Archivo por meses: Julio 2012

¿Por qué amanto?… todavía

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En el marco de la Semana Mundial de Lactancia Materna 2012, participo en el Carnaval de Blogs “Niños Amamantados, Niños Felices”

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 ¿Por qué amanto?... todavía

Respondo a la pregunta:

¿Por qué amamanto?…  todavía

P O R Q U E   S Í

Es mi más sincera respuesta

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Cuando amamanté a mi primera hija, hasta los 14 meses, ese “porque sí”, era aún más vago, incluso para mi misma. Desde entonces me he nutrido con mucha información y amanto a mi segundo hijo de 24 meses. No hay explicación racional que me complazca del todo, cada razón científica, espiritual y psicológica que existe, no es suficiente por si sola y a pesar de la aparente imprecisión, “ porque sí”, es la respuesta  que me sale de las entrañas y más me complace.

Son múltiples las razones por las que amamantar, tal como se mencionadas en el blog de lactivistas.org. Amamantad@s  http://manu2008.lactivistas.org/2011/09/14/por-que-amamantads/ Además de éstas y otras argumentaciones, en casa la usamos para varios fines:

  • Pezones sensibles o irritados:  tal como versa el #LactaTIPs “leche materna el mejor lubricante, cicatrizante. Después de amamantar extrae un poco y esparce sobre el pezón” http://lactivistas.org/ . Este fue uno de los mas interesantes hallazgos en mi experiencia de lactancia. En los primeros meses de iniciada la lactancia con mis dos hijos, estuve muy irritada, una vez que se produce la mala posición entre mamá y bebe, le sigue una irritación que puede empeorar y llevar a suspender la lactancia, por eso es importante corregir prontamente la posición y sanar los pezones. En mi caso y sin buenos consejos cerca, llevo tiempo acostumbrarme y dominar la situación, sin embargo, por intuición, un día deje secar leche materna en mi pezón y la recuperación fue notoria, así que continué haciéndolo hasta sanar completamente.
  • Pañalitis: Alguna vez nos ha tocado sentir junto a nuestros bebes ese dolor producto de la pañalitis, puede que no sea frecuente pero al igual que los pezones, una vez que se presenta hay que hacer algo de inmediato. No dude un segundo y deje secar leche materna sobre el área afectada y además del aire libre, santo remedio.
  • Picadas de zancudo: Después de la experiencia con pezones irritados y pañalitis, es claro que la leche materna puede con todo, así que lo aplique en las picadas de zancudo y es sorprendente como, casi frente a tus ojos la picada se desinflama y desaparece, no solo la picada en los bebes, sino también en otras personas, mi primera hija es una beneficiaria privilegiada de este hallazgo, también la ha ayudado a aliviar picadas de hormiga, yo misma no dudo en aplicarlo en mi piel.
  • Heridas, raspones: Lógico, también cicatriza heridas, pregunten a mi hija, tras un raspón no hay pánico, porque hay leche materna.
  • Labios secos: tengo una mala costumbre, me pellizco los labios, se resecan y es cuando más me provoca pellizcarlos, con vergüenza he de reconocer que soy capaz de herirme significativamente, así que apenas se resecan recurro al milagro de la leche materna que sobre mis labios calma ardor y restaura la tierna piel.
  • Cutis terso: Ya tengo más de 40 eso de las cremas rejuvenecedoras carísimas, me estresan y con todos los experimentos que he hecho con la leche materna, ahora también descubrí el secreto de la eterna juventud, jajajaja. Tampoco es que retrocedí en el tiempo y su efecto no es notorio como es los otros casos pero es gratificante, después del baño extraigo leche materna y lo esparzo sobre mi rostro dejando secar al viento, muy reconfortante y quizás ocurra el milagro de retardar el envejecimiento prematuro del cutis.
  • Aderezo: Las primeras cremas de verduras y pastinas de mis bebes la he aderezado con leche materna en lugar de azúcar o sal, hace su sabor más familiar o da una textura más suave en lugar de agregar agua o leche completa.
  • Helados: En alguna temporada de la lactancia es tanto lo que se produce que parece que se desborda, así que he congelado a modo de helado en pequeños vasos o en hielera para provecho de la hermana mayor y el bebé durante la dolorosa dentición.
  • Consuelo: No hay nada mas placentero que proporcionar consuelo y confort inmediato a tu hijo por quebranto, malestar, caída, susto en ese instante el tiempo se detiene, lo eres todo para el bebe, saber que ese consuelo emana de ti, empodera.

DSC00237 150x150 ¿Por qué amanto?... todavíaDespués de este recuento me preguntó: ¿Qué va ser de nuestras vidas cuando dejemos de amamantar?  Y concluyo: los beneficios tangible e intangibles de la leche materna generan tanto bienestar y placer en el grupo familiar que: ¿cómo, no seguir nutriendo y sanando nuestras vidas?

Semana Mundial de la Lactancia Materna 2012

Programación de los Tópicos a tratar en la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2012 en el Hospital J. M. de Los Ríos. Caracas – Venezuela.

Agradecida con el grupo “Mi Gota de Leche” por hacerlo público y permitir difundirlo.

Mi Gota de Leche2 Semana Mundial de la Lactancia Materna 2012

Promocionado por “Mi Gota de Leche”

La Lactancia Materna

Es sumamente importante entender qué somos para poder hablar de la lactancia materna.  Los seres humanos somos mamíferos; que entre muchas características que nos diferencian de otras especies, la que en este caso quiero destacar es la del hecho de que las hembras alimentan a su cría a través de sus mamas.

Aunque suene trillado, es sumamente lamentable reconocer que el ser humano, teniendo la capacidad del raciocinio, es la única especie que alimenta a su cría con leche de otro mamífero y/o leche de soya.

En qué momento de la evolución perdimos la sensibilidad por nuestros hijos? Esa sensibilidad que nos obliga a atender todas y cada una de las necesidades de un ser que no pidió venir al mundo, sino que vino porque cada cuál como persona responsable y consciente decidió traerlo.

No puedo negar que por falta de información los primeros 20 días de amamantamiento a Valentina fueron sumamente difíciles, sin embargo, me aferré al hecho de que ese es el medio natural de supervivencia de un bebé, así que los sucedáneos no fueron, ni son, opción para mí.

Hoy Valentina tiene 6 y 1/2 hermosísimos meses, estamos iniciándonos en la alimentación complementaria y me quedo sumamente asombrada cuando escucho los relatos de las madres que me dicen que “ella hace tiempo que estaba lista para comenzar con la alimentación complementaria”, o que para que duerma corrido durante la noche le de antes de dormir fórmula o alguna papilla.  A dónde quieren llegar con tanto apuro, si para todo hay un tiempo determinado?  Valentina y yo no estamos apuradas, todo lo contrario, estoy dispuesta a respetar su tiempo.  Amo tanto a mi hija que deseo brindarle siempre lo mejor, y si lo mejor lo provee mi propio cuerpo, por qué tengo que inventar ofreciéndole alimentos que jamás podrán igualar la calidad de la leche materna.

Es importante tener en cuenta que hay varios elementos claves para que la lactancia sea satisfactoria.  He leído mucho artículos al respecto y de todos he llegado a la conclusión de que todo es más simple de lo que uno espera:

  1. UN DESEO ENORME DE AMAMANTAR A TU HIJ@.  Aquí se incluye la tolerancia al dolor de los primeros días, que es consecuencia del mal posicionamiento del bebé para amamantar.  También hay que dejar de ser vanidosa y no pensar en que “se me van a caer lo senos”, además, si la mujer amamanta ayuda al útero a volver a su tamaño natural, aparte de un sinfín de beneficios.
  2. APOYO INCONDICIONAL DEL ENTORNO. El apoyo del entorno es fundamental, especialmente de las personas más allegadas, como los son el padre de la criatura, los abuelos, los hermanos.  Muchas veces las mujeres dejan de amamantar porque el entorno comienza a llenar de dudas a la madre que se encuentra en un período muy vulnerable, con comentarios insanos que en vez de promover la lactancia, lo que logran en la mayoría de los casos es exterminarla completamente, como lo es “el niño no se llena, tiene que comer cada 3 horas y mira, sólo ha pasado 1″, “no le gusta la teta”, “hay que darle agua o algo más, porque con eso no es suficiente para este calor”, “tienes que descansar, dale fórmula para que duerman más horas corridas”, y no paro de contar con las cosas que dicen y que no ayudan.  Les dejo este que nos explica el rol del padre en la lactancia, promovido por la Liga de La Leche Internacional http://www.llli.org/docs/fathers_support07.pdf.
  3. HAY QUE COMER DETERMINADOS ALIMENTOS PARA PRODUCIR LECHE.  Señora, si las vacas comen sólo pasto y agua por qué motivo nosotras las mujeres debemos comer alimentos mágicos para producir más leche?  La mujer sólo necesita alimentarse balanceado y muy sano y tomar agua en cantidades industriales, ahora si se quieren tomar el agua con avena, con malta, con papelón o cualquiera que sea la creencia de su entorno, es decisión propia.
  4. ALIMENTACIÓN A DEMANDA.  Mamá olvídate del reloj, bebé debe comer cada vez que así lo quiera, no esperes a que llore o a que pasen 3 horas o más; con esto conseguirás estimular tu producción para satisfacer las necesidades del bebé.  Con la fórmula no se llena más, es sólo que la leche materna es más liviana y fácil de digerir, por ello su estómago se vacía más rápido.
  5. PACIENCIA INQUEBRANTABLE. Hay que tener mucha paciencia, establecer la lactancia no ocurre de un día para el otro, lleva su tiempo.  No te apures mamá, disfruta tu tiempo de reposo con tu bebé.
  6. AMAMANTAR NO ES SÓLO ALIMENTAR. Amamantar va mas allá de darle alimento a tu bebé, es gestación extrauterina, es brindarle el calor de tu pecho, es permitirle olerte, es ese contacto piel con piel tan maravillosamente indescriptible, es un medio de consuelo (no le ofrezcas al bebé chupón, es mejor que se consuele en tu pecho), es la conexión más fuerte entre bebé y mamá.

No importa tu raza, tu credo o tu condición, como mujer estás preparada fisiológicamente para amamantar a tu hijo, sólo debes desearlo con todas tus fuerzas.

Yo colecho con mis hijos

Quiero compartir lo maravillo que ha sido el colecho, cargar a nuestros hijos, amamantar, la crianza con apego y más para nosotros, desmontando tantos mitos, creencias y practicas que van de generación en generación sin nisiquiera darse a la tarea de indagar más alla, sino repetir cosas que llegan a formar parte de la Cultura. Desde mi embarazo algo dentro de mi me guiaba hacia lo Natural, parto, lactancia y crianza sentia que queria ir hacia el pasado y reencontrarme con maneras de criar ascentrales, porque siempre he sentido y estoy convencida de que la Naturaleza es perfecta. Asi que luego de que nuestro primer hijo Jesús Enrique nació estabamos felices de sentirlo cerca de nosotros, dormirlo en nuestro regazo, de despertar al mismo tiempo que él para amamantarlo, y luego sin darnos cuenta volvernos a dormir cada noche. A penas escuchaba su llanto y salia a ver que tenia mi rayito y poco a poco ir reconociendo el llanto según su necesidad, por ningun motivo lo dejaba llorar no habia razon alguna, sus pulmones estaban desarrollados desde el momento en que él decidio nacer en caso contrario “quizas” hubiese sido prematuro o hubiese necesitado algun cuidado adicional; no me manipulaba su llanto simplemente queria comunicarse con mamá, no se iba acostumbrar a estar en brazos porque yo lo cargara todo el tiempo dentro de mi fular o en mis brazos, ni porque durmiera encima de nosotros, simplemente era lo que necesitaba porque no iba a darselo si a mi no me molestaba al contrario era lo que más anhelaba tenerlo cerca de mi todo el tiempo, y mucho menos su adorada tetis no lo llenaba o quizas era un gloton porque tampoco era normal que estuviese más tiempo lactando que haciendo cualquier otra cosa, pero para sorpresa de todos pues nosotros estabamos bien informados y sabiamos que eso era lo más normal, lo que él necesitaba para producir más leche materna y que además la Teta no era solo su alimento era mucho mas. Así fueron pasando los días, meses y hasta años y el entorno insistia en que durmiera solo, en que se iba a mal acostumbrar, en que hasta cuando iba a ser amamantado entre otras cosas; y luego jamas de los jamas todo eso que yo hacia se iba a volver en contra y hasta mi vida de pareja seria un caos total. Pero un día el menos esperado y con 30 meses de edad Jesús Enrique pidio su cama, y aunque estaba dentro de nuestra habitación el queria su cama, y lo decia con felicidad, no hubo trauma, no hubo presión, no hubo llanto, solo hubo Amor y compañia, y comprobamos que en efecto todo lo estabamos haciendo bien ¡Que Viva el Colecho!

3 años despues recibimos en nuestro caluroso hogar a nuestro segundo rayito Fabricio, con quien nos toco vivir experiencias diferentes y que nos dejarian nuevos aprendizajes, sin embargo; el colecho era tan parte de nuestro día a día que Jesus Enrique deseaba que Fabricio durmiera con él en su cama, osea queria repetir lo aprendido el colecho; por supuesto que le dabamos la oportunidad de que se durmieran juntos los 2 y luego cambiabamos a Fabricio a nuestra cama, y día a día aplicamos todos estos mismos metodos de crianza con apego y feliz, a medida que Fabricio iba creciendo Jesús Enrique quiso regresar a nuestra cama a la hora de dormir y porque no? donde caben 3 caben 4 y =) y colechamos todos en familia, igual Fabri es amamantado a demanda, dormimos juntos, calienticos y Felices que creo que es lo más Importante. colecho 300x225 Yo colecho con mis hijosY termino dandole gracias a Dios porque cada día somos más las familias que elegimos seguir el camino de lo Natural, elegimos criar con Apego y elegimos unirnos en una campaña como la que hoy celebramos dejando una huella en la Vida de tod@s los que formamos parte de ella, y #desmontandoaEstivill

Mi espodo, Jesús Enrique, Fabricio y Yo decidimos dormir Felices =)

El parto desde mi experiencia

Escribo esto para ti mujer, que al igual que yo no sabes qué esperar en el momento de la vida en que somos más mujeres que en cualquier otro momento, como lo es traer al mundo al ser que amaremos mucho más que a nosotras mismas.

El viernes 20 de Mayo de 2011 recibí la noticia de que dentro de mí estaba uno de los regalos más bellos que la vida me ha dado hasta ahora ¡estaba embarazada de mi primer bebé! afortunadamente fueron 39 semanas y 2 días maravillosos, en los que el único malestar presente fue el dolor de cabeza durante los primeros tres meses.

Mi vida cambió desde ese día pues, comencé a ser más consciente de mi alimentación, mi forma de vestir, la manera en que reaccionaba cuando algo no salía como quería.  También comenzaron las angustias:  ¿Lo estaré haciendo bien? ¿Cómo será mi bebé? ¿Vendrá sanito y completo? ¿Cuál será su sexo? ¿Cómo sabré que ha llegado el momento?

Dos días antes de ir al control de los cinco meses, mi esposo soñó con una hermosa niña y en el sueño esa niña le decía que su nombre era Valentina; así que decidimos que si era niña ese iba a ser su nombre, y así fue… me confirmaron el sexo, nuestro hogar se llenaría con las risas de una hembrita, mi amada Valentina… ¡Qué emoción! Una compañera de vida, porque eso somos las hijas.

Los meses restantes pasaron rápidamente mientras preparábamos el cuarto para Valentina, esperando que llegara la cuna, comprando lo que íbamos a necesitar los tres en el momento de la tan anhelada llegada de nuestro retoño.  Llegó fin de año y con él aumentaban mis temores y preocupaciones, afortunadamente contamos con el apoyo de un magnífico ginecobstetra, quien nos guió adecuadamente durante este maravilloso proceso, y quien a pesar de no ser mujer, supo explicarme qué podría sentir si me comenzaban las contracciones, ya que desde el inicio le hice saber que no quería cesárea a menos que fuese extremadamente necesaria.

El seis de enero a las 20 horas estábamos en consulta viendo a nuestra Valentina en un ecosonograma, ya con 39 semanas y 1 día mi cuerpo estaba preparado para traer al mundo al fruto de mi vientre, sin embargo según lo evidenciado en la pelvimetría era muy poco probable que pudiera completar el proceso de parto vaginal ya que se observaba mi pelvis muy estrecha, así que decidimos optar por la cesárea, que fue pautada para el sábado 7 de enero a las 13 horas; sin embargo, ese no era el plan de Dios para nosotras, pero no lo sabíamos.

La noche del 6 de enero la sentí como la más larga del año, lo que nunca había hecho Valentina en 39 semanas lo hizo ese día, no me dejaba dormir, se movía como un gusanito dentro de mi vientre, lo que no sabía yo era que mi trabajo de parto estaba comenzando; y así llegaron la 4:45 horas del sábado 7 de enero y trajeron con ellas algo que aún hoy no sé qué fue, un sonido que vino de mi interior, como el “click” del ratón del ordenador, y unos cuantos segundos después llegó un malestar leve entre el vientre y la parte baja de la espalda tal como me lo habían explicado; más que un dolor de vientre parecía un retorcijón intestinal; inmediatamente busqué el cronómetro de mi móvil y tome el tiempo hasta que llegara otra vez el dolor (si es que llegaba) y, a los 10 minutos exactos llegó el segundo retorcijón; aún pensaba que era pura casualidad y decidí volver a cronometrar el tiempo, y a los próximos 10 minutos llegó el tercer retorcijón.  Justo en ese instante comprendí que estaba en labor de parto y esa era mi tercera contracción.

Sin dudarlo más me di vuelta y desperté a mi esposo, le dije que ya me habían comenzado las contracciones, él nervioso se levantó y me ayudó a levantarme de la cama y a ir al baño.  Cuando llegué al baño salió un poquito de agua, aparte de la orina y mi deposición (afortunadamente pude hacer antes de llegar a la clínica, pues me preocupaba mucho que saliera algo de mis intestinos en el momento de dar a luz).   Me levanté calmadamente y me dispuse a ducharme, el agua tibia alivió considerablemente la tensión que sentía en la parte baja de la espalda.  Mientras me duchaba no podía cronometrar las contracciones, sin embargo había notado que eran más continuas que al inicio, duraban más tiempo y era más fuerte el dolor, pero aún era soportable; al salir de la ducha llame innumerablemente al doctor, pero caía directo la contestadora de su móvil; no me quedó más que respirar y prepararme para salir lo antes posible a la clínica.

A las 6:30 horas salimos de la casa, ya los dolores eran más frecuentes y duraban mucho más, en este momento ya no pensaba en cronometrar nada, sólo quería que no me doliera o que todo pasara rápido; es entonces cuando mi esposo comienza a cronometrar  el tiempo entre cada contracción y la duración de cada una…a esta hora ya se demoraban 7 minutos entre una y otra y duraban casi medio minuto.

A las 7:00 horas llegamos a la clínica, cruzar la calle fue toda una odisea pues cuando me iba a bajar del automóvil me vino una contracción, cuando pasó me dispuse a cruzar la calle y como me demoré un poco mientras le pedía mi carpeta de exámenes a mi esposo, me vino la otra, al cruzar finalmente la calle y llegar a la puerta de la clínica vino la otra, en todos lados me quedaba de pié esperando que pasara para continuar hacia la recepción de la clínica.  Cuando finalmente llegué le expliqué a la enfermera de turno que tenía la cesárea pautada para las 13 horas, pero que ya me habían comenzado los dolores; inmediatamente me ubicaron en una camilla en la emergencia mientras mi familia llenaba la documentación de ingreso  a la clínica.

Recuerdo que al entrar a la emergencia sentí que el aire acondicionado estaba sumamente bajo, el frío era increíble.  Le pregunté a mi esposo cuánto tiempo se estaban demorando las contracciones y me dijo que 5 minutos entre una y otra y que casi duraban 1 minuto completo.  En ese instante llegó la enfermera de laboratorio, quien se disponía a sacarme la sangre para hacerme los estudios necesarios.  No fue fácil pues cada vez que la chica me limpiaba y me conseguía la vía, venía una contracción y tenía que quitarme el torniquete y esperar a que pasara, demoramos como 20 minutos en esto.  Luego vino un enfermero que debía ponerme la vía para pasarme el suero y los medicamentos, esto tampoco fue fácil, se repitió la misma historia que con la chica del laboratorio.

Ya no sabía qué hora era pero sudaba como si hubiese corrido un maratón completo y si al llegar a la clínica sentía que la emergencia era un congelador, ya no lo recordaba porque sentía muchísimo calor, con cada contracción me agarraba muy fuerte de la camilla, cerraba los ojos y le pedía a Dios que me diera mucha fortaleza para soportar los dolores y traer a mi hija al mundo de la forma en que el cuerpo está diseñado para hacerlo.

Como mi doctor aún no llegaba, la médico internista decidió tomarme una muestra de orina con una sonda y hacerme un tacto, el primer tacto, que cosa tan desagradable, pero el malestar del tacto era casi imperceptible por el dolor de las contracciones que en este punto ya no sabía si paraban o si era un solo dolor continuo.  Cuál fue la sorpresa de todos cuando la internista dice “si el Doctor no llega lo lamentamos, pero hay que subirla ya porque tiene 8 de dilatación”.  Por mi cabeza pasó de todo: quería que mi doctor llegara, quería que se me quitara el dolor (que en este punto ya casi no lo soportaba), necesitaba respirar porque con el calor que sentía era como si estuviese en medio del desierto…

Finalmente llegó mi doctor, se rió y me dijo: “tal como querías iniciaste muy bien el trabajo de parto, vamos a quirófano y vas a tener a Valentina por parto vaginal porque a esta altura es una maldad que te haga cesárea, nos vamos a quirófano”.  Es como que hubiese llegado en el momento justo porque esa contracción me dolió hasta las entrañas, fue horrible, le dije que ya no aguantaba más y sentía muchísimas ganas de pujar.

Giré la cabeza, vi a mi mamá y a mi esposo nerviosos, me dijeron que eran las 8:30 horas, me comenzaron a llevar al quirófano, mi mamá me dio un beso, me dijo que me amaba y que iba a estar esperándome a la salida; mi esposo subió conmigo en el ascensor, no lo dejaron entrar conmigo así que me dio un beso y me dijo que me amaba y que no se iba a apartar de esa puerta.

Entramos al quirófano, llegó el anestesiólogo, me pusieron de lado, me pidió que me abrazara las rodillas para ponerme la raquídea para aliviar la tensión muscular.  Yo pensaba que esa inyección era horrible por lo que me habían contado, pero no sentí nada, tampoco sentí que me aliviara un poco el dolor; una vez lista me tomó de las manos y las puso en unos parales de la camilla y me dijo que me tomara de ahí al momento de pujar.

Mi doctor me dijo que le avisara cuando llegara la contracción y en ese momento pujara con todas las fuerzas de mi alma.  Continuamente le pedía a Dios que me diera fuerzas para soportar tanto dolor.  En un instante dijo “la bebé se devolvió, voy a tener que ayudarla” y tuvo que poner casi todo su peso sobre mi estómago y empujar a Valentina, quien parecía que no quería salir. Esto lo hicimos un par de veces, hasta que sentí el dolor más fuerte que había sentido desde que comenzó todo el proceso y finalmente escuche el llanto espontáneo de mi amada Valentina, ese sonido que había esperado desde hacía 39 semanas atrás, el neonatólogo la puso a mi lado la besé y se la llevaron para limpiarla, y escuché claramente a la enfermera “¿Hora de nacimiento Doctor? – 9:19 horas-.

El dolor de las contracciones aliviaron inmediatamente en el instante en que mi hija salió de mi vientre, aún sentía dolor y no entendía por qué no me bajaban de la camilla, luego el Doctor me dijo que estábamos esperando que alumbrara, como nadie me había hablado de eso, me sentí desconcertada…¿Qué quería que alumbrara? ¿No le bastaba con la iluminación del quirófano? Finalmente me explicó que el alumbramiento se refiere a la expulsión de la placenta jajajajajaja tremenda confusión la mía.

Una vez ocurrió el alumbramiento comencé a sentir unos pequeños pinchazos, pero inmediatamente me dormí.

Con 25 años y en contra de los pronósticos de la noche anterior, tuve a mi hija por parto vaginal y todo salió perfectamente gracias a Dios.

Cuando desperté estaba el Doctor a mi lado, me dijo que todo había salido espectacular, que mi bebé medía  48cm y pesaba 2,850Kg, me explicó que me había sedado un poco porque me había desgarrado y tuvo que coserme, que tenía 3 capas de puntos.

Al bajarme me pasaron por el retén, fue maravilloso ver a mi Valentina tan despierta agarrándose de los tubos por donde entraba el oxígeno a la incubadora, su primera foto.  Jamás imaginé que estaría tan inquieta, imaginaba que iba a ser como un peluchito dormida, pero nada que ver.  Cuando la llevaron a la habitación la amamanté, la abracé, la besé. ¿Qué dicha la que sentía en ese momento!

Qué sentimientos tan maravillosos los que salen a relucir en ese momento. Mi esposo y yo estábamos felices, nuestra bebé estaba sana, completa.

En un instante se acercó un señor a felicitarme con vestimenta de enfermero, no sabía quién era, me dijo que nunca había visto el nacimiento de un bebé, que lo había hecho fenomenal, que él no había podido entrar en ninguno de los nacimientos de sus tres hijos, pero que ver el nacimiento de Valentina fue genial.  Luego me explicaron que el ginecólogo auxiliar no había podido llegar y necesitaban a alguien de apoyo, así que le pidieron al enfermero que repone la instrumentación del quirófano que se quedara.

Hoy, a casi 6 meses del nacimiento de Valentina Paola, le doy gracias a Dios por darme la fortaleza que le pedí, por hacerme feliz con la familia que tengo y por permitirme amarlos todos los días con todo mi corazón.  Me confiezo enamorada de mi hija y de mi esposo, 100% lactivista, aferrada a la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de vida, aprendí a no apenarme por amamantar a mi hija en donde sea porque es uno de los actos más naturales y bellos del mundo, ese contacto piel con piel, no se compara con nada, y si vuelvo a tener otro bebé estoy segura de querer que sea por parto vaginal nuevamente porque estoy convencida de que Dios hizo mi cuerpo perfecto.

 

9 meses y medio

9 meses y medio

Finalmente nace Marco después de 17 arduas horas de trabajo de parto e inmediatamente me lo acercan al pecho y empieza a chupar…

No me dolió y resultó de lo mas orgánico que experimenté en mi vida, hasta ese momento…

Luego se lo llevan al bendito retén y como era media noche no me lo dejaron ver mas, después de negociar con mis captoras (perdón enfermeras) comí y fuí hasta el retén para ver a mi bebé, aunque sin poder tocarlo y previo regaño de las simpatiquísimas enfermeras de la guardia nocturna, pedí que me lo dieran y que no le dieran fórmula pero fue imposible, porque aunque estuviera perfectamente sano a esa hora no estaba el pediatra de turno para que me autorizara a llevarmelo al cuarto. ABSURDO¡¡

En fin enfurecida cual leona regreso al cuarto con ganas y energías para golpear a alguien y sin poder pegar un ojo.

A la mañana siguiente bien temprano entran con Marco y me lo pego al pecho inmediatamente recordando la técnica y consejos de Renata e Isabella (mis consejeras de lactancia) y en esta oportunidad permaneció chupando media hora de cada seno y aunque tenía cierta aprehensión confiaba también en el instinto y me entregué a que todo saliera bien si me lo pegaba mucho tiempo.

Pues entre el alboroto, visitas, desconsejos (como yo les digo) traté de concentrarme en mi tarea fundamental que era AMAMANTAR a mi bebé recién nacido y hacer que el bendito calostro bajara y lo hizo… Marco chupaba como un campeón y a mi empezaba a dolerme un poco mientras lo hacía pero asumí que era parte del proceso y aguanté suspirando al cielo, dando gracias a dios que el niño y yo estábamos sanos y para que  todo mejorara con los días pero no fue tan así… La verdad es que al corto plazo fue cada vez mas doloroso e intenso, la primera noche en casa fue de antología, el niño estuvo pegado al pecho 3 horas de reloj y seguía llorando, a mi me dolía y no sabía que mas hacer ya que (por convicción) la fórmula no era una opción para mi, así que después de dejarle chupar tooooodo lo que quiso lo envolvimos como un tamal y le ofrecí un chupón por desespero el cual aceptó y finalmente durmió algo.

Con las semanas el dolor se agudizó, se me agrietaron los pezones y consultando con mis gurús de lactancia revisé técnica y seguí apretando los dientes cada vez que tocaba darle pecho… Esas primeras semanas fueron extremadamentes fuertes, porque se juntaron el malestar y fiebre por la bajada de la leche, mas un furúnculo en la episiotomía y las hemorroides que decidieron darse a conocer por vez primera en mi vida… Honestamente no sabía que tocarme primero y mas de una vez me encontré llorando de dolor y tuve que aceptar resignada ayuda hasta para secarme luego de usar el toillet.

Mi esposo desesperado me obligó a usar una pezonera de silicón que hizo mas llevadero el proceso y recién a los 60 días pude dejarlo de usar y empecé a experimetar la lactancia mas relajada y hasta a disfrutarlo.

No voy a mentir con mi experiencia, ni a disfrazarla para que no se asusten, afortunadamente las cosas mejoraron poco a poco para nosotros y cada mujer lo vive de manera diferente. Hoy día Marco de 9 meses y medio es sano, fuerte, curioso, bello, inquieto (demasiado diría yo) y en este tiempo se me ha enfermado muy poco y de nada grave… Ha sido en extremo difícil para mi pero los resultados lo valen.

En retrospectiva siento que lo hice lo mejor que pude y logré el objetivo de lactancia exclusiva los primeros 6 meses y ahora transitamos otra etapa con la alimentación complementaria y cuando me preguntan hasta cuando pienso darle soy honesta y digo la verdad… no lo sé¡¡ obviamente será en algún punto en el mediano plazo pero desconozco el día y la hora, él está tan feliz y bien alimentado con su pecho que no se me ocurre destetarlo solo porque si… La OMS dice hasta los 2 años pero en este punto no tengo idea cual será nuestra realidad, sólo puedo comentarles por esta vía brevemente mi experiencia en esta larga montaña rusa, en la que me he sentido bipolar infinidad de veces, pero en la que el resultado ha sido óptimo.

Espero volver a envalentonarme y escribir para comentar como siguió esta montaña rusa y quiero agradecer a Ignacio y a Holanda por crear esta iniciativa y darnos las herramientas para que personas como yo que en su vida habían escrito en un blog lo hiciéramos. Además de crear una red de apoyo con consejos oportunos que me han aliviado un poco cuando venian las bajadas fuertes y me impulsaban para subir… Definitivamente el apoyo hace la diferencia… Gracias

Ablactación paso a paso

La ablactación es el proceso por el cual se cambia una forma de alimentación por otra, este involucra ajustes nutricionales, microbiológicos, inmunológicos y psicológicos. No significa el cese de la lactancia materna, que sigue siendo importante no sólo por el aporte de nutrientes sino por los efectos digestivos, la reducción de incidencia de enfermedades infecciosas y las ventajas en el desarrollo que presenta para los niños. Se trata de la incorporación de alimentos sólidos mientras se continúa amamantando.

La Organización Mundial de Salud recomienda que todo lactante debe ser alimentado exclusivamente al pecho materno durante los primeros seis meses de edad, y posteriormente recibir alimentos complementarios mientras continúa la alimentación al pecho materno, hasta los dos años de edad.

La incorporación de otros alimentos a partir de los seis meses es necesaria entre otros motivos, porque a esta edad aumentan las necesidades de hierro de los niños y es un período crítico donde el bebé necesita aprender a masticar alimentos para continuar con el desarrollo de su mandíbula. Es importante seguir esta recomendación de la OMS ya que estudios demuestran que darle al  niño  sólidos antes de la edad recomendadada (6 meses) está asociado con el aumento del índice de masa corporal, del porcentaje de grasa y una mayor incidencia de enfermedades respiratorias.

Reglas básicas para la ablactación

1. Introducir un solo alimento a la vez. Ofrecerlo durante dos o tres días para comprobar su tolerancia

2. No mezclar los alimentos

3. No forzar su aceptación ni la cantidad de alimento

4. En general, primero ofrecer la leche humana y luego el alimento semisólido.

6. Promover el consumo de alimentos naturales, sin conservantes, saborizantes, colorantes, etc.

7. Preparar los alimentos sin agregar sal, azúcar u otros condimentos

10. La alimentación debe prepararse ajustarse a la práctica y al menú familiar, así como favorecer la socialización y el aprendizaje del niño

13. Cuando se ofrezcan caldos o sopas, hay que proporcionar el alimento y no solo el líquido

14. De preferencia el alimento debe estar a temperatura ambiente

Ablactación en tres fases

–       6 meses: zanahoria, acelga, espinaca, calabacín, auyama, papa (cocinar sin cáscara), guisantes, manzana, pera, cereales sin gluten. Ofrecer estos alimentos en papillas y con cucharita.

Nota: Darle agua al bebé para mantenerlo hidratado.

–       7-9 meses: leguminosas, lentejas, garbanzos, pollo, pavo, res, cocidos o colados, yema de huevo, durazno.

–       9 a 12 meses: cereales, arroz, maíz, pasta, pan, quesos, todas las frutas menos las cítricas, legumbres, avena (puede prepararse con la leche materna). A esta edad se recomienda que el niño comience a comer en su sillita. Debe asegurarse que sus manos estén bien lavadas y permitir que el infante coma con sus manos, para que se familiarice con los nuevos alimentos.

Al cumplir el año puede incorporarse la miel, frutas cítricas, maní y productos del mar.

A los 2 años de edad, el niño se une a la mesa familiar. Es un momento crucial y que juega un papel decisivo en la promoción de hábitos alimentarios saludables y repercute en la salud futura del niño.

Ablactación paso a paso

La ablactación es el proceso por el cual se cambia una forma de alimentación por otra, este involucra ajustes nutricionales, microbiológicos, inmunológicos y psicológicos. No significa el cese de la lactancia materna, que sigue siendo importante no sólo por el aporte de nutrientes sino por los efectos digestivos, la reducción de incidencia de enfermedades infecciosas y las ventajas en el desarrollo que presenta para los niños. Se trata de la incorporación de alimentos sólidos mientras se continúa amamantando.

La Organización Mundial de Salud recomienda que todo lactante debe ser alimentado exclusivamente al pecho materno durante los primeros seis meses de edad, y posteriormente recibir alimentos complementarios mientras continúa la alimentación al pecho materno, hasta los dos años de edad.

La incorporación de otros alimentos a partir de los seis meses es necesaria entre otros motivos, porque a esta edad aumentan las necesidades de hierro de los niños y es un período crítico donde el bebé necesita aprender a masticar alimentos para continuar con el desarrollo de su mandíbula. Es importante seguir esta recomendación de la OMS ya que estudios demuestran que darle al  niño  sólidos antes de la edad recomendadada (6 meses) está asociado con el aumento del índice de masa corporal, del porcentaje de grasa y una mayor incidencia de enfermedades respiratorias.

Reglas básicas para la ablactación

1. Introducir un solo alimento a la vez. Ofrecerlo durante dos o tres días para comprobar su tolerancia

2. No mezclar los alimentos

3. No forzar su aceptación ni la cantidad de alimento

4. En general, primero ofrecer la leche humana y luego el alimento semisólido.

6. Promover el consumo de alimentos naturales, sin conservantes, saborizantes, colorantes, etc.

7. Preparar los alimentos sin agregar sal, azúcar u otros condimentos

10. La alimentación debe prepararse ajustarse a la práctica y al menú familiar, así como favorecer la socialización y el aprendizaje del niño

13. Cuando se ofrezcan caldos o sopas, hay que proporcionar el alimento y no solo el líquido

14. De preferencia el alimento debe estar a temperatura ambiente

Ablactación en tres fases

–       6 meses: zanahoria, acelga, espinaca, calabacín, auyama, papa (cocinar sin cáscara), guisantes, manzana, pera, cereales sin gluten. Ofrecer estos alimentos en papillas y con cucharita.

Nota: Darle agua al bebé para mantenerlo hidratado.

–       7-9 meses: leguminosas, lentejas, garbanzos, pollo, pavo, res, cocidos o colados, yema de huevo, durazno.

–       9 a 12 meses: cereales, arroz, maíz, pasta, pan, quesos, todas las frutas menos las cítricas, legumbres, avena (puede prepararse con la leche materna). A esta edad se recomienda que el niño comience a comer en su sillita. Debe asegurarse que sus manos estén bien lavadas y permitir que el infante coma con sus manos, para que se familiarice con los nuevos alimentos.

Al cumplir el año puede incorporarse la miel, frutas cítricas, maní y productos del mar.

A los 2 años de edad, el niño se une a la mesa familiar. Es un momento crucial y que juega un papel decisivo en la promoción de hábitos alimentarios saludables y repercute en la salud futura del niño.

¡¡Cumpleaños feliz!!

HPIM2678 150x150 ¡¡Cumpleaños feliz!!

Día antes de la cesárea

Tal día como hoy, hace un año, a esta misma hora (9:45 am) nació Mariana, mi sol y mi alegría.

Muchos sentimientos se me revuelven, muchos recuerdos cargados de nervios y todos los colores. Hace unos minutos le dije al anestesista que me dolía la herida y él me inyectó algo en la vía.

A esta hora estaba sumida en un sueño psicodélico mientras mi hija emergía de mi interior, con la ayuda de manos ajenas. Dentro de un rato se hará un año de estar en recuperación, en una sala fría, en un hospital sin luz, escuchando el llanto de mi nena, el más alto del universo, llamándome, mientras escucho al gineco-obstetra gritar desesperado porque el de la planta no estaba y no se había recuperado el servicio eléctrico en el quirófano del materno. Agradecí haber sido la primera cesárea atendida y no estar en la posición de la que en ese momento estaba en la mesa de operaciones, mientras un dolor ardiente me acuchillaba el vientre. Sin fuerzas, acostada en la camilla, estaba feliz. Sí, infinitamente feliz porque no importaba nada, cada vez estaba más cerca de abrazar y besar a mi hija.

IMG00263 20110710 1406 150x150 ¡¡Cumpleaños feliz!!

MI al salir de quirófano

No se puede describir la felicidad de ver el embarazo llegar a término, no solo porque se acabaron las manchas de sudor en las axilas y en el pecho por los calorones que me atacaban en el último trimestre o porque ya no me sentiría como una tortuga patas arriba luchando por voltearme cuando trataba de levantarme de la cama, sino porque ya iba a estar cara a cara con la compañerita que todas las noches golpeaba la cama cuando me acostaba del lado izquierdo, la que enterraba sus piecitos en los pulmones y la que me hacía (y hace) sentir la supermamá más afortunada del mundo.

Copia de Imagen0843a 1 ¡¡Cumpleaños feliz!!

El dúo dinámico!

Fuera Culpa: Mamá y Papá… Crianza Compartida

Empiezo este post quitando algo que pesa mucho, la culpa. La quito y me la quito porque estoy cansada de cargar con ella. Cosas como la culpa profundizaron mi depresión postparto en mi primer embarazo y ya me cansé de ella.

Una de las cosas que me gusta de Laura Gutman es que habla sin anestesia sobre la maternidad. No de una forma cruel sino, de la única forma que deberíamos hablar, con la verdad.

El mundo moderno se olvido por completo de las madres. El mundo laboral, sobre todo, es el más cruel. Se les olvida que para que haya trabajadores, alguien tiene que parirlos y criarlos. Y lo más triste es que eso también se le olvida a las mujeres a las que les toca contratar a otras mujeres.

Como liberal creo en la conciliación, en que la empresa y los empleados pueden llegar a un acuerdo. Soy afortunada por haber logrado eso. Me importa pasar tiempo de calidad con mis hijos, me importa más darle amor que cosas, pero también me importo yo y quiero, despojandome de toda culpa, hacer lo que me gusta y trabajar en lo que se hacer.

Amo lo que hago, aunque el mundo laboral sea machista. Donde los jefes no entiendan cuando Papá le pide un permiso para ir al acto del día del Padre o que tengan que faltar cuando el chamo se enferma. O que una mujer trabaje mientras el Papá se queda en casa cuidando a los niños.

Pregunto ¿Por qué se queda mamá en casa?, muchos me responde porque ella da teta… Y cuando el bebé ya no quiere teta ¿Por qué se queda mamá en casa y no papá? Nadie es capaz de responderme más allá de decirme que mamá es más importante en la vida de los hijos, que mamá es la que cría y papá el que va a la calle a buscar el sustento… ¡Injusto y machista me parece!

Queremos cambiar el mundo, queremos que no haya diferencias de género, raza, religión… Pero metemos a mamá en casa y decimos que ella es más importante que papá. No valoramos a los hombres que son padres y que quieren estar con sus hijos…

¡No estamos educando a los varones para ser padres! Los excluimos cuando les negamos más días de licencia por el nacimiento de un hijo, los despreciamos cuando no dejamos que se los lleven a la oficina porque mamá está ocupada o está enferma… Y lo más grave, nos alarmamos si nuestro niño pequeño juega con la muñeca de su hermana y la monta en el coche, así como uno lo hace con él.

Le debo parte de mi recuperación de la depresión a mi red de madres, pero yo no juego a la culpa ni a la exclusión del padre de la crianza… Es injusto que sólo mamá se dedique en un 100% a los hijos. Mis hijos no son míos, ellos en algún momento se irán de casa.

Estoy clara que su Papá y yo los estamos preparando para que asuman solos sus decisiones, por ejemplo, decidimos que los criaremos sin religión en casa, y que ellos cuando tengan edad verán si creen o no. Pero también nos hemos enfrentado a la realidad laboral de Venezuela y, me atrevo a decir, de muchas partes del mundo.

Nos toca a él y a mi vivir solos con los niños en una ciudad que no es la nuestra. Así que alguno de los dos tiene que faltar al trabajo y a sus obligaciones cuando se enferman o cuando no hay quien los cuide. Yo llevo el récord hasta ahora. Me imagino que muchos dirán o pensarán que así debe ser, pero yo pienso que es injusto para mi y para él que también quiere cuidar y proteger a sus hijos tanto como yo.

No se si seguir escribiendo, esta es una situación que vivo todos los días y que particularmente este mes se ha hecho más frecuente y dónde me he topado con mamas que juegan a la culpa. Sólo me queda decir que me retiro del juego. Todo esto refuerza mi decisión de ser diputada a la Asamblea Nacional de Venezuela porque esta vaina tiene que cambiar.

Les dejo una imagen que encontré en la página de facebook del club para mamás. ¿Si hubiese sido una mujer la de la imagen les causaría tanto asombro?

 

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¿Queremos cambiar el mundo? Luchemos por una crianza respetuosa y compartida, donde Papá también es importante. Aunque no sea nuestra pareja, esposo o novio siempre será el padre de nuestro(a) hijo(a)

Día Mundial del Sueño Feliz

IMAG0218 150x150 Día Mundial del Sueño Feliz IMAG0486 150x150 Día Mundial del Sueño Feliz IMAG0724 150x150 Día Mundial del Sueño Feliz

El 29 de junio me sumé a la fiesta del Día Mundial del Sueño Feliz, lo disfrutamos, me sorprendió el intercambio masivo de imágenes, frases, blog, carteles, mensajes, tuits, por Internet, Facebook y Twiter, principalmente desde España, Chile, Argentina, México, Colombia y Venezuela, especialmente en los días previos al Día Mundial. Con satisfacción podemos decir que se lograron los objetivos, especialmente lo que tiene que ver con promoción y reflexión sobre formas respetuosas para lograr el sueño infantil.

estivill desmontado1 150x150 Día Mundial del Sueño FelizEl hashtag #desmontandoaEstivill fue el trending topic en España, otro de los objetivos logrados, a mi gusto, el menos importante, pero el más divertido. Por qué digo que fue el objetivo logrado menos importante, por cuatro razones.

Primera, trending topic en twiter debería ser, más un medio, que un fin en si mismo, expresión espontánea de un movimiento social, resultado de una necesidad espontánea de expresión y comunicación; segunda la convocatoria por un Día Mundial del Sueño Feliz es una convocatoria en positivo para difundir el bien común, un derecho humano, en cambio #desmontandoaEstiivill, es una idea en negativo pues trata de la negación del derecho, se vuelve ataque más que denuncia, pues solo se dirige al síntoma, no a la causa.

Tercera razón: el método Estivill es uno de los tantos métodos o teorías que existen, claro es, tal vez, el más cruel, sin embargo, al desmontar sólo uno, en cierta medida, validamos los otros, aún cuando parten del mismo enfoque en cuanto a la comprensión (o lo contrario) de la niñez y el mejoramiento (desmejoramiento) de las relaciones afectivas parentales y sociales. Y cuarta, en el rango horario de los distintos países de 9:00 a 12:00, nos leímos poco entre participantes y poco leímos a los que se estaban enterando de la campaña.

Día Mundial Sueño Feliz Botón 150x150 Día Mundial del Sueño FelizA pesar de todo esto, se puede decir que fueron alcanzados importantes logros y lejos de ser disonante, me deje llevar por la euforia y la emoción de sumar ideas con las que comulgo, me sume a la fiesta y me divertí, hice mi aporte. Aunque no escribí demasiado aproximadamente, 20 tuit y 30 retuit, fui “famosa” por unas horas ( jajaja), me parece que conseguí más RT´s y seguidores de los que he logrado en mi vida de tuitera.

He juntados los tuits más relevantes, los comparto a continuación y comento, en letra cursiva, uno que otro, los primeros son los últimos escritos y viceversa:

 

No estamos apuradas

Teresa 150x150 No estamos apuradas

Imagen tomada de http://wsorg.wordpress. com/tag/armando- jose-sequera/

MI cumplirá un año en poquitos días. Eso me ha puesto a pensar mucho en lo lenta que es para aprender algunas cosas y lo rápida que es para otras. Para algunas personas, su lentitud es motivo de preocupación y su rapidez es motivo de orgullo como si fuesen los padres de la criatura.

Para mi, que soy la madre, su rapidez es motivo de alegría y su lentitud es motivo de alegría también. ¿Por qué? En el transcurso del post, les explicaré.

Hay en la biblioteca de MI, un libro que se llama Teresa. Es del escritor Armando José Sequera, de mis autores preferidos. Él tiene la capacidad de reflejar en el papel la idiosincrasia del venezolano. Teresa, una niña menor de cuatro años, es el personaje principal de los cuentos que escribe su hermano mayor, quien sirve de narrador presencial en las historias.

En este libro hay un par de cuentos que revelan tres de los rasgos principales de la cultura de la crianza en Venezuela: el apuradismo, el intervencionismo y el enfermismo, también conocido como pediatrismo.

El apuradismo es un invento personal que explica esa necesidad insana de apurar los procesos de desarrollo y aprendizaje de los niños en función de las expectativas de los adultos.

En el cuento titulado ¿Para qué?, Teresa se queja de una tía, que tiene un bebé, diciendo algo que ahora uso como estandarte de crianza: ¿Para qué quieren que los niños hablen y caminen rápido si después se la van a pasar mandándolos a callar y a sentarse?.

Así mismito es. Con decirles, que en estos días, me dijeron que debía poner a Mariana a ver televisión todo el día para que aprendiera a hablar rápido. Yo no les dije nada, solo puse mi mejor cara de pendeja. No creo que vayan a entender que no tengo televisión por decisión propia porque no quiero que nos llenemos de mensajes alienantes que nos harán entrar en el rebaño de la sociedad consumista y vacía. Si quiero que MI tenga acceso al cine de calidad, como parte del aprendizaje de cultura general, ya encontraré otros medios.

Mientras tanto, MI apenas dice “aba” (agua) y, después de un curso intensivo, entiende dónde carrizo le queda la oreja. Mucho me sorprendió cuando le estaba cantando la canción del elefante del circo y la loquita se agarró la oreja y se la jaloneó bastante, ¡jajajajaja!

Volviendo al asunto del apuradismo, creo que a veces queremos que aprendan a hablar, dormir solos, dormir toda la noche, dejar los pañales, caminar, trepar, bailar, bajarse de la cama, y luego andamos preocupados preguntándonos por qué los niños de hoy en día son tan precoces y tienen sexo a los trece años, o andamos vueltos locos porque, desde que aprendió a caminar, el muchacho está tumbando la casa cual remolino de Tazz.

Estoy de acuerdo con la estimulación, pero siento que hay una línea delgada entre la estimulación y el apuradismo.

El segundo rasgo de crianza del que hablo es el intervencionismo. Armando lo explica muy bien en otro cuento de Teresa, titulado Retrasada, cuando la abuela de la niña dice que hay que llevarla al pediatra porque, poco después de haber cumplido un añito, apenas tenia dos líneas blancas en las encías. Esto inicia una discusión en la que los padres dicen que ella está bien y que no es necesario llevarla al pediatra. Que su único retraso es el de los dientes.

Esto pasa en todos los hogares venezolanos. No lo nieguen. Al menos en el 90% de las familias. Los abuelos y abuelas (además de los vecinos, amigos, hermanos, tíos, bisabuelos y demás personeros) intervienen para determinar cuál es el momento en que los nietos deben hablar, caminar, dejar la teta, entre otras cosas, siempre en comparación con fulanito que caminó a los siete meses, que dejó la teta a los seis, que caminó a los nueve. Nos olvidamos siempre que cada niño tiene su ritmo y cumple con cada etapa de su proceso de aprendizaje.

Para finalizar, en este cuento también se muestra el enfermismo o pediatrismo, es decir, cualquier motivo es bueno para ir al pediatra. Recuerdo que cuando MI tenía un pocas semanas de nacida, intentaba frotarse los ojos cuando tenía sueño. Como todavía le faltaba mucho para desarrollar la motricidad fina, apenas atinaba a agarrarse las orejas. Esto generó un ataque de pánico en las abuelas, tías y bis(c)abuelas porque suponían que MI tenía una infección que, según ellas, le “comía” los oídos.

En otra oportunidad, cuando ya tenía seis meses y gritaba incesantemente mientras jugaba y probaba la potencia de su voz, la abuela paterna entró al cuarto desesperada porque MI estaba quejándose de un dolor y nosotros debíamos ir inmediatamente al médico a ver qué carrizo pasaba.

Pienso que tienen una necesidad oculta de tener a los bebés enfermos para justificar sus propias existencias, para cuidarlos y darles medicinas. Esto también se conoce como Síndrome de Münchhausen, pero en menor escala.

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MI probando caraotas por primera vez

En mi opinión, si Mariana no ha aprendido a decir mamá, si se tardó casi un año en aprender a caminar, si apenas balbucea las consonantes B, T, D y Ñ, si tiene solamente dos dientes, es porque va a aprendiendo y desarrollándose a su propio ritmo. Me hace feliz ver cómo va descubriendo el mundo sola, en un entorno amigable, respetuoso, positivo. Una vez que ha aprendido bien una función corporal, descubre otra con la que se entretiene unos días o semanas. Nadie la presiona, así que se toma su tiempo para saborear cada cosa, cada momento.

Y yo feliz, tanto si va rápido, como si va lento.

10 pasos para una lactancia exitosa…

    1. Amamanta pronto, cuanto antes, mejor. La mayoría de los bebés están dispuestos a mamar durante la primera hora después del parto, cuando el instinto de succión es muy intenso. Amamantar precozmente facilita la correcta colocación al pecho.

    1. Ofrece el pecho a menudo día y noche. Hazte a la idea de que pasarás mucho tiempo amamantando a tu bebé durante estas primeras semanas. Un recién nacido normalmente mama entre 8 y 12 veces en 24 horas. No mires el reloj y dale el pecho cada vez que busque o llore, sin esperar a que “le toque”. Así establecerás un buen suministro de leche.

    1. Asegúrate de que el bebé succiona eficazmente y en la postura correcta.

    1. Permite que el bebé mame del primer pecho todo lo que desee, hasta que lo suelte. Después ofrécele el otro. Unas veces lo querrá, otras no. Así el bebé tomará la leche que se produce al final de la toma, rica en grasa y calorías, y se sentirá satisfecho.

    1. Cuanto más mama el bebé, más leche produce la madre. Es importante respetar el equilibrio natural y dejar que el bebé marque las pautas, mamando a demanda. No es necesario sentir el pecho lleno; la leche se produce principalmente durante la toma gracias a la succión del bebé.

    1. Evita los biberones “de ayuda” y de suero glucosado. La leche artificial y el suero llenan al bebé y minan su interés por mamar, entonces el bebé succiona menos y la madre produce menos leche.

    1. Evita el chupete, al menos durante las primeras semanas, hasta que la lactancia esté bien establecida. Un recién nacido ha de aprender bien cómo mamar del pecho, y tetinas artificiales como el biberón o el chupete pueden dificultar este aprendizaje.

    1. Recuerda que un bebé también mama por razones diferentes al hambre, como por necesidad de succión o de consuelo. Ofrecerle el pecho es la forma más rápida de calmar a tu bebé.

    1. Cuídate. Necesitas encontrar momentos de descanso y centrar tu atención más en el bebé que en otras tareas. Solicita ayuda de los tuyos.

  1. Busca apoyo. Tu grupo local de La Liga de la Leche tiene la información y el apoyo que toda madre lactante necesita.

© La Liga de la Leche Internacional 2005 AFICHELACTANCIA 10 pasos para una lactancia exitosa...