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Esta soy yo….

Mi nombre es Jade Tavárez, madre de tres hermosos tesoros que son mi vida esposa de un hombre maravilloso, con figuras maternas poderosas en mi vida que me han ayudado a trazar mi camino hasta desde el cielo. Esti incluye sus formas diferentes de pensar y experiencias sumadas a mi vida. Lamentablemente menos en la lactancia, mi mama no me pegó, nunca tuve de cerca tan hermosa experiencia.  Gracias a la leche de embuste mamé de goma no una teta caliente que me reconfortara. Vi a mi hermana mayor una vez con la maquina  los lactó y me parecio curioso mi otro sobrino mi hermana trato en el hospital yo lo vivi con ella fue doloroso, nadie la ayudo. Sin embargo yo con mi primera hija pense que podía en el hospistal me preguntaron si era mi deseo pero nadie me ayudo , cesarea abierta nada de ayuda de parte del padre, maquina que no sabia usar (era regalada) , tuve que empezar a trabajar y  llegue a la formula. Termine con una bebe sobrepeso. Segundo round , llegue a pensar que la unica forma de alimentar a mi hijo era con mi leche , me pegaba la maquina le daba botella y teta cuando pense que no se estaba alimentando bien llame al lugar equivocado enferme , creo que me deprimí tomé  medicamentos y otra vez bienvenida la formula . En el camino perdí un bebé, quede embarazada y me lo propuse desde el principio, no quería volver a escuchar en la cama de al lado un bebé ahogado por reflujo y con alergias en la piel. Era un NO , NO y NO. Esta vez desde el pricipio me enfoque mientras me cosian una enfermera maravillosa me pegó a mi hija y ella mamó, nada mas cercano para mi a la maravilla de la relación Jade / Daniela.  De esa relación y angeles que llegaron a mi vida en el primer mes de mi hija hemos tenido mi familia y yo una lactancia exitosa y aunque se escuche feo per digna de admiración. Me certifiqué como consejera en lactancia y mis desesos son estudiar todo lo que pueda sobre el tema , todas las posibles certificaciones y llevar esta pasión por la lactancia a todos los rincones.

 

Me vuelvo a presentar soy Jade Tavarez , madre de tres, estudiante, esposa , ama de casa , tres perros , un gato , un pez , una tortuga, tengo angeles  lecheras mi alrededor y madre lactante por 35 meses.393917 225842310840973 100002456188990 482295 1413259629 n 225x300 Esta soy yo....

Esculturas a pie de calle: Normalizando la lactancia en público

Excelente texto tomado de: http://ecvlactando.com/2012/06/19/esculturas-a-pie-de-calle-normalizando-la-lactancia-en-publico/

 Esculturas a pie de calle: Normalizando la lactancia en público

Los parques, jardines, calles, plazas, entradas de edificios de uso público, … incluso los cementerios, lugar de último descanso, de muchas ciudades y pueblos están adornados con esculturas de mujeres amamantando a sus retoños.

 Esculturas a pie de calle: Normalizando la lactancia en público

 Esculturas a pie de calle: Normalizando la lactancia en público

Imágenes que pasan desapercibidas para los viandantes diarios pero que despiertan la curiosidad de los turistas. Para los primeros la presencia de la estatua no les provoca sobresalto, están acostumbrados a verla, la imagen no les provoca ni admiración ni rechazo, forma parte de su día a día cotidiano, como mucho si algún día se cruzan de frente y no van distraídos pueden esbozar una sonrisa de saludo hacia la madre y el hijo de piedra. Tan solo a los turistas les causa sorpresa encontrarse de frente con la mujer de mármol, de piedra, de metal, … con sus pechos en pleno acto de comunión con sus hijos. Esa sorpresa se materializa en dos tipos de reacciones: una admiración por la hermosura de la escena o estupor al no estar acostumbrados a visualizar esa imagen en su vida diaria.

 Esculturas a pie de calle: Normalizando la lactancia en público

 Esculturas a pie de calle: Normalizando la lactancia en público

Eso mismo es lo que sucede en nuestras calles, parques, plazas, … cuando una mujer se abre la camisa y saca su pecho para dar de mamar en público a su hijo calmando de esa forma su necesidad de alimento o afecto (ambas igual de urgentes y necesarias de satisfacer con inmediatez).

 Esculturas a pie de calle: Normalizando la lactancia en público

 Esculturas a pie de calle: Normalizando la lactancia en público

Cuando se esta acostumbrado a visualizar esa imagen en el entorno inmediato (familia, amigos, vecinos) encontrarse en el banco de enfrente con una mujer dando el pecho no produce ningún tipo de reacción, como mucho se sonríe a la madre o al niño… tal vez incluso las mujeres de mas edad se acerquen a la madre y la feliciten por su acto y rememorarán con ella su propia lactancia y maternidad.

 Esculturas a pie de calle: Normalizando la lactancia en público

 Esculturas a pie de calle: Normalizando la lactancia en público

Pero desgraciadamente en este mundo moderno y artificial que nos toca vivir la imagen predominante en el subconsciente colectivo cuando se trata de relacionar alimentación y niños es la de un artilugio de plástico llamado biberón. Por ello cuando los ojos que no conocen otra opción posible de alimentación infantil se encuentran con nuestros hijos mamando a plena luz del día en un banco cualquiera, de un lugar cualquiera, de una ciudad cualquiera, la sensación que embarga a esos ojos, a esas personas, es la de estupor, rechazo… El desconocimiento, la ignorancia, el analfabetismo biológico provoca rechazo, ira, indignación…

 Esculturas a pie de calle: Normalizando la lactancia en público

 Esculturas a pie de calle: Normalizando la lactancia en público

Si la lactancia materna fuera la opción normal de crianza cuando los ojos de los turistas se encontraran frente a frente con las esculturas que inmortalizan en piedra, mármol o metal esa parte básica de la maternidad no mostrarían estupor ni asombro. No. Mostrarían una sonrisa a la madre y el hijo de piedra y sus conversaciones además de alabar la belleza de la imagen se centrarían en los detalles de la estatua, la habilidad del artista, el realismo de los detalles…

 Esculturas a pie de calle: Normalizando la lactancia en público

 Esculturas a pie de calle: Normalizando la lactancia en público

Mientras llega el día en que abrirse la camisa y amamantar a los niños en público sea lo normal tendremos que conformarnos con alabar la belleza de estas y otras estatuas similares que adornan las calles, plazas, parques, jardines… de nuestras ciudades, que poco a poco, día a día colaboran en el proceso de normalización de la lactancia.

 Esculturas a pie de calle: Normalizando la lactancia en público

Twitrevista 50 ¨Mitos de la lactancia¨ con @LactaryCriar Miérc. 01 de julio 2012

logo corporeo 250x250 Twitrevista 50 ¨Mitos de la lactancia¨ con @LactaryCriar Miérc. 01 de julio 2012Modo Mamá es un espacio de apoyo para madres, padres, educadores y demás relacionados en el proceso de crianza, a través de entrevistas a especialistas y conversaciones sobre temas de interés.

Vida Gaviria, madre de 3, es licenciada en Idiomas con componente docente, locutora, productora nacional independiente, curiosa de temas de crianza, relaciones, y psicología. Sigue leyendo

Fuera Culpa: Mamá y Papá… Crianza Compartida

Empiezo este post quitando algo que pesa mucho, la culpa. La quito y me la quito porque estoy cansada de cargar con ella. Cosas como la culpa profundizaron mi depresión postparto en mi primer embarazo y ya me cansé de ella.

Una de las cosas que me gusta de Laura Gutman es que habla sin anestesia sobre la maternidad. No de una forma cruel sino, de la única forma que deberíamos hablar, con la verdad.

El mundo moderno se olvido por completo de las madres. El mundo laboral, sobre todo, es el más cruel. Se les olvida que para que haya trabajadores, alguien tiene que parirlos y criarlos. Y lo más triste es que eso también se le olvida a las mujeres a las que les toca contratar a otras mujeres.

Como liberal creo en la conciliación, en que la empresa y los empleados pueden llegar a un acuerdo. Soy afortunada por haber logrado eso. Me importa pasar tiempo de calidad con mis hijos, me importa más darle amor que cosas, pero también me importo yo y quiero, despojandome de toda culpa, hacer lo que me gusta y trabajar en lo que se hacer.

Amo lo que hago, aunque el mundo laboral sea machista. Donde los jefes no entiendan cuando Papá le pide un permiso para ir al acto del día del Padre o que tengan que faltar cuando el chamo se enferma. O que una mujer trabaje mientras el Papá se queda en casa cuidando a los niños.

Pregunto ¿Por qué se queda mamá en casa?, muchos me responde porque ella da teta… Y cuando el bebé ya no quiere teta ¿Por qué se queda mamá en casa y no papá? Nadie es capaz de responderme más allá de decirme que mamá es más importante en la vida de los hijos, que mamá es la que cría y papá el que va a la calle a buscar el sustento… ¡Injusto y machista me parece!

Queremos cambiar el mundo, queremos que no haya diferencias de género, raza, religión… Pero metemos a mamá en casa y decimos que ella es más importante que papá. No valoramos a los hombres que son padres y que quieren estar con sus hijos…

¡No estamos educando a los varones para ser padres! Los excluimos cuando les negamos más días de licencia por el nacimiento de un hijo, los despreciamos cuando no dejamos que se los lleven a la oficina porque mamá está ocupada o está enferma… Y lo más grave, nos alarmamos si nuestro niño pequeño juega con la muñeca de su hermana y la monta en el coche, así como uno lo hace con él.

Le debo parte de mi recuperación de la depresión a mi red de madres, pero yo no juego a la culpa ni a la exclusión del padre de la crianza… Es injusto que sólo mamá se dedique en un 100% a los hijos. Mis hijos no son míos, ellos en algún momento se irán de casa.

Estoy clara que su Papá y yo los estamos preparando para que asuman solos sus decisiones, por ejemplo, decidimos que los criaremos sin religión en casa, y que ellos cuando tengan edad verán si creen o no. Pero también nos hemos enfrentado a la realidad laboral de Venezuela y, me atrevo a decir, de muchas partes del mundo.

Nos toca a él y a mi vivir solos con los niños en una ciudad que no es la nuestra. Así que alguno de los dos tiene que faltar al trabajo y a sus obligaciones cuando se enferman o cuando no hay quien los cuide. Yo llevo el récord hasta ahora. Me imagino que muchos dirán o pensarán que así debe ser, pero yo pienso que es injusto para mi y para él que también quiere cuidar y proteger a sus hijos tanto como yo.

No se si seguir escribiendo, esta es una situación que vivo todos los días y que particularmente este mes se ha hecho más frecuente y dónde me he topado con mamas que juegan a la culpa. Sólo me queda decir que me retiro del juego. Todo esto refuerza mi decisión de ser diputada a la Asamblea Nacional de Venezuela porque esta vaina tiene que cambiar.

Les dejo una imagen que encontré en la página de facebook del club para mamás. ¿Si hubiese sido una mujer la de la imagen les causaría tanto asombro?

 

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¿Queremos cambiar el mundo? Luchemos por una crianza respetuosa y compartida, donde Papá también es importante. Aunque no sea nuestra pareja, esposo o novio siempre será el padre de nuestro(a) hijo(a)

Antes de amar a mis hijos, me amo a mi misma…

Si quiero más a mis hijos que a mi, no me quedará amor ni equilibrio emocional para protegerlos.

Si quiero más a mis hijos que a mi, no podré amarlos de verdad porque me descuidaré a tal punto que puedo enfermar o deprimirme.

Si quiero a mis hijos más que a mi, no podré vivir en pareja porque no me quedará amor propio, ni amor para compartir con un hombre.

En cambio, si me amo a mi misma por encima de todo, seré una mujer integra, segura emocional y físicamente que estará preparada para todos los retos que le imponga la maternidad.

Para amar a los hijos, primero tenemos que amarnos a nosotras mismas.

El Silencio de la Depresión Postparto

En todos los artículos que escribo dejo claro quién soy, de dónde vengo y qué es lo que espero de la vida, una parte de mí siempre está a la vista en mis letras… Cuando supe que iba a ser madre, condición que busqué y esperé por mucho tiempo, fui la mujer más feliz del mundo porque me conocía a mí misma. Era una adulta responsable, profesional y con un matrimonio maravilloso.

Mi embarazo fue estupendo, no sufrí achaque alguno y trabajé hasta dos semanas antes de la fecha programada para la cesárea. Lo que nunca imaginé fue que los meses posteriores al nacimiento de mi hijo me iba a perder dentro de mí misma, que la mujer que creía conocer me era extraña y que el control de mi vida ya no lo tenía yo.

Quiero hablar de cosas que pasan y que muchos ignoran por miedo, vergüenza o desconocimiento y para que las mujeres y padres en general sepan que no son los únicos que transitan por un “redescubrimiento” luego de convertirse en padres, que hay luchas internas y externas que tenemos que librar, que no discriminan, y que tenemos que informar y apoyar a otros.

Desde mi experiencia, aprendí que no gano nada repitiendo patrones, comportamientos y reacciones que no me ayudaron, prefiero decir lo mal que la pasé y qué cosas me ayudaron y lo que haría para que otras se sientan más cómodas con la tan ignorada, escondida, satanizada… depresión postparto.

Lo que me lleva a escribir todo esto comenzó cuando decidí informarme más allá de mis sesiones con mi psicólogo y mi psiquiatra. En medio de mi depresión conseguí los artículos de una especialista que recomendaba a las madres reunirse en grupos y hacer un frente común para afrontar los problemas de la maternidad.

En resumen, ayudarse las unas a las otras. Todo lo que leí en esos artículos me hizo dar cuenta que estaba sola, que las madres “expertas” cercanas a mí, sin querer supongo, lo único que me decían durante mi embarazo y en los meses posteriores era que “ya verás lo que te espera… duerme mucho porque luego no podrás dormir… se te acabó la vida que conoces…” Es como si inconscientemente hubiesen preferido vengarse con su silencio que ayudar para no pasar lo mismo que ellas.

Y el silencio de las madres “expertas” no es lo peor. También traté muchas veces de hablar con primerizas que, en teoría, pasaban por lo mismo que yo, y el silencio era mucho más profundo. Yo escogí romper con él y hacer mucho ruido de la única forma que sé, escribiendo para mí y para otros.

No voy a describir síntomas, ni a dar diagnósticos o tratamientos… sólo voy a exponer lo que sentí, lo que hubiese querido tener para superar la depresión mucho más rápido y para que otras mujeres como yo y sus parejas, acompañantes, amigos y familiares entiendan que no se necesitan consejos sino apoyo y presencia.

En principio no tenía idea del por qué me sentía tan mal, era como una tristeza profunda que llegaba a agotarme físicamente. Dejé de rendir en todas mis actividades, me pesaba muchísimo el trabajo dentro y fuera de casa… dejé de escribir, no sólo por falta de tiempo, también por agotamiento mental, tanto, que sentía que mi inteligencia había disminuido. Y lo peor, sentía que estaba sola…

Mi familia está lejos, a varias horas de distancia y mis amigos de la infancia están regados entre Caracas y Ciudad Guayana. Mi esposo y yo sólo nos tenemos el uno al otro, pero él trabaja todo el día y durante mi reposo postnatal yo estaba en casa sola con el bebé hasta que él llegaba en la noche.

¿Qué me mantuvo en pie? Mi amiga Lelimar, que empezó siendo una compañera de trabajo y que paradójicamente no es madre. Mi esposo, que no tenía idea de lo que me pasaba, que no sabía cómo ayudarme y que ha aprendido junto conmigo a superarlo. Mi psicóloga que me ayudó a aceptar lo que me pasaba. Mi psiquiatra que me medicó y que junto con la psicóloga me orientó. Y el ser más importante de mi vida, Guillermo, mi hijo, un niño dulce y alegre que en mis momentos más duros me sonreía como si supiera que su mamá lo necesitaba.

¿Qué no tuve? Por lo menos, una madre que me informara y me apoyara en vez de decirme “lo que me esperaba”… que me hubiese dicho que la vida feliz después del primer hijo, muchas veces, no es como en las novelas, que el agotarse, el no poder más a las 10:00pm luego de encargarse de la casa, el marido, el trabajo y el hijo o hasta deprimirse, no es culpa de uno porque ya es suficiente con la que se siente por no estar como los demás esperan que actúe una madre que deseó serlo con toda su alma.

No tenía apoyo más allá de las cinco personas que ya he mencionado, porque al medio contar el cómo me sentía venían las miradas de asombro y las críticas “¡cómo es posible que no estés feliz con un niño tan bello!”. Por eso es que quedamos en silencio pensando que todo es culpa de uno, que no es suficientemente buena para ser madre y lo peor, que no ama como cree a su hijo.

¿Cómo haré ruido? Estoy dando el primer paso sentándome a escribir esto. Si alguna madre me lee y cree que necesita el apoyo y la presencia de alguien, que no hable sino que la escuche, espero me escriba porque cuenta conmigo. Todo pasa, los hijos son algo maravilloso. La soledad, el agotamiento, la depresión postparto… aunque son terribles se superan si rompen el silencio, sólo espero que se animen y lo griten junto conmigo.

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Me pueden escribir al correo: kareta11@gmail.com