebe al pecho.

Signos de buena posición

  • La cabeza y el cuerpo del bebé están en línea recta.
  • La cara del bebé mira hacia el pecho.
  • La madre mantiene el cuerpo del bebé cerca de ella.
  • Si el bebé es un recién nacido, la madre lo envuelve en un abrazo. No lo sujeta solamente de la nuca y los hombros.

Signos de buen agarre

  • El mentón y la nariz del bebé están cerca del pecho de la madre.
  • Los labios del bebé están evertidos, sobretodo el inferior bien doblado hacia abajo.
  • La boca del bebé está bien abierta.
  • Se observa más areola por encima de la boca del bebé que por debajo (agarre asimétrico).

Signos de buena succión

Al inicio la succión es rápida y superficial. Después de alrededor de un minuto cambia a succiones lentas y profundas, con pausas intermedias. El ritmo normal de la succión de un recién nacido es de ciclos encadenados de 10 a 30 succiones en los que el bebé respira con normalidad sin necesidad de interrumpir la succión. Si tu bebé realiza de 3 a 5 succiones consecutivas, seguidas de una pausa de la misma duración del episodio de succión para poder respirar, probablemente tenga una succión inmadura y ello pueda causar dificultades para que se alimente bien.

Lo normal es que si hay silencio ambiental puedas escuchar como traga durante unos minutos en cada toma mientras observas un movimiento mandibular amplio que denota que está tragando.

Además podrás ver que:

  • La lengua del bebé está debajo de la areola.
  • Se observa un movimiento en el punto de articulación de la mandíbula.
  • La mejillas no se hunden, sino que se ven redondas y llenas.

A tener en cuenta

La posición del niño al pecho es uno de los aspectos que más influyen en el éxito de la lactancia.

La lactancia materna es un proceso activo por parte de sus dos protagonistas, madre e hijo. Por un lado la leche no espera pacientemente en el pecho a que alguien la saque, sino que es empujada por la acción de una hormona, la oxitocina. El bebé tampoco es pasivo, no espera con la boca abierta a que le caiga la leche que gotea sola, sino que tiene que hacer unos movimientos de succión determinados para obtener toda la leche que necesita. Para que todo este proceso sea óptimo, la posición y la succión del bebé ha de ser correcta y la lengua tiene que tener total movilidad ya que pueden surgir problemas si el frenillo sublingual es corto.

Ir alternando diversas posiciones facilita el correcto drenaje de todos los conductos del pecho y previene la aparición de obstrucciones y mastitis.

La lactancia materna no es un proceso totalmente instintivo en el ser humano sino que precisa de un aprendizaje social. Ver a otras madres amamantar correctamente a sus hijos facilita que el propio bebé mame en posición adecuada.

Se ha observado que, cuando en el mismo momento de nacer (antes de lavarlo, pesarlo, practicar profilaxis oftálmica o cualquier otra maniobra; a veces incluso antes de cortar el cordón) un recién nacido es colocado desnudo sobre el cuerpo desnudo de su madre, y se le deja con ella durante dos horas sin interrupciones, casi todos los bebés se arrastran por si mismos hacia el pecho, localizan el pezón y maman de forma espontánea en posición correcta, en un momento variable entre unos 20 minutos y algo más de una hora después del parto.

Sin embargo, también se ha observado que muchos recién nacidos no consiguen mamar correctamente si están bajo los efectos de la peridural administrada a la madre durante el parto, o si son separados de la madre durante más de 20 minutos (entre el minuto 20 y 40 postparto), aunque luego les vuelvan a dejar en contacto con la madre. Cuando coinciden ambos factores (peridural y breve separación) casi ningún recién nacido logra mamar en posición correcta.

Los factores que favorecen la posición correcta del bebé al pecho son:

  • Una buena información de la madre.
  • El inicio temprano de la lactancia materna.
  • Evitar el uso de chupetes y biberones para prevenir el Síndrome de Confusión de Pezón.
  • Apoyo profesional durante la estancia hospitalaria.

Los signos y síntomas de un Síndrome de Posición Inadecuada pueden ser:

  • Mejillas hundidas, succión rápida y ruidosa, movimientos periorales.
  • Dolor y grietas en los pezones.
  • No soltar el pecho por si mismo.
  • Ingurgitación, a veces mastitis.
  • Reflejo de eyección intenso y repetido.
  • Atragantamiento, a veces rechazo del pecho.
  • Vómitos y regurgitaciones.
  • Escaso aumento de peso.
  • Tomas frecuentes y prolongadas (las tomas de más de una hora que casi se empalman unas con otras, pueden ser normales en algunos niños de pocas semanas, pero también pueden ser indicio de mala posición, por lo que ante la duda es conveniente verificar la posición y la succión del bebé).

Los signos de un Síndrome de Confusión de Pezón debido a la interferencia de chupetes y biberones pueden ser:

  • El bebé se “pelea” con el pecho en algunas tomas, parece nervioso, confundido y acaba agarrándose correctamente después de un rato que parece que no lo consigue. Es posible que al principio lo haga solo en alguna toma, pero si la interferencia con tetina sigue lo normal es que acabe haciéndolo en todas las tomas y que incluso en algunas no logre cogerse al pecho, hasta que deje de mamar por completo.
  • Cuando se agarra la boca del bebé esta muy cerrada, solo es capaz de abarcar el pezón y no la areola.
  • Y la posición y movimientos de la lengua difieren, el bebé tiende a mover la lengua delante del pezón en vez de colocarla debajo.

Algunos factores físicos, tanto por parte del bebé (frenillo lingual corto, retrognatia, ….) como de la madre (tamaño y orientación del pecho o el pezón, …) pueden dificultar un correcto agarre del bebé al pecho. En algunos casos habrá que intervenir externamente (cortar el frenillo corto), en otros es posible que el problema solo se de en según que posiciones. Si éste es el caso será cuestión de identificar qué posición es la más adecuada a ese binomio madre / hijo.

Los pezones planos o invertidos no tienen por qué ser un obstáculo para una correcta posición, ya que el bebé mama de la areola, no del pezón.

El uso de pezoneras puede ser útil en algunos casos difíciles en los que el bebé es incapaz de agarrar el pecho de cualquier otro modo, pero también puede ser causa de otros problemas, como bajada de producción de leche, por lo que su uso ha de ser muy prudente.

Hacer “la pinza” o sea sujetar el pecho entre los dedos índice y corazón, puede ser factor de riesgo para una mala posición y succión, ya que impide al bebé abarcar bien el pecho con la boca. También puede aumentar el riesgo de obstrucciones. Si hubiera que sujetar el pecho con una mano, mejor hacerlo con el pulgar y el índice colocados “en forma de C” arriba y debajo de la areola y sin comprimir el pecho.

Reconducir una posición o succión inadecuada hasta conseguir una lactancia materna exitosa y satisfactoria es posible, con información, paciencia y apoyo adecuados.

Bibliografía:

  1. La lactancia materna. Lawrence, R.A. Mosby / Doyma Libros, S.A. Madrid 1996
  2. Lactancia materna. Manual para profesionales. Royal College of Midwives. ACPAM. Barcelona 1994
  3. La lactancia materna. Aguayo, J. Universidad de Sevilla. Sevilla, 2001
  4. Manual práctica de lactancia materna. ACPAM. Barcelona, 2004

Enlaces de interés:

http://www.biologicalnurturing.com/

 

Resumen preparado por Eulàlia Torras, asesora de ALBA Lactancia Materna.
Revisado por Maria Berruezo, asesora de ALBA Lactancia Materna.

sobre el Destete

Extraido del siguiente enlace: http://www.llli.org/lang/espanol/destete.html

La hora del destete

(A Time to Wean)

DRA. KATHERINE A. DETTWYLER
DEPARTAMENTO DE ANTROPOLOGÍA
TEXAS A & M UNIVERSITY
COLLEGE STATION TEXAS
(Breastfeeding ABSTRACTS, Ag. 1994, Vol. 14, nº 1)

En los EE.UU. las mujeres reciben consejos contradictorios respecto a cuándo deben destetar a sus hijos. La Academia Americana de Pediatría recomienda 12 meses, OMS y UNICEF recomiendan al menos dos años. Muchos médicos consideran que seis meses constituyen una lactancia “prolongada” y algunos profesionales de la salud cuestionan los motivos de las mujeres que amamantan a sus hijos más de un año. Por su parte, las mujeres ocultan que amamantan a niños mayores para evitar la desaprobación de los profesionales de la salud y de los miembros de la familia. A partir de estudios antropológicos sabemos que en muchas culturas no occidentales las mujeres amamantan rutinariamente a sus hijos hasta los tres o cuatro años. ¿Son ellos los excéntricos o lo somos nosotros? ¿Podemos fijarnos en otros animales para determinar cuál sería la edad de destete de los humanos modernos si no estuviera modificada por motivos culturales?

Como todos los mamíferos, los humanos tenemos glándulas mamarias cuya función es nutrir a la progenie. Dentro de la clase Mamíferos, los humanos pertenecemos al orden de los Primates y poseemos el patrón básico de éstos para la actividad de amamantar y destetar, patrón que se ha moldeado durante más de 65 millones de años de selección natural con objeto de asegurar el mayor índice posible de supervivencia en la progenie de los primates. Se supone que este patrón básico tiene una esencia fundamentalmente genética. Además, también hay variables del ciclo vital de los primates no humanos asociadas con la edad a la que se produce el destete. ¿Qué sugieren estas variables con respecto a la edad “natural” de destetar a los humanos?

Destete al alcanzar el triple o cuádruple del peso del nacimiento. La idea de que los mamíferos destetan a sus crías cuando éstas triplican o cuadruplican su peso de nacimiento aparece extensamente en la bibliografía sobre lactancia (Lawrence 1989). Este regla de tres es válida para los pequeños mamíferos, pero no para los grandes. Las investigaciones recientes se han centrado en la edad de destete y en el crecimiento de los grandes mamíferos, incluidos los primates. Los resultados indican que el destete ocurre algunos meses después de cuadruplicar el peso de nacimiento, y no al triplicarlo (Lee, Majluf y Gordon 1991). Como promedio, ¿cuándo cuadruplican su peso de nacimiento los bebés de los EE.UU.? Los varones en torno a los 27 meses y las niñas en torno a los 30.

Destete al alcanzar un tercio del peso de adulto. Otros estudios sugieren que los primates se comportan como otros mamíferos destetando a cada uno de sus descendientes cuando alcanzan un tercio de su peso de adulto (Charnov y Berrigan, 1993). Los humanos alcanzan diferentes tamaños, pero con este método de comparación el destete tendría lugar tras 4 – 7 años de lactancia, siendo los niños generalmente amamantados por más tiempo que las niñas y los individuos pertenecientes a grupos de población de mayor tamaño por más tiempo que los pertenecientes a grupos de menor tamaño.

Destete de acuerdo con el tamaño del cuerpo adulto. Harvey y Clutton-Brock (1985) publicaron un estudio sobre las variables del ciclo vital de los primates que incluía una fórmula para calcular la edad de destete en función del peso del cuerpo de una hembra adulta. La ecuación predice la edad de destete para los humanos entre los 2,8 y 3,7 años, dependiendo del peso medio del cuerpo de una hembra adulta, siendo las poblaciones formadas por individuos de mayor tamaño las que amamantan durante más tiempo.

Destete en función de la duración del período de gestación. A menudo la bibliografía afirma que entre los mamíferos en general la edad de destete coincide aproximadamente con la duración del período de gestación (Lawrence 1989). Con este criterio, el destete en los humanos debería ocurrir tras sólo nueve meses de lactancia. Sin embargo, esta relación uno a uno se ve fuertemente afectada por el tamaño del animal adulto. En muchos primates pequeños, la duración de la lactancia es inferior a la duración del período de gestación. Entre las especies de primates de gran tamaño, la duración del período de lactancia excede ampliamente la duración media del período de gestación. Para los familiares más cercanos del género humano, el chimpancé y el gorila, la duración de la lactancia es superior en más de seis veces a la duración del período de gestación. Los humanos se encuentran entre los primates más grandes y comparten más del 98% de su material genético con los chimpancés y los gorilas. Según estas comparaciones, una estimación de la edad natural de destete para los humanos sería como mínimo de seis veces la duración del período gestante, esto es, 4,5 años.

Destete en función de la erupción dental. De acuerdo con las investigaciones de Smith (1991), muchos primates destetan a su progenie cuando ésta desarrolla sus primeros molares permanentes. La erupción de los primeros molares permanentes tiene lugar en los humanos modernos aproximadamente a los 5,5 o 6 años. Es interesante señalar que los humanos alcanzan la autonomía inmunológica en torno a los seis años de vida, lo cual permite suponer que, a lo largo de nuestro reciente pasado evolutivo, los niños disponían de la inmunidad activa que proporciona la leche materna hasta esa edad más o menos (Frederikson).

Nuestro pasado evolutivo ha creado un organismo que delega en la lactancia el suministro del contexto para el desarrollo físico, cognitivo y emocional. Los datos sobre primates no humanos sugieren que los niños humanos están diseñados para recibir todos los beneficios de la lactancia durante un período mínimo de 2 años y medio y un aparente límite máximo de unos 7 años. La selección natural ha favorecido a los niños que presentan una fuerte predisposición genética a esperar ser amamantados varios años desde su nacimiento, por lo que el instinto de mamar permanece fuerte en ellos durante todo este período. Hoy en día muchas sociedades pueden satisfacer las necesidades nutritivas de los niños a partir del tercer o cuarto año de edad con alimentos de adultos modificados. Las sociedades industrializadas occidentales pueden compensar algunos (que no todos) los beneficios inmunológicos de la lactancia por medio de antibióticos, vacunas y mejoras sanitarias e higiénicas. Pero las necesidades físicas, cognitivas y emocionales de los niños persisten. Los profesionales de la asistencia sanitaria, los padres y el público en general deberían tomar conciencia de que entre los tres y los siete años es una edad razonable y apropiada para destetar a los humanos, por poco habitual que sea en los EE.UU. amamantar a un niño cuando ya ha dejado de ser bebé.

Traduccion por Pilar García-Romeu.

DESTETE

El destete: Duración de la lactancia

TEXTO EXTRAIDO DE http://albalactanciamaterna.org/lactancia/tema-4-cuando-los-ninos-crecen/el-destete/
La edad en que ocurre el destete por completo, es decir, que el niño abandona definitivamente la leche materna, es variable y está influido por factores de muy diversa índole. No hay razones científicas por lo que se deba recomendar dejar la leche materna a una determinada edad.

La Academia Americana de Pediatría (AAP) en su nueva declaración de 1997 y la OMS recomiendan unos tiempos mínimos de duración de la lactancia materna ( 1 año y 2 años respectivamente), recalcando que son tiempos mínimos y que el tiempo máximo queda a elección de la pareja lactante, es decir de la madre y de su hijo.

El Dr. Lawrence Gartner, presidente del grupo de trabajo sobre lactancia responsable de la última declaración de la AAP (1) explica que “la Academia no ha establecido un límite superior. Hay niños que son amamantados hasta los 4, 5 o 6 años. Esto puede ser infrecuente pero no perjudicial”.

Pese a que el momento del destete definitivo es una elección personal, desgraciadamente a lo largo de este siglo muchas mujeres, casi sin darse cuenta, han ido delegando en diversos profesionales la responsabilidad de decidir por ellas el momento del cese de la lactancia. Y éstos, por lo general, han hecho sus recomendaciones basándose más en sus opiniones personales, fruto de los mitos culturales de su tiempo, que en razones científicas.

Se debe tener en cuenta que el destete no solo es un cambio en la dieta del niño, sino que es un asunto muy serio con gran repercusión emocional para él y para su madre. El niño puede experimentar sentimientos de frustración y de abandono, al no entender por qué su madre le niega algo tan importante para él; la madre, a su vez, puede experimentar sentimientos de pérdida y de tristeza por haber tenido que cambiar esta forma de relación íntima con su hijo.

Por todo ello las recomendaciones arbitrarias sobre la limitación de la lactancia, que no tienen en cuenta los deseos de la madre y de su hijo, son simplemente inaceptables.

Destete forzso
En algunas ocasiones el destete se hace inevitable por causas médicas u otras.

Cuando el destete ha de ser impuesto, por un motivo totalmente justificado, antes de que la madre o el niño estén preparados para ello, ambos necesitaran apoyo y comprensión.

De todas formas, antes de tomar esa decisión, sería de gran importancia que la madre buscara información contrastada sobre la necesidad de ese destete, ya que con demasiada frecuencia se tiende a inhibir lactancias sin una justificación científica real.

Conviene saber que los medicamentos realmente incompatibles con la lactancia son muy pocos y las enfermedades que contraindican la lactancia son menos aún.

Destete voluntario
El destete puede ocurrir a iniciativa de la madre o del niño. En situaciones ideales seria deseable que el destete se produjera de mutuo acuerdo y fuera un proceso tan satisfactorio y enriquecedor como la lactancia, pero esto no siempre sucede.

La decisión sobre el momento del destete puede tener grandes variaciones de una madre a otra y también de un niño a otro.

En ocasiones la madre puede sentir deseos de poner fin a la lactancia antes que su hijo esté preparado para aceptarlo. Otras veces quien decide ponerle fin puede ser el niño a pesar de que su madre no tuviera ningún inconveniente en continuar.

Sea cual sea el momento en que uno de los integrantes de la pareja lactante desea ponerle fin, o sean cuales sean los motivos, es importante recordar que se trata de una opción personal y que todas son respetables.

Destete a iniciativa del niño
Si el destete sucede a iniciativa del niño va a ser él quien marque la pauta.

Algunos niños simplemente un buen día deciden que no quieren mamar más.

Otros lo hacen más despacio, paulatinamente se van desinteresando por la lactancia materna, reduciendo la demanda hasta que ésta cesa por completo. Los hay que primero maman solo una vez al día, luego una vez cada varios días, hasta que simplemente dejan de pedir.

Un nuevo embarazo puede tener un papel en el destete del hijo anterior. Debido a los cambios de la leche durante el embarazo (menor volumen, distinto sabor) muchos niños se destetan solos en esta época. Otros prefieren seguir mamando, y continuar haciéndolo tras el nacimiento del nuevo hermano. A esta situación de dos niños de diferentes edades mamando a un tiempo se la ha llamado “lactancia en tándem”.

Destete a iniciativa de la madre
Una madre puede tener diversas razones para desear que el destete tenga lugar; desde razones médicas, emocionales, presiones familiares, sociales, etc.

El momento en que una madre empieza a desear el cese de su lactancia es también muy variable. A algunas les puede suceder a los pocos días o meses, a otras al cabo de algunos años.

En cualquier caso es preferible un destete gradual a un destete brusco. Este último puede generar ingurgitación mamaria (pechos hinchados, duros y doloridos) e incluso mastitis (inflamación e infección del pecho generalmente después de la obstrucción de un conducto debido al cese del drenaje), que no ocurrirían si se permitiese la adaptación de la mama a la disminución progresiva de la succión, como ocurre durante el destete gradual (A menor succión, menor producción hasta que ésta cesa por completo). Desde un punto de vista emocional el destete gradual también es más fácil para el niño.

El destete supone mucho esfuerzo, y madres que han destetado activamente a sus hijos suelen decir que no les quedaba mucho tiempo libre, ya que tenían que emplearlo en distraer a sus hijos de otro modo.

Los niños que son destetados antes de superar su necesidad de chupar pueden empezar a chuparse el dedo o incluso a usar chupete si se le ofrece, siendo sustitutos del amamantamiento que pueden proporcionar cierto consuelo a un niño frustrado por el destete.

La noche puede ser un momento especialmente difícil para un pequeño que espera mamar y no puede entender la reticencia de su madre; a esa hora pocos de la familia van a estar especialmente racionales y pacientes; el padre puede hacer que el proceso nocturno sea mejor tolerado, proporcionando los cuidados nocturnos al pequeño.

Ideas y sugerencias para acelerar un destete
No ofrecer, no rechazar.
No garantiza el tiempo que pueda prolongarse el destete. Es el menos doloroso para el niño.
Distracción.
Se trata de identificar los momentos, lugares y circunstancias en los que el niño suele pedir el pecho, y anticipar alternativas al amamantamiento, para que el niño dirija su atención hacia algo nuevo y atractivo en vez de hacia la pérdida de algo entrañable como mamar.
Sustitución.
Se ofrece comida o bebida al niño para evitar que pida el pecho por hambre. No se trata de sobornarlo con golosinas para que deje el pecho. Sólo funcionará cuando el niño tenga hambre. Hay que tener en cuenta que los niños también maman por afecto hacia su madre, para sentir su cercanía, por consuelo si están cansados, frustrados o con miedo.
Aplazamiento.
Con un niño que ya nos entiende se puede negociar el demorar una toma. El niño debe ser lo bastante maduro para aceptar la espera. Se le puede ofrecer algo que le mantenga contento mientras tanto.
El destete por abandono, es decir que la madre se separe del niño por unos días, no es recomendable, ya que el niño no solo se ve privado bruscamente de la leche de su madre, sino también de su presencia, que es vital para su salud afectiva y emocional (3).

El destete natural
Algunas personas creen que si el niño no es activamente animado a destetarse, no lo hará nunca por si mismo; sin embargo, esta idea es errónea, como lo demuestra el hecho de que en sociedades en que se permite al niño mamar tanto tiempo como quiera, acaba por destetarse él solo.

En la mayoría de sociedades humanas el destete suele ocurrir pasados los 2 o 3 años de edad; en nuestra cultura ocurría así hasta hace poco más de un siglo. Los acontecimientos que han condicionado en nuestro medio el rechazo cultural hacia la lactancia más allá del primer año son complejos, pero no dejan de ser cuestiones culturales, que no tienen que ver con las necesidades biológicas ni psicológicas del niño.

Está muy extendida la creencia de que a partir de una cierta edad la leche materna no alimenta, que el niño mayor que mama es por vicio, o de que la lactancia prolongada afecta negativamente el desarrollo psicológico del niño. Estas creencias han llegado a calar profundamente en la mayoría de las personas, incluyendo médicos, psicólogos y pedagogos.

Esta presión cultural en contra es el principal inconveniente de la lactancia prolongada; en algunos países, como Estados Unidos, es algo tan inusual que algunos han llegado a verla como una perversión. Existen casos de madres acusadas de abusos contra sus hijos.

De hecho, el estigma social de continuar amamantando a un niño que ya camina o que va a la escuela fuerza incluso a madres seguras de sí mismas a hacerlo en la clandestinidad; los que más han dañado la lactancia prolongada han sido los profesionales de la salud, dando información sin base científica real, a la vez que desalentando a las madres que han querido prolongar la lactancia.

Cada especie de mamíferos tiene una edad en la que el destete ocurre de forma natural, que probablemente esté condicionada genéticamente. En nuestra especie es difícil deslindar lo cultural de lo biológico.

La antropóloga K. Dettwyler, de la Universidad de Texas, ha recogido información acerca de la edad de destete de los primates no humanos, poniéndola en relación con variables del ciclo vital, tales como peso al nacimiento, peso del adulto, periodo de gestación y erupción de molares permanentes; extrapolando estos datos a la especie humana, parece que el destete natural podría ocurrir entre los 2 años y medio y los 7 años (4).

Estos datos vienen a ser apoyados por dos hechos de diversa índole:

En sociedades actuales en las que el rechazo cultural a la lactancia prolongada no existe, las madres amamantan a sus hijos hasta los 4 años por término medio.
Se estima que el sistema inmunitario de los seres humanos no está maduro y plenamente operativo hasta los 6 años de edad.

Cambios en la leche durante el destete
Existe la creencia popular de que a una determinada edad del niño la leche materna pierde sus propiedades nutritivas. Esto no sólo no es así, sino que no existe ningún alimento que aisladamente supere el valor nutritivo de la leche. Si que la pueden superar en algún nutriente en concreto (Por ejemplo, el hígado la supera en hierro, la papaya en vitamina C y la carne de buey en proteínas) pero no en todos a la vez; de manera que la leche materna sigue siendo el alimento más nutritivo de cuantos pueda tomar un niño, aunque tenga tres o cuatro años.

Existen algunos estudios que evalúan los cambios en la composición de la leche materna durante el proceso del destete, en ellos se demuestra que el volumen de leche disminuye en proporción a la cantidad de otros alimentos que tome el niño (a menor hambre, menor succión y menor producción de leche). La concentración de proteínas aumenta hasta el 142% del basal, los lípidos mantienen su concentración, el hierro aumenta hasta el 172%, el calcio permanece constante y el zinc disminuye hasta el 58% del basal (5). Los factores inmunitarios se mantienen durante el destete gradual (6). Hay que decir que estos estudios se hicieron en niños que fueron destetados por causa del propio estudio, a la edad de 7 meses, y que el destete duró 3 meses, pero no dice nada de lo que puede ocurrir durante el destete natural, que puede tardar varios años.

Falso destete
A lo largo del primer año de vida pueden existir momentos en los que el niño muestra un menor interés por la lactancia, como consecuencia de su propio desarrollo (Por ejemplo alrededor de los 9 meses) (7). Esto no debe ser confundido con el verdadero destete. Más bien es consecuencia del creciente interés del niño por su entorno, que le hace distraerse fácilmente del pecho. En un ambiente tranquilo, con luz tenue, con un menor nivel de estimulación, el niño mamará cuanto necesite, recuperando “el tiempo perdido”.

Si pensamos que la leche es un alimento de gran importancia en la dieta del niño, al menos durante sus dos primeros años de vida, no es razonable pensar que ya no le hace falta la leche de su madre pero sí en cambio otro tipo de leche. La naturaleza no tiene previsto que una cría tome leche de una especie distinta a la suya.

En cualquier caso, si una madre no desea prolongar la lactancia hasta que el niño decida dejarlo, tal vez le sea más fácil destetarlo entre la edad de los 9 y 14 meses. Sin embargo la decisión de la madre de destetar puede no ser firme a esa edad, por lo que no se debería alentar a la madre a que lo haga con el fin de evitarle supuestas futuras molestias que tal vez no se presenten nunca.

Huelga de lactancia
A veces ocurre que un niño de repente se niega a mamar de forma brusca. A esta conducta se ha llamado “huelga de lactancia”, es autolimitada y no debe ser confundida con un verdadero destete. Las causas de esta situación pueden ser muy variadas y a veces una madre tendrá que investigar que ha ocurrido en su caso. Si se identifica y evita el motivo, la lactancia continuará.

A veces puede ser necesario más esfuerzo, especialmente si el motivo no ha sido identificado o no es evitable. Puede ser útil ofrecer el pecho en un lugar relajado, a media luz, sin distracciones o cuando el niño está medio dormido. Suele ser contraproducente intentar rendir al niño por hambre. Mientras se reinicia el amamantamiento la madre puede extraerse la leche, que le puede ser ofrecida al niño con vaso o cucharilla.

Resumen basado en:

Dra. Pilar Serrano Aguayo. Alimentación complementaria y destete en el niño. En: Lactancia Materna. Josefa Aguayo Maldonado (Ed.) Universidad de Sevilla. 2001

Ruth A. Lawrence. La Lactancia Materna: Una guía para la profesión médica. Cuarta edición. Mosby 1996

BIBLIOGRAFIA

American Academy of pediatrics Work Group on Breastfeeding. Breastfeeding and the use of human milk. pediatrics, 1997; 100:1035-1039
Burmgarner, N.J. Mothering your nursing toddler. La Leche League International de. 1982.
Bowlby, J. The making and breaking of affectional bonds. tavistock pub. 1979
Stuart-Macadam, p.; Dettwyler, K.A. Breastfeeding, Biocultural perspectives. Aldine de Gruyter editors. New York 1995.
Garza, C.; Johnson, C.A.; Smith, E. et al. Changes in nutrient composition of human milk during gradual weaning. Am J Clin Nutr 1983; 37:61
Goldman, A.S.; Goldblum, R.M. inmunologic components in human milk during weaning. Acta Paedatr Scand 1983; 72:133
Brazelton, T.B. Infants and mothers: Differences in development. Delacorte. New York 1969

Muchas historias – una historia. Así son las Historias de Lactancia

picnicHISTORIAS 300x300 Muchas historias   una historia. Así son las Historias de LactanciaMágico encuentro de madres y familias en lactancia. No fue necesario hablar del porque o para qué de la lactancia exclusiva, continua o de los beneficios de la leche materna, la alimentación complementaria, como curar grietas o la posición adecuada, no, no, no, nada de eso. Porque con gran satisfacción podemos decir que cada vez son más las mujeres, los hombre, las familias informadas, empoderadas, convencidas y comprometidas con la lactancia, fue un encuentro de mujeres sabias sin importar su edad, número de hijos y nivel académico.

Una vez que manejamos el ABC de la lactancia materna, aún tenemos muchas historias que contar, historias de lactancia que son también historias de mujeres, donde se terminan implicando algunos hombres, unos para bien, otros para mal y donde siempre ganan los hijos, las hijas y la sociedad.

CHDL 2014 042 150x150 Muchas historias   una historia. Así son las Historias de LactanciaEste segundo encuentro Contando Historias de Lactancia, fue un evento intimo, cercano, de aire libre y fresco, buena sombra, grandes amistades, mucha complicidad, sonrisas en flor, almas descubiertas, alimentos compartidos y música de orquesta. Cada quien se llevo mas de un aprendizaje transformador, mirándonos en el espejo de las otras, reflejando colores y facetas antes no advertidas.

Las historias que se contaron

Unas dejaron su empleo para amamantar en libertad, otras rompieron el vinculo de pareja cuando él no entendió tanta donación madre-hijo, muchas respondieron (aún lo hacen), en voz alta ante tanta incomprensión social, ante los señalamientos irresponsables, bienintencionados y en fin, desinformados. Hay quienes rompieron esquemas en su entorno laboral y familiar, la mayoría nos hemos convertido en testimonio y ejemplo para otras, hay algunas que perdonaron y están aún perdonando-se. Hay una que se tomaba los teteros azucarados que le preparaba la suegra con tal de no dárselo al bebe.

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Muchas contaron que les toco contradecir a “expertos” promotores del miedo con sus señalamientos de bajo peso y mala nutrición. Una historia nos cautivó: la valiente mujer que superó el cáncer de mama y venciendo pronósticos fatalistas, se embarazó y fue capaz de sostener la vida de sus hijos aunque fuera con un solo seno. Ha esta altura del relato estallaron los aplausos.

Con la piel erizada escuchamos como las mujeres que quieren, pueden amamantar y son capaces de revolucionarse a si misma con tal de seguir nutriendo su alma y el vigor de su bebe, algunas, gracias a esa entrega que no esclaviza sino que libera, descubrieron que eran capaces de cambiar de oficio, descubrieron un nuevo sentido de vida, pulieron nuevos e insospechados talentos, reorientar su economía, sus afectos y tomaron decisiones en conexión con su instinto y sus entrañas, porque amamantar es re-descubrirse y sanar profundo.

CHDL 2014 129 150x150 Muchas historias   una historia. Así son las Historias de Lactancia

@fotobululu

Una de estas mujeres contó que, si fue capaz de desdoblar su cuerpo y su alma en un parto de muchas horas, por supuesto que se puede donar entera a su hijo, aunque toque dejar de hacer lo que otros esperan de ti, aunque implique cambiar mucho de lo que tu misma habías planeado para ti. Otra contó cómo le toco enfrentarse a fiscales de ministerio público para defender la relación que se da con el hijo a través la lactancia continua, mientras que a una le toco diseñar una manta para cubrirse y dar teta en publico y evitar el cuestionamiento de su pareja y conocidos.

Muchas tuvimos y tenemos miedo de no poder seguir adelante, algunas después de escuchar y contar Historias de Lactancia, se hacen preguntas sobre sus prácticas y oficios actuales, se enfrentan a sus temores y cobran valor ante el testimonio de la hermana, algo les hace ruido y quieren vibrar armoniosamente como la voz de Mirwil Mejías y sus Arrullos de Leche.

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Mirwil Mejias canta Arrullos de Leche Compuesta por Wilfredo Mejias (guitarra). Acompaña Wilfredo Alejandro Mejias (violín)

Una hermana sembró una idea en nuestras cabezas: No somos más madres que otras, cada quien tiene su historia, siempre y cuando amamantar o no, hasta los dos años o más allá de los 4, ordeñándose en el baño de la oficina o a pura teta, cada una lo haga buscando la tranquilidad y la paz que da estar consciente e informada, con sus opciones valoradas, el sentido de vida elaborado y la sombra iluminada. 

la foto 3 1024x682 Muchas historias   una historia. Así son las Historias de Lactancia

Isamar, Zaadel, Claudia, Anabel, Julieta y Aura Somos Contando Historias de Lactancia

Contando Historias de Lactancia es un espacio de promoción de la lactancia materna, a través del compartir de historias de vidas en encuentros públicos y notorios de mujeres y familias. Mientras sigan existiendo madres y familias que por desconocimiento, mitos y desinformación, dejen de amamantar a sus hijos, las Historias de Lactancia seguirán transformando vidas.

Encuentro “Desafíos de la Crianza” en Caracas abordará las preguntas y respuestas de padres y madres

 

Puedes adquirir tu entrada con pago online

 

Criar en consciencia y con respeto es posible

Encuentro Desafíos de la Crianza en Caracas abordará las preguntas y respuestas de padres y madres

Se celebrará en la sala Cabrujas de Los Palos Grandes el 11 de octubre

 

Caracas. Septiembre 2014. – A veces escuchamos que la maternidad y paternidad es un desafío. Claro que sí ¿por qué? el Evento: Desafíos de la Crianza: Maternidad, Paternidad y Crianza Consciente y Respetuosa , a celebrarse en Caracas el 11 de octubre en la Sala Cabrujas de Los Palos Grandes, se imbuirá en las principales inquietudes que se reportan al tener hijos y afianzará las herramientas afectivas y culturales para contestar esta pregunta.

En el encuentro se disertará acerca de las etapas que atraviesan las madres y las demandas más comunes de/hacia ellas y se darán claves para trascender culpas y apegos. También se hablará de la construcción de la masculinidad y cómo esta revisión propugna una paternidad moderna más consciente y comprometida. Por último, se hablará sobre los estilos de crianza y la promoción de la cultura de paz desde el hogar y la escuela como paradigma posible y necesario.

“Desafíos de la Crianza” cuenta con tres reconocidos exponentes del tema, que guiarán al auditorio de manera interconectada a través de los temas Maternaje, Inclusión Paterna y Crianza en Cultura de Paz. De esta manera expondrán:

Berna Iskandar. Blogger, comunicadora social, productora y conductora del programa Conoce Mi mundo, pionera de la divulgación de la crianza respetuosa en el país. www.conocemimundo.com

Antonio Pignatiello. Psicoterapeuta, blogger, docente universitario, miembro de la asociación venezolana para una educación sexual alternativa, Avesa. http://revesdelamasculinidad.wordpress.com/

Holanda Castro. Consejera de lactancia, blogger, orientadora, docente universitaria, investigadora en género y saberes femeninos. Fundadora y coordinadora del Club para Mamás www.clubparamamas.com

Todos investigadores y divulgadores de amplia experiencia, como puede observarse en sus blogs, sin acercamientos superficiales a los temas convocados, pero sobre todo, padres y madres reflexivos que han tomado la crianza como una vía de expansión de la conciencia y espiritualidad que repercuten en la cultura y la sociedad.

“Desafíos de la crianza” tiene abierta su preventa hasta el 5 de octubre, con entrada preferencial que puede pagarse con depósito y transferencia. A partir del 6 de octubre solo estará disponible el pago electrónico con precio normal. Interesados deben escribir por el siguiente formulario para solicitar la información bancaria e inscribirse.

 

Más Información

http://www.clubparamamas.com/desafios

Amamantar: tiempo para enamorarse

Celebro nuestros dieciocho meses de lactancia materna.

Definitivamente, existen momentos de tensión, de agobio, de cansancio y hasta de duda en esto de ser padres. Sobre todo el primer mes de vida de mi hijo, recuerdo que había momentos en que me preguntaba si algún día podría hacer otra cosa que no fuera amamantar, recuerdo que había momentos en que me chocaba que, como si fuese a propósito, justo cuando yo tenía hambre mi bebé también, y lo mucho que me costaba regresar a mi plato con los alimentos ya fríos, sobre todo si se trataba del desayuno que muchas veces ya era más bien comida. Recuerdo también esos momentos en que me decía que haría mi mejor esfuerzo por llegar a los seis meses, sólo seis meses, y después ya vería.

Y, pese a lo largos que parecían esos momentos, mucho antes de lo que imaginé amamantar se convirtió en una práctica que me ha dado horas que se cuentan entre las más felices de mi vida.

Amo amamantar.

Ya en otras entradas he escrito que amamantar ha sido, para mí, un tiempo para pensar, un tiempo para enseñar y aprender, y hoy quiero compartir que es también un tiempo para enamorarse. O, mejor, para re-enamorarse.

Ahora que mi bebé entra totalmente en la categoría que en inglés de conoce como toddler, amamantar es un momento de reencuentro y de relajación que disfruto con agradecimiento tanto en los momentos buenos como en los momentos difíciles.

Y es que sí, con un niño que ya puede acceder a prácticamente todos los rincones y cosas, ávido de explorar el mundo y necesitado de atención, por supuesto que hay momentos de agobio en que pareciera que uno no puede dejar de vigilar, de distraer, de mantener un nivel alto de energía y entusiasmo y de decir “¡no!”. Y casi como en automático, mi hijo dice: “¡Teta!”, y al tomarlo en brazos y oler su cabecita, y con el maravilloso efecto de la oxitocina que viene con la leche, recupero el centro, me siento enamorada: es un bebé, es mi bebé. Me necesita. Y yo lo amo.

Y entonces todo vuelve a verse no sólo más fácil o llevadero, sino como lo que es: una maravillosa experiencia, una encantadora oportunidad, un extraordinario reto que exige lo mejor de nosotros mismos.

Sobre el aborto

Cualquiera que tenga un poco de sensibilidad y que se tome el tiempo para escuchar sin prejuicios puede descubrir que las historias de mujeres que decidieron abortar en algún momento de sus vidas pueden estar mucho más cerca de lo que imaginamos. De hecho, la práctica parece ser tan extendida, que podemos encontrar sus huellas en las recetas caseras que existen en tantas culturas -por ejemplo, la gobernadora aquí en Nuevo León-. Es decir, se trata de información que ha pasado generación tras generación, conocimientos compartidos por mujeres, entre mujeres, cuando alguna se encontraba en una situación de auxilio. Contrario a la asociación del aborto con mujeres solteras, y como muchos otros conocimientos femeninos ancestrales, el del aborto pertenece a la esfera de las mujeres casadas y con hijos.

¿Por qué una mujer casada y con hijos se vería en la encrucijada de abortar o no? Las razones pueden ser variadas, pero he encontrado que en el fondo se resumen en que la mujer toma consciencia de que no tiene las condiciones mínimas requeridas no sólo para recibir al nuevo ser sino para criarlo. Estas condiciones incluyen no sólo las que atañen al aspecto financiero, sino también la propia salud de la madre, las condiciones generales del feto, el tiempo (ah, la percepción del tiempo cambia tanto cuando se tiene un niño pequeño, multiplíquenlo ahora por dos o tres o cuatro o nueve niños) y, debe decirse, las ganas de otro bebé, es decir, el aspecto emocional.

En otras palabras, el instinto de la madre le dice que no es una buena idea traer ese bebé al mundo.

Desde un aspecto estrictamente biológico, se sabe que el cuerpo de la madre tarda unos dos años en recuperarse por completo de un embarazo. Si la mujer se embaraza antes de esta recuperación, tiene muchas más probabilidades de tener complicaciones durante la gestación tales como placenta previa, así como falta de nutrientes esenciales para el buen desarrollo del feto (máxime en esos años donde los cuidados prenatales eran prácticamente inexistentes). Aumenta también la probabilidad de tener un parto prematuro y, en general, pone en riesgo la salud de la madre y del bebé.

Y si se están preguntando en este punto cómo es que una mujer con experiencia sobre la concepción puede embarazarse sin haberlo planeado, eso refleja que les hace falta mucho camino por recorrer en lo que a sensibilidad y empatía se refiere. Una de las cosas que le debemos a la revolución sexual fue el control sobre la decisión de cuándo tener relaciones sexuales. Sí: esto quiere decir que nuestras madres, nuestras abuelas y bisabuelas no tuvieron siempre este derecho. Bastante cruel, ¿no es cierto? Y si a ello le sumamos que, luego del embarazo, y sobre todo si se amamanta, la mujer tiene sequedad vaginal, no quiero ni imaginarme lo que debieron sufrir solo porque debían complacer a su esposo (afortunadamente ahora es mucho más fácil no sólo conseguir lubricantes, sino que una mujer manifieste que los necesita… Espero).

Esto significa también que los embarazos no deseados y las violaciones no sólo se dan fuera del matrimonio o son exclusivos de cierto grupo social o generacional.

A lo que quiero llegar aquí es que esas madres que deciden o decidieron que abortar es la mejor opción, guiadas por su instinto, toman una decisión no solo por su propio bienestar, sino por el de sus familias.

Es común que en las discusiones a favor del aborto el principal argumento es que la mujer es dueña de su propio cuerpo y, por lo tanto, las decisiones sobre su cuerpo le competen sólo a ella. Pues bien, yo voy más allá, y creo que estar a favor del aborto es promover una paternidad responsable. Es tener, insisto, un poquito de sensibilidad hacia el otro.

Y creo que esto puede sustentarse desde una perspectiva más integral con los trabajos de John Bowlby (trabajos que, irónicamente, fueron criticados por algunas esferas del feminismo), un psicoanalista inglés, notable por su interés en el desarrollo infantil y sus pioneros trabajos sobre la teoría del apego.

Para muestra, recomiendo leer “Cuidados maternos y salud mental”, una recopilación realizada por Bowlby a petición de la Unicef luego de las guerras mundiales.

A grandes rasgos, lo que Bowlby encuentra es que la presencia constante de la madre, o de un cuidador principal con quien el niño pueda establecer una relación de apego, es muy importante para un óptimo desarrollo general del niño en todos los aspectos, tanto fisiológicos como emocionales, y de ello dependerá su bienestar futuro, paralelamente, tanto en su salud física y mental general como en su capacidad para establecer relaciones interpersonales satisfactorias.
Él resume cómo, en varias investigaciones de diversos países, existe una constante y es que la privación de los cuidados de la madre (sea ésta por fallecimiento, abandono, enfermedad, jornada laboral excesiva o, inclusive, presencia sin un real interés y cuidado en el niño), provoca en el infante deterioros en su salud física, cognitiva y emocional, y afectan, muchas veces de manera irreversible, su capacidad para relacionarse con otros.

Los efectos de la privación materna son más graves cuanto más pequeño es el infante, a pesar de que el bebé no pueda expresarlo y aparente “acostumbrarse” y aceptar pasivamente tal privación.
Bowlby y muchos otros encontraron que esto había en el fondo de cientos de casos de delincuencia juvenil y conductas psicópatas. Y no me refiero con esto sólo a asesinatos o crímenes muy visibles, sino que en general el sujeto pierde la capacidad de establecer relaciones profundas con los otros. En otras palabras, le da lo mismo lo que suceda con los demás. Imaginemos ahora qué pasa si este sujeto tiene una posición laboral cuyas responsabilidades implican tomar decisiones que afectan a otros. Por otra parte, esto me recuerda un caso tratado en Freakonomics que, si bien tiene sus controversias, te pone a pensar.

En todo caso, creo que es necesario distinguir entre un embarazo no planeado de un embarazo no deseado. Aunque abogo por una paternidad planificada, claro que no es lo mismo aceptar con amor la llegada imprevista de un nuevo ser, que aceptarlo por obligación y sin la más mínima intención de cuidar realmente a ese bebé, o con el deseo -inconsciente o consciente- de deshacerse de él a la menor oportunidad. Sea que esto signifique un abandono completo, o algo más sutil como pagar a un tercero para que se ocupe del niño en todo momento y lugar, o el mayor tiempo posible.

CELEBRA Y COMPARTE TU EXPERIENCIA EN LACTANCIA

Semana Mundial de la Lactancia 2014

CELEBRA Y COMPARTE TU EXPERIENCIA EN LACTANCIA

El Club para mamás organiza un encuentro familiar en Chacaíto este sábado 2 de agosto a las 9 am

La ONG Club para mamás y el Consejo de Derechos de Niños Niñas y Adolescentes del

Municipio Chacao vuelven a establecer lazos de cooperación para la celebración anual de la

Semana de la Lactancia y este año abrirán con un Picnic en el Parque Pedro Centeno Vallenilla,

de Chacaíto, a las 9:00 am.

“Celebra la lactancia” es un evento donde las madres y familias compartirán sus experiencias

al amamantar, mientras disfrutan de una merienda acompañada actividades de narración oral

y canciones para los bebés a cargo de La rana encantada.

Como parte de las metas del milenio de la ONU, la lactancia es un factor muy importante para

la salud materna e infantil, e incluso en la protección contra el VIH; por ello, este año, WABA y

UNICEF la celebran bajo el lema Un triunfo para toda la vida.

“Queremos compartir con las familias esta esperanza, celebrar cuánto hemos disfrutado

amamantar, apoyar a quienes se inician desde las experiencias de quienes ya han amamantado

y conocer a las personas que apoyan la lactancia desde las redes sociales” comenta Holanda

de Castro, directora del Club para mamás. “Trae una manta para sentarte, una fruta para

compartir y muchas ganas de pasarla bien. Y si es posible hazte un papelito con tu nombre de

twitter o instagram y la etiqueta #semanalactancia para compartir en redes y en persona.”

En este sentido, desde el Club para mamás también estarán haciendo una campaña para la

difusión de los aspectos relevantes de la lactancia en el cumplimiento de las metas del milenio

entre el 1° y el 9 de agosto.

Si perteneces a una organización o grupo, y quieres unirte a la celebración, escribe a

info@clubparamamas.com para coordinar la manera de incorporarte y abrir espacios de

inclusión que nutran el encuentro.

El picnic “Celebra la lactancia” será el sábado 2 de agosto, a las 9:00 am, en el Parque Pedro

Centeno Vallenilla (Av. Principal de El Bosque. Entre Chacaíto y la Av. Libertador) y la entrada

es libre. Para participar, solo debes escribir un email a clubparamamas@gmail.com.

Trabajar desde casa con un bebé: algunas buenas prácticas

Recientemente escribí una entrada con un título similar, y me di cuenta al poco tiempo que el título prometía dar consejos o por lo menos hablar un poco más de lo que significa concretamente trabajar desde casa con un bebé o un niño pequeño, y no una reflexión general sobre el tema. Así que aquí va esta entrada para compensar lo anterior.
Como verán, ya casi voy a cumplir año y medio trabajando en estas condiciones, unos meses dedicada enteramente a trabajos del hogar y el cuidado de mi hijo, y otros combinando estas actividades con otras remuneradas. Les comparto algunas prácticas que me han funcionado:

1. No tener horarios. He leído en algunas páginas el consejo contrario, es decir, acatarse a horarios fijos. Creo que esto depende de cada quien. Antes de que naciera León, pese a que mi condición como estudiante de doctorado de tiempo completo me permitía ya el lujo de determinar mi ritmo de trabajo, me funcionaba trabajar con un horario como de oficina. Por el contrario, desde que nació León me funciona más olvidarme, en lo posible, del reloj. Pensar en horarios me estresaba mucho, simple y sencillamente porque era imposible seguirlos. Así que un día decidí que no importaba si mi día empezaba a las nueve o a las diez de la mañana, si me bañaba por las mañanas o por las noches, si el almuerzo casi parecía comida de tan tarde, si un día avanzaba en mi tesis en la mañana y otro en la tarde y otro mañana y tarde y otro sólo prendía la computadora y la dejaba en reposo todo el santo día. Acepté que hay días en que tu hijo te necesita, y otros en los que duerme más o prefiere jugar solo y puedes avanzar en tus otros pendientes.

2. Juntas virtuales. A pesar de que las personas con quienes tenga que reunirme vivan en la misma ciudad, las juntas virtuales me resultan más efectivas. Así, me ahorro el tiempo de los traslados, la estacionada y el que tengo que ocupar para preparar lo necesario para que alguien más se quede con León. De cualquier manera ocupo que alguien lo cuide mientras dura la videollamada, pero es menor y estoy más a la mano en caso de que se requiera. Esto era más necesario los primeros meses en que estábamos con LME, pero como sea es útil. También he notado que la plática del preámbulo dura menos. En cierta forma, esto significa menos socialización con los otros, pero en definitiva suelen ser juntas más efectivas laboralmente hablando.

3. O una cosa u otra. He tenido que aceptar que no se puede todo. Si quiero preparar yo misma desayuno, comida y cena, por ejemplo, tengo que saber que ese día no haré nada de trabajo remunerado. Y al revés, si necesito entregar un trabajo, entonces es preferible comprar comida hecha y simplificar desayuno y cena. Algo similar pasa si mi bebé está particularmente inquieto. He notado que se queda más tranquilo si me ve haciendo limpieza que si me ve delante de la computadora. Así que si un día no me deja hacer nada que implique computadora, mejor lo dedico a limpiar o lavar ropa. O de plano a jugar con él y, de paso, estimular su aprendizaje y enseñarle algunas cosas básicas como guardar los juguetes al terminar de usarlos, o acompañarlo en su proceso de socialización con otros niños de la cuadra.

4. Cambiar de ambiente. He notado también que León suele ponerse más inquieto si pasa mucho tiempo en un lugar, particularmente en la estancia donde tengo mi escritorio. Así que a veces mis actividades se convierten en una especie de rally. Barro aquí, ordeno allá, leo aquí, edito allá. El uso del ipad y de aplicaciones para editar como Pdfnotes, Pages, o para llevar mis documentos simultáneamente como Dropbox y iCloud me han servido mucho.

5. Involucrar a mi hijo en mis actividades. Esto es más fácil, dada su edad, en las tareas de la casa. Y uno tiene que aceptar que su ayuda es, bueno, peculiar. Pero aquí lo importante es hacerlo parte del equipo familiar, y no tanto qué tan bien sacudido queda o si tenemos que volver a barrer.

6. Trabajo en equipo y comunicación. Mi pareja y yo, desde siempre, participamos en todas las tareas y nos ayudamos también en nuestras actividades laborales. Con la llegada de León, durante los primeros meses él básicamente se encargó de la limpieza porque mucho del cuidado del bebé dependía de mí. Pero cumplido un año y sin un trabajo estable, yo sentí que ahora la responsabilidad de la casa era más cosa mía, cosa que me estresaba demasiado. Tuve que aclarar mi mente, identificar por qué sentía esto y, sobre todo, ser muy clara para pedir ayuda. Si uno no dice “necesito que hoy o mañana me ayudes en tal cosa” es difícil que el otro adivine nuestros pensamientos. Ahora hemos vuelto a como hemos sido siempre: los dos colaboramos en lo que se necesita, lo mismo cambiar un pañal que lavar un plato o editar un texto.

7. Ser realista. Esto significa no aceptar más trabajo del que soy capaz de manejar y, de entrada, no aceptar proyectos con calidad de urgente. Suena fácil, pero yo estaba acostumbrada a estar involucrada en muchos proyectos a la vez y, de igual forma, las personas estaban acostumbradas a un ritmo de trabajo de mi parte que ya no me es posible mantener. Así que constantemente tengo que recordar este punto.

8. Dormir bien. Hay personas que pueden dormir cuatro horas y seguir con sus días, pero yo no soy de esas. De nada me sirve pretender trabajar por las noches si al día siguiente voy a estar de mal humor. Entonces, decidí que es mejor tener una mamá descansada. Así, además, soy más productiva y estoy más concentrada en esos minutos en que puedo dedicarme a pendientes laborales.

9. Entender que mi prioridad, en este momento, es mi hijo. Mi hijo llegó porque así lo decidimos y deseamos su padre y yo. Más: cualquier hijo, planeado o no, llega al mundo porque así lo deciden sus procreadores. Uno debe estar consciente del compromiso que adquirimos al decidir traer un bebé a este mundo, y responder a él. En términos prácticos, esto a veces significa rechazar un proyecto tentador y prometedor para nuestras carreras profesionales, pero que sabemos significaría dejar en segundo lugar a nuestra vida familiar. Menos dramático, significa también darme tiempo para llevar a León al parque o, por lo menos, para jugar con él un buen rato todos y cada uno de los días. De esta manera, él también está más dispuesto a tener paciencia y esperar a que llegue el momento de salir a jugar, porque sabe que efectivamente ese momento llegará y no son promesas vacías. Por otra parte, me permite disfrutar libremente, sin culpas ni presiones, la alegría inmensa de compartir estos días con mi pareja y mi hijo.

Trabajar desde casa

Combinar el trabajo con la paternidad no es fácil, en cualquiera de sus combinaciones: sea que uno decida trabajar en la casa, trabajar con remuneración desde casa o trabajar con remuneración fuera de casa. Cada una tiene sus retos, sus altas y sus bajas. Cada una conlleva sus momentos de duda: ¿estaré haciendo lo correcto?

Pero si algo se aprende en esto de ser mamá y papá es que eso de lo correcto… nunca se está seguro de qué es.

Pero henos aquí: hoy mi familia y yo cumplimos dieciséis meses de trabajar desde casa para amamantar y –ahora lo veo– para criar en libertad.

No, no siempre es fácil. Y no, no siempre me siento tan segura de mis decisiones. Pero lo cierto es que esos momentos de duda y de cansancio terminan siempre por reforzar mi convicción de criar a mi hijo yo misma. Y lo cierto es que jamás había tenido tan bajos niveles de estrés en mi vida adulta.

Antes, cuando practicaba Tai Chi, sentía cómo se relajaba todo mi cuerpo y dejaba ir el estrés. Ahora, sólo siento el agradecimiento de mi cuerpo por estirar y fortalecer mis músculos, pero no siento la dureza que antes siempre estaba ahí.

Justo ahora estoy por comenzar una nueva etapa: luego de que este semestre fue de pausas, de trabajos eventuales, de dedicarme mucho más a mi hijo y a la casa, regresan mis ganas de reincorporarme a la investigación y a la creación.

Sí: mi sueño dorado era conseguir una beca para escribir que me permitiera quedarme en casa con León y hacer esas dos actividades que tanto me gustan sin tener que preocuparme por las cuentas por pagar: No quiero nada, ¿verdad? Pero no se dio.

Ahora, si deseo reincorporarme a la investigación tengo que reincorporarme a la academia, y eso significa dar clases. En agosto, si todo sale bien, tendré un grupo en la universidad. Un grupo. Suena poco, pero a veces siento un poco de miedillo de ver cómo será este regreso al mundo laboral más formalmente.

De cualquier manera, mi pareja y yo hemos decidido que continuaremos como hasta ahora: criando a nuestro hijo entre los dos, trabajando desde casa el mayor tiempo posible.

Amamantar: tiempo para aprender

Luego de cumplir el año, León se muestra cada día más interesado por aprender todo del mundo. Uno de sus pasatiempos favoritos consiste en señalar objetos para que su padre o yo le digamos el nombre correspondiente. Y esto lo ha hecho con más insistencia durante sus tomas diurnas y, sobre todo, en la toma antes de dormir.
Como se imaginarán, lo que señala mientras mama son diferentes partes del rostro, ya sea el mío o el de él. Así, a estas alturas ya sabe cuál es la nariz, la frente, los labios, los dientes, la lengua, los pies, las orejas, las mejillas, el cabello, la cabeza, el pecho y el cuello.
Eso me dio una idea para esta entrada: amamantar también es un tiempo para aprender.
Sí: confieso que hay días en que yo misma siento que quizá tengan razón cuando me dicen que amamantar me quita mucho tiempo. Pero hace poco, cuando su abuelo le preguntó dónde está la nariz y él señaló su nariz sin titubeos, la sorpresa del abuelo creció a la par que una sensación de satisfacción y orgullo que, sin duda, muchas madres conocen.
Entonces me doy cuenta de que no es que me quite tiempo, sino que toma tiempo. Pero, caray, ¿que acaso no está en la naturaleza de los niños necesitar tiempo y atención por parte de su cuidador, máxime si son sus padres? Quizá si tomara en biberón podría tumbarse a ver la tele y yo podría hacer otra cosa. Quizás no. Pero quizá también mi hijo requeriría más tiempo y más atención en otros momentos.
Lo que sé ahora es que amamantar, si bien toma su tiempo, me permite aprovechar nuestro tiempo juntos, pues no sólo se trata de alimentar, sino de reforzar nuestro vínculo, de aprovechar cada instante para decirle que lo quiero y, ahora, de redescubrir el mundo junto a él.

Lactancia materna, crianza y género: a propósito de una campaña

Ya es bien conocida la polémica que desató la campaña del Gobierno del Distrito Federal para fomentar la lactancia materna. En el camino, me tocó escuchar y leer todo tipo de comentarios, desde aquellos que defendían la campaña hasta aquellos, los más, que la criticaban por considerarla machista e irreal. Como madre que amamanta a su hijo desde hace ya quince meses, beneficiaria de La Liga de Leche y colaboradora del sitio lactivistas.org, no puedo ignorar el asunto.

En general, tanto la campaña misma como las críticas que suscitó reflejan la poca información que existe sobre la lactancia materna y todos los mitos que, en cambio, la rodean. Con todo, dos cosas hay que reconocerle a la campaña: logró que se hablara del tema mucho más de lo que se había visto con esfuerzos similares y, aunque no tengo estadísticas al respecto, sí creo que hay más probabilidades de que una mujer joven quiera parecerse a Camila Sodi, por ejemplo, que a una mujer que no conoce y que se ve más o menos como el promedio. Ahora bien, estoy de acuerdo en que uno de los errores de la campaña es que las fotos se prestan a la asociación sexual de los senos femeninos, que es precisamente uno de los grandes tabúes que dan tanta lata cuando se amamanta en público, máxime cuando el lactante en cuestión sobrepasa los doce meses de edad. Mucho pueden aprender de la campaña Be a star, que dirigen mujeres jóvenes en Inglaterra y la cual logra, con mayor éxito en mi opinión, mostrar que amamantar puede tener mucho de glamour y empoderamiento femenino si de eso se trata.

Pero mucho más me sorprendieron las críticas. Mencionaré un par de ellas.

Una de las críticas que más encontré fue el hecho de que la campaña no parecía respetar el derecho que cada madre tiene de amamantar o no a sus hijos, o bien que es una decisión privada que no compete al Estado. Definir dónde está el límite entre lo público y lo privado es peliagudo: pero venga, si se trata de una decisión privada, que sea una decisión informada, y entonces descubriremos que no da lo mismo amamantar que no hacerlo. Podemos empezar tan solo con la amplia recopilación Cuantificación de los beneficios de la lactancia materna: reseña de la evidencia (a la que ya antes he referido), realizada gracias al apoyo de diversas instituciones y organizaciones tales como la Organización Panamericana de la Salud, entre otras, y que, como su nombre lo indica, contiene una serie de reseñas de investigaciones científicas realizadas en diversas partes del mundo sobre los efectos de la lactancia materna en la morbilidad y la mortalidad infantil, el desarrollo intelectual y motor, enfermedades crónicas tales como la diabetes y la hipertensión, la salud de la madre y los beneficios económicos que se asocian con su práctica.

Lo cierto es que, en sus casi doscientas páginas, una y otra vez es posible observar la tendencia que confirma, estudio tras estudio, que nada puede igualar los efectos positivos de la leche materna tanto en los niños como en sus madres y, más allá, en sus familias y comunidades. Quizá para una mujer que esté leyendo estas páginas no queda claro el impacto de la lactancia en la comunidad, pero para estratos sociales más bajos, fomentar la lactancia materna significa una menor tasa de mortandad entre niños menores de cinco años (hasta un 40% de acuerdo con la Unicef), menor frecuencia de enfermedades y alergias y, por lo tanto, menor gasto en visitas a médicos, hospitales y medicamentos, y mayor ahorro en tanto que no se necesita gastar en biberones o leche artificial.

Además, los bebés amamantados en libertad, cargados frecuentemente y que duermen con sus padres, son bebés que tienen un menor riesgo de presentar desórdenes emocionales en su vida adulta.

Existen también otros estudios, como el de Macías-Carrillo y otros autores, que demuestran que un bebé alimentado con biberón tiene mucho más riesgo de padecer diarreas agudas, independientemente del nivel socioeconómico en el que se desarrolle. Esto significa, efectivamente, que alimentar con biberón es un riesgo, sobre todo en los tres primeros meses de vida del bebé. De hecho, existen recopilaciones de estudios sobre los riesgos que conlleva alimentar a un bebé con leche artificial, los cuales incluyen una mayor propensión al asma, a alergias alimenticias, enfermedades respiratorias en general, mayor riesgo de cáncer y otras enfermedades crónicas y menor desarrollo cognitivo.

Cuando la promoción de la lactancia materna se hace desde esta perspectiva, muchas madres que, por diversas circunstancias, no pudieron amamantar a sus hijos suelen sentirse juzgadas. Pero no se trata de un juicio moral: es mera evidencia. ¿De dónde viene la interpretación moral? Me aventuro a pensar que la respuesta tiene que ver con varias estadísticas que aseguran que, si bien la mayoría de las personas consideran que es mejor la leche materna y que la mayoría de las madres desean amamantar a sus hijos, los números caen dramáticamente luego de las seis semanas de vida del bebé, lo que coincide, por otra parte, con la finalización del permiso por maternidad que suele darse en los trabajos formales. Es decir, las madres desean amamantar, pero el ambiente que las rodea no favorece esta práctica: ya sea porque no contaron con el apoyo necesario para superar algunos obstáculos frecuentes (grietas por una mala postura, obstrucciones que derivaron en mastitis, poco aumento del peso del recién nacido por un mal acomodo del bebé, en fin), sea porque se vieron envueltas en mitos (tu leche no lo llena, déjalo llorar, dale un chupón, etcétera), o ya sea porque a su vuelta al trabajo no encontraron facilidades para continuar con la práctica, tales como la falta de lugares y horarios propicios para extraer y almacenar la leche materna.

En este sentido, y concentrándonos en México, si en nuestro país, de acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública, las enfermedades crónicas tales como la obesidad, la hipertensión y la diebetes aumentan su prevalencia y su porcentaje como causa de mortalidad, mientras que enfermedades asociadas a la desnutrición prevalecen por encima de los niveles observados en otros países con ingreso similar al nuestro, a pesar de los esfuerzos para contrarrestar ambos fenómenos, se espera que se tomen medidas para prevenir tanto lo uno como lo otro.

Entonces, si el Estado promueve campañas pro lactancia materna y legislaciones que la favorezcan, en realidad está haciendo su trabajo: en lo que atañe a la salud pública, por un lado, y protegiendo los derechos laborales de sus ciudadanos, por el otro, específicamente los derechos laborales de las madres.

Otro de los comentarios que leí fue que la citada campaña refuerza la idea de que la crianza es cosa de mujeres, y que deberían informar y promover que los padres alimenten a sus hijos con leche materna extraída. Esta crítica me parece por demás desafortunada. Refleja, a mi juicio, un pobre entendimiento de las necesidades de un bebé y un limitado concepto de familia.

Un bebé no sólo necesita ser alimentado, necesita que lo carguen, que lo bañen, que lo limpien, que le canten, que lo estimulen, que lo acompañen y, luego de los seis meses, que lo inviten a descubrir toda la gama de texturas, sabores y olores que ofrecen otros alimentos. El vínculo afectivo entre el bebé y el cuidador que no amamanta (padre, otra madre, abuelo, abuela, tía, hermano, etc.) puede darse de múltiples maneras.

Y es más, toda la dinámica familiar es mucho más compleja. Daré un caso concreto: en prácticamente todo el primer año de vida de mi hijo, la limpieza de la casa recayó en mi pareja. Esto, que a primera vista parecería no tener nada que ver con la lactancia o la crianza, tuvo un fuerte y positivo impacto en ambos: tuve la fortuna de amamantar con plena libertad, y un ambiente de tranquilidad se refleja en un bebé más tranquilo. En efecto, el estrés en la madre provoca que los niveles de cortisona, la hormona del estrés, suban en el niño, lo amamante o no, porque es un instinto de supervivencia: el bebé desconoce la causa del estrés; para él, la situación estresante significa peligro, y actuará según le dicta su instinto para sobrevivir: hará lo necesario, llorar sin parar si es preciso, para permanecer al lado de su madre o de su cuidador.

Algunas críticas asociaron la lactancia materna y su promoción al refuerzo de ciertos estereotipos sociales, cuando en realidad apoyar a la madre que amamanta implica un mayor involucramiento de la pareja en todo lo que se refiere al cuidado del hogar y la crianza de los hijos, máxime si hay hijos mayores en la familia.

Pensar que el amamantar frena el desarrollo intelectual y laboral de la madre me parece un profundo error y un desconocimiento total de lo que significa e implica su práctica. Y diré más: considerar que la equidad de género y que el desarrollo de la mujer sólo puede darse por la vía laboral restringe el tema a una lógica del capital donde sólo se es valioso si se produce, y si lo que se produce genera riqueza. Vale la pena cuestionarse si no deberíamos empezar a pensar diferente.

Lactancia materna, colecho y cognición (parte 2)

Ya en una entrada anterior hablé un poco sobre algunos estudios relativos al tema, y me enfoqué en un número de Clinical Lactation sobre algunas técnicas de crianza que recomiendan dejar llorar al bebé para acostumbrarlo a dormir solo o a tener horarios en su alimentación. En esta ocasión quiero concentrarme en los efectos que tiene la lactancia materna en libertad que incluye, en su definición, la práctica del colecho y el amamantar a libre demanda.

Sobre el tema, les recomiendo la amplia recopilación Cuantificación de los beneficios de la lactancia materna: reseña de la evidencia, realizada gracias al apoyo de diversas instituciones y organizaciones tales como la Organización Panamericana de la Salud, entre otras, contiene una serie de reseñas de investigaciones científicas realizadas en diversas partes del mundo sobre los efectos positivos de la lactancia materna en la morbilidad y la mortalidad infantil, el desarrollo intelectual y motor, enfermedades crónicas tales como la diabetes y la hipertensión, la salud materna y los beneficios económicos que se asocian con su práctica.

Uno de los aspectos valiosos, a mi juicio, de este trabajo, es que en las reseñas de las investigaciones se incluye información sobre la metodología utilizada, el tamaño de las muestras y las definiciones de lactancia materna que se usaron en cada estudio. Así, si bien es claro que la intención es hablar de los beneficios de la leche materna, también distingue en cuáles estudios la evidencia es más significativa y en cuáles hay que tomar en cuenta aspectos que podrían haber intervenido en las conclusiones finales.

Lo cierto es que, en sus casi doscientas páginas, una y otra vez es posible confirmar la tendencia que confirma, estudio tras estudio, que nada puede igualar los efectos positivos de la leche materna tanto en los niños como en sus madres y, más allá, en sus familias y comunidades.

Así, por ejemplo, ante la presión que suele darse, sobre todo en Latinoamérica, para iniciar la alimentación complementaria a los cuatro meses, contrastan los resultados del estudio llevado a cabo por Dewey, Cohen, Brown y otros, en Honduras. En él, compararon los efectos en el desarrollo motor de bebés alimentados exclusivamente con leche materna durante cuatro meses y el de aquellos bebés que continuaron con leche materna exclusivamente hasta los seis meses. De acuerdo con estos autores, los lactantes que recibieron leche materna únicamente durante los primeros seis meses de vida gatearon más temprano, se sentaron solos más rápido y tendieron a caminar a los doce meses de vida, en comparación con los lactantes que iniciaron su alimentación complementaria a los cuatro meses.

Ello me hace recordar los comentarios que recibí, precisamente, entre los cuatro y los seis meses de vida de León. León era un bebé grande y pesado y esto, en lugar de ser una prueba de que la leche materna era todo lo que él necesitaba, era usado para convencerme de que ya necesitaba otro tipo de alimentación y que mi leche ya no le era suficiente. Y, por otra parte, para todos era sorprendente lo rápido que se desarrollaba en sus habilidades motoras: se sentó sin ayuda a los cinco meses, empezó a gatear a los seis, dio sus primeros pasos a los nueve y caminó ya por su cuenta al final de los diez meses.

Los beneficios de la leche materna parecen ser más reveladores en bebés con bajo peso al nacer, como el dirigido por Horwood, Darlow y Mogridge en Nueva Zelanda. En él, se evaluaron las puntuaciones del cociente intelectual de la capacidad verbal y de ejecución, obtenidas con la escala de inteligencia infantil de Wechsler, de 280 lactantes con muy bajo peso al nacer, nacidos en 1986 y evaluados entre los siete y ocho años de edad. La duración de la lactancia materna se asoció significativamente a las puntuaciones del cociente intelectual. Así, por ejemplo, los lactantes amamantados durante ocho meses o más tuvieron en promedio una puntuación del cociente para la capacidad verbal 10,2 mayor y una puntuación del cociente para la capacidad de ejecución 6,2 puntos mayor que los lactantes no amamantados.

Por supuesto que aquí entran una serie de factores socioeconómicos que influyen a nivel perinatal y familiar pero, inclusive tras ajustar los resultados por estos y otros factores, los bebés amamantados por más tiempo registraron mejores puntuaciones.

Otro caso es el estudio de Anderson, Johnstone y Remley, dirigido en escenarios urbanos y rurales de diversos países tales como Reino Unido, Estados Unidos de América, Australia, Alemania, Nueva Zelanda y España, y en el que se usaron pruebas de desarrollo cognitivo como las escalas de Bayley, la prueba de vocabulario en imágenes de Peabody, el índice cognitivo general de las escalas McCarthy y también la escala Wechsler. Según sus resultados, el beneficio medio sin ajuste observado en la puntuación del desarrollo cognitivo correspondiente a la lactancia materna, en comparación con la alimentación con fórmula, osciló entre 5 y 6 puntos. Tras el ajuste –es decir, luego de considerar la influencia de otros factores además de la alimentación–, la diferencia disminuyó a 3,16 puntos, pero permaneció siendo significativa. Y precisamente el grupo en el que se observó el mayor beneficio de la leche materna fue en el de niños y niñas con bajo peso al nacer, y este beneficio se observó más en aquellos niños amamantados por más tiempo.

Los resultados se corroboran en otros estudios llevados a cabo en diferentes países y con diferentes variables, tales como el nivel de educación de los padres, la zona geográfica y el nivel socioeconómico familiar. Con diversas variables, la lactancia materna se sigue asociando con mayores puntuaciones en las escalas de desarrollo mental, y son mayores cuando la lactancia materna continúa ocho meses o más.

Me llama la atención que en los diferentes estudios, los periodos de duración de la lactancia materna no suele distinguir más allá de los ocho meses. Es decir, cada estudio varía en sus categorías de duración, pero se observa consistentemente que todas incluyen una última categoría de N meses/semanas o más que no sobrepasa el año. Ello me lleva a pensar que es muy difícil encontrar bebés amamantados más allá de sus primeros doce meses de vida. Además, la práctica prolongada de la lactancia materna se asocia también a un mayor nivel educativo y socioeconómico de la madre, lo que dificulta la eliminación de factores de confusión no controlados en pruebas de inteligencia en estudios longitudinales.

Así, por ejemplo, el de Rodgers, un estudio prospectivo de una muestra de 5,362 bebés a quienes se les realizó un seguimiento durante quince años, y si bien en este estudio también se asoció la lactancia materna con mayores puntuaciones en pruebas de inteligencia, es difícil establecer un resultado contundente que apunte solo a la lactancia materna cuando ésta está fuertemente relacionada con la educación y el nivel socioeconómico de la madre.

También en Monterrey veo este fenómeno que no deja de sorprenderme, y es que es muy común que la práctica de la lactancia materna se abandone con facilidad en clases sociales bajas. Por supuesto que la falta de información puede jugar un papel determinante pero, dado que la leche artificial conlleva gastos extra en el cuidado de un bebé, resulta extraño que las instituciones públicas de salud no inviertan más en campañas de información y, en lugar de eso, regalen latas de leche en polvo a las madres derechohabientes. El tema amerita más investigación y da para otra entrada.