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“Respeta para que te Respeten”… Reorganizando “Mapas” de Crianza

“El presente es lo único que tengo,

el presente es lo único que hay…”

Julieta Venegas

Un Mapa de Crianza es lo que aprendió mamá o papá desde pequeño acerca de la crianza. Es cómo fue criado. Es común encontrar el génesis de las angustias y baja autoestima, de los adultos,  en la niñez. Los malos tratos, la desvalorización, desaprobación y juicio de sus padres lo llevo a contactar con el ambiente afectiva y valorativamente de manera inapropiada. Entonces se creó un mapa, por ejemplo:  “mientras soy pequeño, no soy una persona” o “Solo los adultos merecen respeto” y al no tener herramientas para superarlo el individuo lo repite -y lo transmite- una y otra vez.

pasos 198x300 Respeta para que te Respeten... Reorganizando Mapas de CrianzaAfortunadamente los mapas, no son un conjuro, son solo modelos, patrones susceptibles de cambio. La idea es reorganizar las pautas creadas, y encontrar la motivación que nos lleve a identificar nuestra propia filosofía disciplinaria, alejándonos de esa línea familiar donde el respeto es de abajo hacia arriba y acercandonos a un modelo de crianza de igual a igual, de persona a persona dónde el respeto es mutuo y nos lleva a reconocer nuestras   diferencias y a establecer la negociación.

¿Y qué se necesita para que se dé ese cambio?

Lo primero es estar disponible y querer establecer una relación con tu hijo donde surja el ganar-ganar: los padres logran disminuir la angustia y frustración, propias de la crianza, superan su dolor y su hijo aprende a vivenciar sus emociones aceptando lo sentido y estableciéndose en él –como persona- una autovaloración positiva.

Hay quienes creen que no es posible, que no pueden re-aprender conductas tan arraigadas por el temor que da ser espontáneos y tomar el camino equivocado sin el mapa preestablecido. Es cuestión de atreverse a vivenciar la transformación, a liberarse de los pensamientos disociados de los afectos y crear para ti y para tu hijo nuevas rutas hacia el amor y la comprensión.

En conclusión, cómo podemos los padres dar ese salto, estar disponibles para el cambio…

Tenemos la oportunidad de librarnos de la falsa seguridad que da el control y vivenciar lo excitante de lo novedoso. Somos libres de elegir el camino y el cómo recorrerlo al lado de nuestros hijos. Dando el primer paso podemos llegar lejos. Es cuestión de atrevernos a reconocer nuestro potencial, integrarlo y avanzar hacia el cambio.