Archivo por meses: julio 2013

Viajar con un bebé

Hemos hecho dos viajes con León, uno en auto y otro en avión. En ambos hemos visto lo práctico que resulta viajar con un bebé que sólo toma pecho.

Esta última ocasión hicimos el viaje en avión, y las diferencias saltaban a la vista. Es claro que cada familia elige lo que les resulta mejor, y a nosotros cada vez más nos gusta nuestro método. En el aeropuerto vimos muchas familias que viajaban con carreolas, mamilas y recipientes para guardar leche. Recuerdo particularmente un bebé que lloraba desesperado mientras esperábamos subir al avión. A mí me parecía que tenía hambre. El padre tuvo que tomarlo en brazos para tranquilizarlo, pero el bebé continuaba llorando. El llanto continuó hasta que la familia se instaló en su asiento, y la mamá pudo preparar una mamila, e incluso así tardaron un poco para tranquilizar por completo al bebé. Nosotros preferimos usar canguros o rebozos con aros. Y a León parece gustarle mucho, pues se siente protegido y puede ver todo desde nuestra altura. Y así, si nuestro bebé tiene hambre, sólo tengo que acomodarlo en el rebozo para poder amamantarlo, inclusive en movimiento.

Al llegar a nuestro destino, acomodamos nuevamente a León, y caminamos por el pasillo, mientras las otras familias esperaban a que llegara su carreola, con el tráfico que suele producirse cuando hay gran cantidad de cualquier tipo de vehículos.

Luego están los restaurantes: como a mis padres les encanta invitarnos a comer, visitamos varios durante la estancia con los abuelos. En estos casos preferimos el rebozo, pues así es fácil amamantar en público, el bebé suele arrullarse y se queda dormido. Si llega a despertar, no se asusta, pues está pegadito ya sea conmigo o con su padre, y siempre nos queda una o hasta dos manos libres para comer. Algunos me han dicho que hay lugares en los que no permiten carreola, pero con el rebozo eso no es problema.

He notado que llamamos mucho la atención a donde vamos. He notado también que algunos padres ven lo práctico de nuestro sistema, pero siguen prefiriendo las carreolas y las mamilas. Muchos me siguen preguntando si no me canso de amamantar y de cargarlo. Y pues sí, claro que hay momentos en que me siento cansada, pero creo que todos los padres se sienten cansados en algún momento. Y, como dije en una entrada anterior, basta observar un poco para darse cuenta que todos los padres terminan tomando a sus hijos en brazos eventualmente.

Cargar a un bebé con la ayuda de un aditamento es tan efectivo, que es posible recorrer todo Teotihuacán: Mi esposo no cabía en sí del gusto que tenía de haber subido a la Pirámide del Sol, a la de la Luna y al templo de Quetzalcóatl con un bebé de brazos.

Madres y padres estarán “Contando historias de lactancia” en el Boleíta Center

En el marco de la celebración de la “Semana Mundial de la Lactancia Materna 2013”, se llevará a cabo un evento sin precedentes con el objetivo de empoderar a las familias y animarlas a lactar.

banner

“Mamás al día con la lactancia” organiza el evento “Contando historias de lactancia” en conjunto con el Boleíta Center para el próximo sábado 3 de agosto. El lema que acompaña este año ala Semana Mundial de la Lactancia Materna (SMLL) es “Apoyo a las madres que amamantan: cercano, continuo y oportuno”. Por tal razón queremos destacar la importancia de difundir experiencias que muestren una vivencia que inspire a madres, padres y al entorno familiar a empoderarse de su proceso y lograr una lactancia exitosa.

1Las historias serán relatadas por sus protagonistas, mujeres y hombres quienes contarán cómo lograron superar los obstáculos hasta cumplir el objetivo de lactar a sus bebés y brindarle todos sus beneficios.

Durante la jornada también estarán presentes expertos del área quiénes hablarán de temas vitales para las madres como la introducción de alimentos después de los 6 meses y cómo crear un banco de leche materna casero, ideal para las madres que deben regresar al trabajo. Contaremos también con la asistencia de consejeras de lactancia materna que atenderán dudas y preguntas de manera personalizada. Mientras tanto,los más chiquitines disfrutarán de una sesión de cuenta cuentos. El evento cerrará con con una amamantada masiva pública, para mostrar a todos que una familia que amamantar fortalece la sociedad.Se invita a embarazadas, madres en proceso de lactancia y público en general a participar de esta actividad.

2Más de 25 madres y padres enviaron sus “Historias de lactancias” al equipo organizador. De éstas sólo algunas serán presentadas en el evento y el resto podrán disfrutarlas en la página www.mamaaldia.com.ve. Cada narración muestra que la voluntad y la autodeterminación son vitales para alcanzar lactar a los bebés.

El evento “Contando historias de lactancia” es gratuito y pueden participar todos los que quieran disfrutar de un sábado ameno en el

Centro Comercial Boleíta Center. Es el 3 de agosto a las 3pm

en la terraza de la Feria de comidas. Mayor información www.mamaaldia.com, @mamaaldia, equipolactancia@gmail.com.

Sígue #historiasdelactancia o #lactancia en twitter.

3FB_chdl_007

Amamantar en público

Debo confesar que al principio me daba un poco de pena amamantar en público, así que agradecí mucho que mi madre me hiciera un rebozo tipo sling de manta lo suficientemente grande como para hacer una cuna portátil para mi bebé, que además me permitía amamantarlo bien cubiertos los dos. Pero luego mi bebé fue creciendo y, como a muchos bebés, ya no le fue grato sentir tanta tela encima, y además empezó a tener el reflejo de patear y patear en cuanto sentía algo en sus pies, así que amamantarlo en esa cunita ya no era tarea sencilla.

Aunado a eso, a mis sobrinos les daba –y les da todavía– una curiosidad tal el hecho de que su primo no tome en mamila sino directamente de mi pecho, que el cubrirme aumentaba más esa curiosidad en lugar de disminuir su interés. Como resultado: apenas veían que me acomodaba para alimentar al bebé, y ya los tenía encaramados sobre nosotros para ver el gran acontecimiento.

Llegados a ese punto, lo cierto es que yo ya me había acostumbrado tanto a amamantar a León, que empecé a verlo justamente como lo que es: algo natural de lo cual no debía avergonzarme. Sin embargo, notaba que no todas las personas se sentían cómodas con el asunto, conocidas o no conocidas, sobre todo si había hombres presentes, aunque fueran de la familia, y aunque esos hombres fueran todavía unos niños.

Intenté cubrirme con una manta, pero el resultado fue el mismo. Ante la preocupación del padre, que tampoco quería que me descubriera en público, mi bebé movía todo su cuerpo para deshacerse de la incómoda mantita que lo privaba de algo que los dos disfrutamos cuando le doy pecho: vernos y sonreírnos.

Luego de batallar unos días con las pequeñas rabietas que armaba León en su protesta por la censura, decidí que, más que las opiniones de los demás, lo que más me importaba era alimentar a mi bebé.

Lo cierto es que tampoco he llegado al punto de otras mujeres de sacar su pecho así como así. Más bien procuro usar blusas que me faciliten amamantar con cierta sutileza, y recientemente he encontrado otro sling mucho más pequeño que facilita alimentar a León sin que él sienta ningún estorbo en los pies y sin que se sienta encerrado.

Cuando empecé a leer más sobre lactancia materna, empecé a darme cuenta que mi pena y la curiosidad de mis sobrinos tiene un mismo origen: que cada vez es menos frecuente ver a madres amamantando en público. Entonces empecé a darme cuenta que no sólo se trataba de alimentar a León, y de ofrecerle el mejor alimento posible y lo mejor de mí misma, sino de la difusión y la promoción misma de la lactancia materna. Y parece que mi pareja también ha llegado a lo mismo porque ha dejado de cubrirme como a una monja.

Al amamantar en público invito a que otras madres se animen a hacerlo, les recuerdo que en realidad es mucho más sencillo dar el pecho, con la leche siempre en su punto y lista para el bebé, que andar cargando con mamilas y recipientes para guardar ya sea leche en polvo o leche materna extraída. Como consecuencia, madres que ahora son abuelas se acercan a felicitarme y a contarme que su hija o su nuera no pudieron dar pecho, y mujeres que no son madres aún me preguntan si yo no batallé. Eso refuerza mi convicción de seguir amamantando en público.

lactancia salvaje

La lactancia salvaje por Laura Gutman

salvaje lactancia salvaje
La mayoría de las madres que consultamos por dificultades en la lactancia estamos preocupadas por saber cómo hacer las cosas correctamente, en lugar de buscar el silencio interior, las raíces profundas, los vestigios de femineidad y apoyo efectivo por parte de los individuos o las comunidades que favorezcan el encuentro con su esencia personal.
La lactancia es manifestación pura de nuestros aspectos más terrenales y salvajes que responden a la memoria filogenética de nuestra especie. Para dar de mamar sólo necesitamos pasar casi todo el tiempo desnudas, sin largar a nuestra cría, inmersas en un tiempo fuera del tiempo, sin intelecto ni elaboración de pensamientos, sin necesidad de defenderse de nada ni de nadie, sino solamente sumergidas en un espacio imaginario e invisible para los demás.
Eso es dar de mamar. Es dejar aflorar nuestros rincones ancestralemente olvidados o negados, nuestros instintos animales que surgen sin imaginar que anidaban en nuestro interior. Es dejarse llevar por la sorpresa de vernos lamer a nuestros bebés, de oler la frescura de su sangre, de chorrear entre un cuerpo y otro, de convertirse en cuerpo y fluidos danzantes.
Dar de mamar es despojarse de las mentiras que nos hemos contado toda la vida sobre quienes somos o quienes deberíamos ser. Es estar desprolijas, poderosas, hambrientas, como lobas, como leonas, como tigresas, como canguras, como gatas. Muy relacionadas con las mamíferas de otras especies en su total apego hacia la cría, descuidando al resto de la comunidad, pero milimétricamente atentas a las necesidades del recién nacido.
Deleitadas con el milagro, tratando de reconocer que fuimos nosotras las que lo hicimos posible, y reencontrándonos con lo que haya de sublime. Es una experiencia mística si nos permitimos que así sea.
Esto es todo lo que necesitamos para poder dar de mamar a un hijo. Ni métodos, ni horarios, ni consejos, ni relojes, ni cursos. Pero sí apoyo, contención y confianza de otros (marido, red de mujeres, sociedad, ámbito social) para ser sí misma más que nunca. Sólo permiso para ser lo que queremos, hacer lo que queremos, y dejarse llevar por la locura de lo salvaje.
Esto es posible si se comprende que la psicología femenina incluye este profundo arraigo a la madre-tierra, que el ser una con la naturaleza es intrínseco al ser esencial de la mujer, y que si este aspecto no se pone de manifiesto, la lactancia simplemente no fluye. No somos tan diferentes a los ríos, a los volcanes, a los bosques. Sólo es necesario preservarlos de los ataques.
Las mujeres que deseamos amamantar tenemos el desafío de no alejarnos desmedidamente de nuestros instintos salvajes. Lamentablemente solemos razonar y leer libros de puericultura, y de esta manera perdemos el eje entre tantos consejos supuestamente “profesionales”.
La insistencia social y en algunos casos las sugerencias médicas y psicológicas que insisten en que las madres nos separemos de los bebés, desactiva la animalidad de la lactancia. Posiblemente la situación que más depreda y devasta la confianza que las madres tenemos en nuestros propios recursos internos, es esta creencia de que los bebés se van a malacostrumbrar si pasan demasiado tiempo en nuestros brazos. La separación física a la que nos sometemos como díada entorpece la fluidez de la lactancia. Los bebés occidentales duermen en los moisés o en los cochecitos o en sus cunas demasiadas horas. Esta conducta sencillamente atenta contra la lactancia. Porque dar de mamar es una actividad corporal y energética constante. Es como un río que no puede parar de fluir: si lo bloqueamos, desvía su caudal.
Contrariamente a lo que se supone, los bebés deberían ser cargados por sus madres todo el tiempo, incluso y sobre todo cuando duermen. Porque se alimentan también de calor, brazos, ternura, contacto corporal, olor, ritmo cardíaco, transpiración y perfume. La leche fluye si el cuerpo está permanentemente disponible. La lactancia no es un tema aparte. O estamos madre y bebé compenetrados, fusionados y entremezclados, o no lo estamos. Por eso, dar de mamar equivale a tener al bebé a upa, todo el tiempo que sea posible. No hay motivos para separar al bebé de nuestro cuerpo, salvo para cumplir con poquísimas necesidades personales. La lactancia es cuerpo, es silencio, es conexión con el submundo invisible, es fusión emocional, es entrega.
Dar de mamar es posible si dejamos de atender las reglas, los horarios, las indicaciones lógicas y si estamos dispuestas a sumergirnos en este tiempo sin tiempo ni formas ni bordes.También si nos despojamos de tantas sillitas, cochecitos y mueblería infantil, ya que un pañuelo atado a nuestro cuerpo es suficiente para ayudar a los brazos y las espaldas cansadas. Incluso si trabajamos, incluso si hay horas durante el día en que no tenemos la opción de permanecer con nuestros bebés, tenemos la posibilidad de cargarlos en brazos todo el tiempo que estemos en contacto con ellos.
Es verdad que hay que volverse un poco loca para maternar. Esa locura nos habilita para entrar en contacto con los aspectos más genuinos, inabordables, despojados, salvajes, impresentables, sangrantes de nuestro ser femenino. Así las cosas, que nos acompañe quien quiera y quien sea capaz de no asustarse de la potencia animal que ruge desde nuestras entrañas.

Una vida en manada

Una manada es un conjunto de animales de una misma especie que andan reunidos, y nada mejor para describir mi situación actual.

Dado que mi esposo y yo tenemos la posibilidad de trabajar desde casa, eso hemos hecho desde que estábamos esperando la llegada de nuestro hijo, y con mayor razón ahora que ya lo tenemos en casa. Compartimos hogar con Odín, un pastor holandés.

Así que mi vida es una vida en manada. No somos animales de una misma especie, pero sí que vivimos juntos y solemos ir juntos siempre que se puede.

Creo además que refleja la postura que he tenido siempre: que los seres humanos somos animales. Por supuesto que ninguna especie es igual a otra, pero por muy diferentes que podamos ser no dejamos de ser animales. Me encantan, pues, aquellos estudios que parten de esa premisa. Por eso, supongo, ahora que soy madre lo de la lactancia materna, la crianza en brazos y el colecho se dieron como algo natural.

Si pudiera retroceder el tiempo

La primera vez que tuve la dicha de ser madre fue hace quince años, para mí es como si hubiera sido ayer porque el tiempo pasa muy rápido, mi hijo era un niño hace tan poco! Cuando el nacio yo entendía debía amamantarlo pero sin el conocimiento de los beneficios que traería esto a lo largo de su vida, creo que era para mi quizas algo que veía se hacía y ya, aun asi lo intenté, pero por lo dicho anteriormente, desconocimiento falta de orientación, no lo supe hacer, me desespere y mori en el intento, cuanto lamento esto hoy dia!!
Gracias a Dios volví a ser madre catorce años después y como comprenderan es un nuevo comenzar ya no me acordaba de nada! Y llego a mi vida otro regalo precioso, en ese momento tenía el conocimiento de lo que representaba amamantar a un bebé, debo confesar no fue tan fácil para mí, no habia tenido la experienciencia pero, lo que si estaba claro y tenía fijo en mi cabeza era que no me rendiría, en el proceso para que bajara la leche tarde unos dias, cada dia me decía falta menos, tranquila lo vas a lograr, asi fue, llego el gran dia bajo la leche!! Que emoción senti en ese instante, después de un poco de dolor, que valió la pena, porque hoy Diego tiene 17 meses y lo sigo amamantando y me siento tan feliz de hacerlo!!

La primera entrada

Hace ya varios días que traía la cosquilla de abrir esta bitácora, y no deja de ser curioso que la empiece hoy: uno de esos días que siento que todo lo que he hecho es alimentar, cambiar pañales y arrullar a León, mi hijo.

Trabajar desde casa para poder amamantar a libre demanda no siempre es fácil, pero hay días mejores que otros. Hoy no fue uno fácil.

Hoy ha sido uno de esos días en que parece que no puedo soltar ni cinco minutos a León porque siente mi ausencia y me pide otra vez que lo alimente. No sé si será que está dando otro estirón, o simplemente me requiere ahí, pegaditos los dos piel con piel. Por lo tanto, no he podido avanzar prácticamente nada en mi tesis doctoral, y aunque disfruto mucho estar con mi hijo, me comen los nervios al ver que ya sólo me quedan dos meses y medio para terminar un borrador de la tesis si quiero graduarme, como debería, en diciembre. De hecho estoy escribiendo esta entrada con mi hijo entre los brazos.

Al borde de la angustia, las bitácoras de otros en esta red de apoyo a la lactancia materna me hicieron sentir mejor. Así que me decidí a iniciar mi propia bitácora. Quizá a alguien en el mundo le sirva en algún momento leer una entrada mía, así como leer entradas de otros me ha hecho bien a mí. Además, en las brevísimas siestas de León, no he podido dejar de pensar en esto, y mucho menos me concentro en las lectoras de la tesis.

Así que comenzamos mundo: seguro que ya vieron que aquí se hablará tanto de la dichosa tesis como de mis días como vaca lechera.

Eso sí, diría mi compañero: no una vaca cualquiera.

¡Hola mundo!

El Símbolo Internacional de la Lactancia fue creado por Matt Daigle, artista y padre, para un concurso y  firmó un contrato en 2006 para hacer el símbolo parte del dominio público.El símbolo fue diseñado como otros símbolos tipo AIGA vistos comunmente en lugares públicos. Estos símbolos deben ser diseñados con cuidado porque tienen que ser entendidos con un simple vistazo sin explicación escrita sobre su significado.

lactivistastuiter 250x250 ¡Hola mundo!

Símbolo Internacional de Lactancia

El Símbolo Internacional de la Lactancia fue creado específicamente para enfrentar el problema de no tener un símbolo de lactancia universalmente aceptado para indicar que amamantar es aceptable en lugares públicos. Muchas veces, cuartos designados para amamantar en lugares públicos llevan el símbolo de biberón en vez de la imagen de una madre amamantando a su hijo. Antes de la creación del nuevo Símbolo Internacional de la Lactancia, varias madres lactantes sintieron que el símbolo del biberón no era apropiado para designar un cuarto de amamantar.

Si deseas ampliar informacion sobre el simbolo, ingresa en su sitio web : http://www.breastfeedingsymbol.org/

 

Tomado de wikipedia

 

¡Hola mundo!

El Símbolo Internacional de la Lactancia fue creado por Matt Daigle, artista y padre, para un concurso y  firmó un contrato en 2006 para hacer el símbolo parte del dominio público.El símbolo fue diseñado como otros símbolos tipo AIGA vistos comunmente en lugares públicos. Estos símbolos deben ser diseñados con cuidado porque tienen que ser entendidos con un simple vistazo sin explicación escrita sobre su significado.

lactivistastuiter 250x250 ¡Hola mundo!

Símbolo Internacional de Lactancia

El Símbolo Internacional de la Lactancia fue creado específicamente para enfrentar el problema de no tener un símbolo de lactancia universalmente aceptado para indicar que amamantar es aceptable en lugares públicos. Muchas veces, cuartos designados para amamantar en lugares públicos llevan el símbolo de biberón en vez de la imagen de una madre amamantando a su hijo. Antes de la creación del nuevo Símbolo Internacional de la Lactancia, varias madres lactantes sintieron que el símbolo del biberón no era apropiado para designar un cuarto de amamantar.

Si deseas ampliar informacion sobre el simbolo, ingresa en su sitio web : http://www.breastfeedingsymbol.org/

 

Tomado de wikipedia

 

Cuando es papá quien se queda en casa

papanino 300x225 Cuando es papá quien se queda en casa

A menudo leemos opiniones a favor y en contra de las decisiones de mamás profesionales que han tomado como prioridad la crianza de sus hijos, postergar sus carreras o incluso emprender en otras áreas que les permita laborar desde el hogar.

Pero, qué sucede cuando es papá quien se queda en casa, mientras mamá trabaja. Hasta ahora muy poco he escuchado alguna crítica, pues esta situación no es la más común al parecer. Sin embargo, esta consideración la hago pues ya conozco dos caballeros (profesionales) inmersos en estos menesteres, jugar, preparar comidas, meriendas, dar teteros, cambiar pañales,  administrar medicinas, jugar, cantar, contener, acariciar, acurrucar,  y pare de contar ese sinfín de actividades diarias que por lo general nos toca a las mamás o cuidadoras de bebés (quienes casi siempre son mujeres).

Claro, debo resaltar que aunque uno de ellos está full time con su crío, el otro tiene una ocupación muy flexible de horario que le permite cuidar de su bebito mientras mami vuelve del trabajo.

Pero, independientemente de los detalles de sus situaciones particulares y del por qué llegaron a ese acuerdo, el caso es que como papás se han empoderado de responsabilidades que antes sólo parecían cosas de mujeres, han desmitificado esas teorías que “debe ser el sólo hombre” quien asuma la responsabilidad de cubrir las necesidades básicas y monetarias de la familia. También, están dando un paso adelante en una crianza respetuosa con sus bebés, que siempre estarán mejor al cuidado de papá que en una guardería, por lo menos mientras estén tan chiquitos. Por otro lado, considero que se necesita de un alto grado de compromiso familiar y de pareja, desapego profesional, responsabilidad y sobre todo la gran voluntad y amor que se requieren para cuidar de un bebé en casa.

 Cosa de dos!!

  • A veces cuando es la madre quien se encarga de “todo y de todos”, su trabajo se invisibiliza, es como si las cosas en el hogar ocurriesen por arte de magia. Sin embargo, este tipo de experiencias de papás comprometidos puede ayudar a los padres a asumir nuevos roles en la crianza de sus hijos, apreciar las pequeñas actividades cotidianas, estrechar su relación con los hijos mayorcitos, aprender a “multiplicarse” en cuestión de horarios donde el día no alcanza y el tráfico de la ciudad no ayuda.
  • Veo con mucho agrado que al cole de mi hijo son tantos padres como madres quienes llevan a sus hijos en las mañanas, papás que les recogen el cabello a sus niñitas y hasta cuentan sus malabares al preparar las loncheras. Así como aquellos que practican activamente el colecho o se acuestan con sus hijos hasta que estos se duermen por las noches. Y entran en este grupo, los papás que se llevan a sus niñitos al trabajo para ayudar ese día a mamá, siempre y cuando la rutina del día le permita brindarle atención y seguridad.
  •  Estoy segura que cada vez que el padre se integra más al cuidado de sus hijos, a tiempo completo o lo haga de manera consecuente, quien gana es la relación familiar y sobre todo la seguridad emocional de los pequeños.  Y aunado a esto las mamás sabremos agradecer estas pequeñas o grandes ayudas!

El nacimiento desde los ojos de la Doula, Capítulo V

Tomado de Placentera, autora: Diana Vegas.

placentera

Cuando conocí a los padres de Lucas en el curso prenatal de Auroramadre sentí una conexión casi inmediata con ellos. Quizás porque me recordaban a mí misma, se me hacían que eran personas que fácilmente podrían ser mis amigos si por algún azar nos hubiéramos conocido antes de ese momento. Ella tenía de esas barriguitas pequeñitas. En Venezuela hay un bombón de chocolate muy rico que se llama “Toronto” se trata de una avellana envuelta en una bolita de chocolate de leche; aquí a las mamás que por detrás ni parece que estuvieran embarazadas y cuyas barrigas son redonditas se les dice que parece que se hubieran tragado un Toronto 🙂 así parecía ella. Cuando me escribió por el Facebook me tomó un momento entrar a su perfil y darme cuenta que era ella! Una partecita de mí lo esperaba o más bien lo deseaba. Y otra, la predominante, simplemente se sentía agradecida. Amo mi trabajo!

Para mí los encuentros previos al nacimiento son fundamentales, son el espacio y el tiempo para echar historias de vida que hablen de cómo ha sido el camino para llegar a este punto, da la oportunidad de conocernos un poco para así sea atisbar a qué vamos a enfrentarnos juntas. Me gusta hablar con las mamás e indagar en ellas, el trabajo de parto es un evento profundamente emocional y me da tranquilidad saber qué puede surgir y cómo puedo ayudar. Me gusta hablarles claro, no meterles miedo pero si que ellas sepan también a qué atenerse, es trabajo y aunque yo estoy en su equipo para llevar a cabo su visión, su plan de parto, yo estoy darles apoyo y asistirlas, es a ellas a quienes les toca parir.

En este caso, mamá estaba completamente involucrada, anhelante, había leído mucho durante el embarazo, y más que luchar por mantenerse activa con ella hay que luchar para que descanse. Se ve preparada, más bien está preparándose continuamente para el reto, sabe que puede y quiere parir, no tiene tenor sabe que todo va a estar bien, poco a poco todo va encajando y fluyendo; la madre de ella que inicialmente no estaba tan a favor del parto en casa (por el temor a que no esté la ilusión de control que ofrece la clínica) finalmente se sube a bordo y ellos replican la estrategia de mi acompañamiento más reciente y que no tengo idea por qué no se me ocurrió a mí: avisar a la familia cuando el bebé ya ha nacido.

El día antes del nacimiento (sin saber que lo era) pasamos la mañana conversando, ya nos habíamos visto dos veces antes para hablar, tomar fotos y compartir una rica comida vegetariana, ella es chef y se lució con arroz integral y ajonjolí, ensalada con queso fresco y vinagreta asiática y una ‘jamón’ vegetariano a base de cereales, leguminosas y ricas especies. En nuestra tercera visita conversamos un poco de los temores, de las sensaciones expansivas que ella ya estaba teniendo (le aseguré que en teoría podría pasar así varios días, mientras no botara el tapón mucoso o las sensaciones adquirieran un patrón aun no estaría en trabajo de parto como tal), hablamos de su plan de parto, de hecho lo revisamos punto a punto, yo me anticipe y le dije lo que con frecuencia les digo a las mamás: escribe tu plan de parto, pero sé flexible; las cosas suelen suceder distinto a lo que imaginamos o creemos que queremos. He conocido mamas que tienen partos que considero hermosos pero que no se sienten satisfechas con la experiencia porque tal o cual cosa no salió como ellas esperaban. Está bien leer, prepararse y también está bien dejarse ir y entregarse a la experiencia. Cuando me dice que quiere separa el cordón con la llama de dos velas honestamente pensé, dónde habrá visto eso? 😛 Me comento que había leído el artículo y que le había llamado mucho la atención, que a los dos les parecía un ritual lindo. Le comenté que era cuestión de hablarlo con Beltrán y que yo sabía la teoría pero nunca había visto uno salvo en videos de youtube. También me muestra una carta para los familiares sobre sus deseos para los primeros días, pienso que es genial, se que es probable que haya alguien que se ofenda pero pienso que es mejor decirlo a quedarse callada y ofenderse a si misma al permitir cosas que no desea (el gentío hablando alto y pasándose al bebé de unos brazos a otro) En realidad no tendría ni que decirle nada porque ella sabe lo que quiere y se le siente la tranquilidad en la búsqueda a lograrlo.

Durante esa tarde intercambiamos unos cuantos mensajes, ella me comenta que sigue teniendo sensaciones, yo le digo que dormiré con el teléfono cerca, cosa que hago, pero no entiendo cómo es que ha quedado en silencio. Me despierto en la mañana del 5 de Julio, día feriado en Venezuela y mientras termino de despertarme tengo una sensación en el pecho, me levanto y efectivamente hace una hora que me escribieron, es el día! Recojo mis cosas y salgo corriendo! Cuando llego y, el obstetra y su esposa Isabella han llegado. Ella pasó toda la noche teniendo expansiones más o menos regulares, cuando salió el sol fueron al consultorio de Beltrán, ella iba con la sensación de no estar segura si era o no era, como aun no había botado el tapón, ni roto fuente, tenía el temor que el doctor le fuera a decir que ni siquiera había comenzado a dilatar, sin embargo cuando le hacen el tacto Beltrán le informa que ya prácticamente tiene 8 cm, que vuelen para la casa y él se va detrás, coordina con Isabella para que lleve la piscina de parto que estaba en su casa y nos encontramos todos allá.

El ambiente en el hogar es por demás tranquilo, se siente la emoción en el aire, nos preparan un rico desayuno, arepitas, huevitos revueltos, queso y un vaso de bebida de avena! A ella le toma fotos su hermana, ella posa y todos nos reímos.

 

 

 

 

 

 

Mamá está en el cuarto con papá, cuando llego siento que se cierra un triangulito, ahora estamos los tres en el cuarto, nos rotamos, caminamos, masajeamos, respiramos, ella va más que bien, tiene un umbral del dolor altísimo. Entre expansiones me comenta que ha estado usando la crema que le preparé todo el trabajo de parto, yo también la uso para darle masajes, con las manos y con el antebrazos por las caderas, los glúteos, los muslos, retorno a mi canciones amadas de Indios Brasil y sostenemos juntos un espacio de armonía, por instantes todo está en calma y luego nos reactivamos. Veo como le habla a su bebé y soba su barriga, “Lucas te estamos esperando” durante la expansión sube y baja alternando los talones, pareciera que estuviera subiendo escaleras, se mece, se mueve, se queja, lloriquea. “Este es el momento del que hablamos” -le digo yo, “crees que no puedes más, pero en realidad estás muy cerca” Cuando la sensación pasa se le nota el cansancio, la animo a recostarse y hasta se queda dormida. La despiertan las contracciones “¿Cuánto más?” pregunta. “tócate” le digo ya lo sientes? Si, dice ella, ya lo siento. Qué pasa que no puja? Me pregunto en mi mente. Entra al cuarto el doctor, ella se pone en cuclillas a un lado de la piscina, su bebé ya está ahí, pero le da temor pujar. “¿A qué le temes?” Le pregunto, “a que no salga” me responde. Con la siguiente expansión ya no se escucha un quejido, más bien gruñe, va a entregarse a la sensación, se siente todo tan inminente. Beltrán le dice “veo que te decidiste a tenerlo ahí” (fuera del agua) No, dice, Decide meterse, la ayudamos a entrar, con la siguiente puja un poco más y cuando pasa la sensación se levanta. Veo que Beltrán saca una ampolla (que asumo es methergine) y una jeringa, más tarde me entero que él viene de pasar toda la noche atendiendo a una mujer que hizo hemorragia luego de una cesárea y hubo que hacerle transfusión la madrugada anterior, no había camas disponibles, el doctor durmió en una colchoneta en el suelo :/

El tiempo entre contracciones que había estado siendo cada vez menor ahora se expande, tarda unos cuantos minutos en venir, tiempo en el que aprovechan los familiares más cercanos para entrar al cuarto, cuando viene la sensación ella se agacha entra al agua y puja con todas sus fuerzas y en contra del ardor que luego me comenta sintió; el aro de fuego, en un momento Beltrán le pide que eche las caderas hacia adelante y todos nos emocionamos al unísono, la cabeza ya está allí! Más tarde cuando miré el video pensé en que si soy exagerada con mis griticos de emoción, debo recordar honrar el silencio! Todos estamos que lloramos. Veo claramente, a pesar de la penumbra del cuarto, como la cabeza del bebé gira, instantes después sale todo su cuerpecito. Beltrán guía el camino y los dos le decimos a la nueva mamá: “Agarra a tu bebé” él agrega “recuéstate y llévala al pecho” y comienza unas cascada de bienvenidas, fotografías, besos, palabras de amor. Miro el reloj, son las 12:12 del mediodía. Papá, que había estado de frente todo el expulsivo se une a mamá para celebrar, como 15 min después, ella, aun con bebé en brazos sale de la piscina, la secamos y la recostamos encima de centro de cama y un pato de plástico para recolectar la placenta. Cuando justo se ha cumplido la media hora tras el parto ella siente de nuevo contracciones, como esta acostada requiere un poco de asistencia, Beltrán no es tanto lo que jala como es lo que sostiene, cuando sale la placenta y un coágulo grande pero dentro de la pérdida normal, ella respira aliviada dice que finalmente siente que lo ha logrado, que lo hizo, ya está listo, alivio total, no puede borrarse la sonrisa de la cara.

Mientras tanto, su bebé, que todo momento ha estado contacto piel a piel con ella, está sobre su pecho, salivando, estrenando sus pulmones, re-conociendo a mamá, buscando sustento, moviendo sus piernas; estimulando el retorno del útero a su tamaño original, Lucas Matías hace todos los movimientos, finalmente mamá se sienta e Isabella le ayuda a establecer ese primer agarre, mientras que yo ayudo a papá a quemar el cordón con la llama de una vela. Yo sabía que era un proceso pero no sabía que fuera tan largo, entre 15 y 20 min, el olor es un poco fuerte, como a pelo quemado, el cordón queda literalmente cauterizado (no deja herida abierta como deja el corte con tijeras) a los pocos instantes que se suelta el cordón (que por pura suerte registré el video, comencé a grabar y menos de 10 segundos después ocurrió la separación) Lucas se engancha a su teta y no la suelta. Papa emocionado dice “así es hijo agarre esa teta que ahora es suya”, “menos mal que estas claro en la vida” le digo yo J luego que Beltrán e Isabella se despiden realizamos la impresión de la placenta y el cordón y vestimos a Lucas, quien ya comienza a pasar meconio 🙂

 

Los dejos ya vestidos y acurrucados, felices, ella no puede creer que se le ha cumplido todo su plan de parto, todo ha salido bien. Al día siguiente regreso a compartir, revisar el agarre, conversar de la experiencia. Los dos están felices “me siento demasiado agradecida a la vida, me siento muy afortunada de todo” Ha tenido una maravillosa experiencia y lo sabe, yo agradezco el poder haber estado ahí para atestiguarlo, el tomarme el tiempo de registrarlo, agradezco la generosidad emocional de los padres al permitir compartirlo.