
Son las 12:30 am y te veo dormir. Tengo 5 años en este ritual, donde me sonrío o me preocupo, lloro o me vuelve una sonrisa pero siempre me encuentro arrobada dándole gracias a Dios por el milagro que eres, por tenerte.
También te veo para tratar de adivinar: cuál será la posición final que me dará paso para acostarme a tu lado. Siempre me sorprendes, te mueves demasiado. Siempre sin arroparte, sin pijamas justas ni de tu talla, las grandes siempre han sido las preferidas. Te veo y no puedo evitar un lugar común: ¿quién me ha regalado esta felicidad?
Contigo todo me olio a nuevo: el amor, el susto, los abrazos y las palabras. No recuerdo la primera vez que sonó clara una palabra, porque me afinaste el lenguaje del instinto y la intuición. Siempre me hablaste, me lo dijiste todo con tus ojos, tu llanto, tus 50 y pico centímetros de sabiduría y vida.
Tienes 5 años y apenas comienzas a guardar recuerdos, en cambio yo tengo miles y miles de recuerdos desde el día que recibí el positivo en ese examen. Definitivamente el mejor examen que he presentado.
Tienes 5 años y comenzarás a aprender cosas como leer, escribir, sumar, sin embargo ya tu sabiduría me ha llenado de grandes y sabios conocimientos de madre. Me has dado aprendizajes y satisfacciones como un tesoro que jamás imagine poseer. Me amo más después de ti. Me conmuevo más, me acerco más al dolor y la alegría de otras madres, después de ti. Pensar que tuve tanto miedo aquel primer domingo contigo en casa.
Tienes 5 años y quiero ser como tú. Quiero tu autenticidad, tu alegría, tu determinación. Quiero seguir aprendiendo a tu lado y agradeciéndote la tremendura de aquella noche de agosto. Te doy gracias por llegar, por escogerme y le doy gracias también a tu papá por servir de vehículo para que tu y yo nos encontráramos de nuevo.
Tienes 5 años y eres la manera que encontró Dios para hacerme mejor persona, para hacerme crecer y conocer el AMOR. Me haces grande hija, me impulsas, me inspiras, me haces tan feliz. Me asustas pero también me demuestras que hay cosas que puedo hacer bien. Me dices “Te amo” y yo quiero ser eterna para estar siempre a tu lado.
Es trillado y redundante, pero es que de verdad eres lo mejor que he hecho en la vida. Hoy me distancio y puedo verlo claro: 5 años de primera infancia y los objetivos han sido cumplidos, por tu empeño, por mi ensayo y error, por nuestro entorno maravilloso, por nuestra familia con sus personajes alocados y vario pintos. Reconozco en ti herramientas maravillosas: ternura, amabilidad, sonrisas, disciplina. Ahora construiremos otras que nos lleven a la pubertad. Me animo a seguir en el camino. Tomo tu mano – ahora que caminas sola- no porque tú lo necesites, soy yo la que desea sentir tu valor y fortaleza para superarlo todo. Somos unas duras Manu, sigamos adelante! Vamos a celebrar, que sea un Feliz Cumpleaños, mi amor. Te quiero tanto. Recibe un beso.









que mejor que ser creativos a la hora de dar de mamar… 




