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El nacimiento desde los ojos de la Doula, Capítulo V

Tomado de Placentera, autora: Diana Vegas.

placentera

Cuando conocí a los padres de Lucas en el curso prenatal de Auroramadre sentí una conexión casi inmediata con ellos. Quizás porque me recordaban a mí misma, se me hacían que eran personas que fácilmente podrían ser mis amigos si por algún azar nos hubiéramos conocido antes de ese momento. Ella tenía de esas barriguitas pequeñitas. En Venezuela hay un bombón de chocolate muy rico que se llama “Toronto” se trata de una avellana envuelta en una bolita de chocolate de leche; aquí a las mamás que por detrás ni parece que estuvieran embarazadas y cuyas barrigas son redonditas se les dice que parece que se hubieran tragado un Toronto 🙂 así parecía ella. Cuando me escribió por el Facebook me tomó un momento entrar a su perfil y darme cuenta que era ella! Una partecita de mí lo esperaba o más bien lo deseaba. Y otra, la predominante, simplemente se sentía agradecida. Amo mi trabajo!

Para mí los encuentros previos al nacimiento son fundamentales, son el espacio y el tiempo para echar historias de vida que hablen de cómo ha sido el camino para llegar a este punto, da la oportunidad de conocernos un poco para así sea atisbar a qué vamos a enfrentarnos juntas. Me gusta hablar con las mamás e indagar en ellas, el trabajo de parto es un evento profundamente emocional y me da tranquilidad saber qué puede surgir y cómo puedo ayudar. Me gusta hablarles claro, no meterles miedo pero si que ellas sepan también a qué atenerse, es trabajo y aunque yo estoy en su equipo para llevar a cabo su visión, su plan de parto, yo estoy darles apoyo y asistirlas, es a ellas a quienes les toca parir.

En este caso, mamá estaba completamente involucrada, anhelante, había leído mucho durante el embarazo, y más que luchar por mantenerse activa con ella hay que luchar para que descanse. Se ve preparada, más bien está preparándose continuamente para el reto, sabe que puede y quiere parir, no tiene tenor sabe que todo va a estar bien, poco a poco todo va encajando y fluyendo; la madre de ella que inicialmente no estaba tan a favor del parto en casa (por el temor a que no esté la ilusión de control que ofrece la clínica) finalmente se sube a bordo y ellos replican la estrategia de mi acompañamiento más reciente y que no tengo idea por qué no se me ocurrió a mí: avisar a la familia cuando el bebé ya ha nacido.

El día antes del nacimiento (sin saber que lo era) pasamos la mañana conversando, ya nos habíamos visto dos veces antes para hablar, tomar fotos y compartir una rica comida vegetariana, ella es chef y se lució con arroz integral y ajonjolí, ensalada con queso fresco y vinagreta asiática y una ‘jamón’ vegetariano a base de cereales, leguminosas y ricas especies. En nuestra tercera visita conversamos un poco de los temores, de las sensaciones expansivas que ella ya estaba teniendo (le aseguré que en teoría podría pasar así varios días, mientras no botara el tapón mucoso o las sensaciones adquirieran un patrón aun no estaría en trabajo de parto como tal), hablamos de su plan de parto, de hecho lo revisamos punto a punto, yo me anticipe y le dije lo que con frecuencia les digo a las mamás: escribe tu plan de parto, pero sé flexible; las cosas suelen suceder distinto a lo que imaginamos o creemos que queremos. He conocido mamas que tienen partos que considero hermosos pero que no se sienten satisfechas con la experiencia porque tal o cual cosa no salió como ellas esperaban. Está bien leer, prepararse y también está bien dejarse ir y entregarse a la experiencia. Cuando me dice que quiere separa el cordón con la llama de dos velas honestamente pensé, dónde habrá visto eso? 😛 Me comento que había leído el artículo y que le había llamado mucho la atención, que a los dos les parecía un ritual lindo. Le comenté que era cuestión de hablarlo con Beltrán y que yo sabía la teoría pero nunca había visto uno salvo en videos de youtube. También me muestra una carta para los familiares sobre sus deseos para los primeros días, pienso que es genial, se que es probable que haya alguien que se ofenda pero pienso que es mejor decirlo a quedarse callada y ofenderse a si misma al permitir cosas que no desea (el gentío hablando alto y pasándose al bebé de unos brazos a otro) En realidad no tendría ni que decirle nada porque ella sabe lo que quiere y se le siente la tranquilidad en la búsqueda a lograrlo.

Durante esa tarde intercambiamos unos cuantos mensajes, ella me comenta que sigue teniendo sensaciones, yo le digo que dormiré con el teléfono cerca, cosa que hago, pero no entiendo cómo es que ha quedado en silencio. Me despierto en la mañana del 5 de Julio, día feriado en Venezuela y mientras termino de despertarme tengo una sensación en el pecho, me levanto y efectivamente hace una hora que me escribieron, es el día! Recojo mis cosas y salgo corriendo! Cuando llego y, el obstetra y su esposa Isabella han llegado. Ella pasó toda la noche teniendo expansiones más o menos regulares, cuando salió el sol fueron al consultorio de Beltrán, ella iba con la sensación de no estar segura si era o no era, como aun no había botado el tapón, ni roto fuente, tenía el temor que el doctor le fuera a decir que ni siquiera había comenzado a dilatar, sin embargo cuando le hacen el tacto Beltrán le informa que ya prácticamente tiene 8 cm, que vuelen para la casa y él se va detrás, coordina con Isabella para que lleve la piscina de parto que estaba en su casa y nos encontramos todos allá.

El ambiente en el hogar es por demás tranquilo, se siente la emoción en el aire, nos preparan un rico desayuno, arepitas, huevitos revueltos, queso y un vaso de bebida de avena! A ella le toma fotos su hermana, ella posa y todos nos reímos.

 

 

 

 

 

 

Mamá está en el cuarto con papá, cuando llego siento que se cierra un triangulito, ahora estamos los tres en el cuarto, nos rotamos, caminamos, masajeamos, respiramos, ella va más que bien, tiene un umbral del dolor altísimo. Entre expansiones me comenta que ha estado usando la crema que le preparé todo el trabajo de parto, yo también la uso para darle masajes, con las manos y con el antebrazos por las caderas, los glúteos, los muslos, retorno a mi canciones amadas de Indios Brasil y sostenemos juntos un espacio de armonía, por instantes todo está en calma y luego nos reactivamos. Veo como le habla a su bebé y soba su barriga, “Lucas te estamos esperando” durante la expansión sube y baja alternando los talones, pareciera que estuviera subiendo escaleras, se mece, se mueve, se queja, lloriquea. “Este es el momento del que hablamos” -le digo yo, “crees que no puedes más, pero en realidad estás muy cerca” Cuando la sensación pasa se le nota el cansancio, la animo a recostarse y hasta se queda dormida. La despiertan las contracciones “¿Cuánto más?” pregunta. “tócate” le digo ya lo sientes? Si, dice ella, ya lo siento. Qué pasa que no puja? Me pregunto en mi mente. Entra al cuarto el doctor, ella se pone en cuclillas a un lado de la piscina, su bebé ya está ahí, pero le da temor pujar. “¿A qué le temes?” Le pregunto, “a que no salga” me responde. Con la siguiente expansión ya no se escucha un quejido, más bien gruñe, va a entregarse a la sensación, se siente todo tan inminente. Beltrán le dice “veo que te decidiste a tenerlo ahí” (fuera del agua) No, dice, Decide meterse, la ayudamos a entrar, con la siguiente puja un poco más y cuando pasa la sensación se levanta. Veo que Beltrán saca una ampolla (que asumo es methergine) y una jeringa, más tarde me entero que él viene de pasar toda la noche atendiendo a una mujer que hizo hemorragia luego de una cesárea y hubo que hacerle transfusión la madrugada anterior, no había camas disponibles, el doctor durmió en una colchoneta en el suelo :/

El tiempo entre contracciones que había estado siendo cada vez menor ahora se expande, tarda unos cuantos minutos en venir, tiempo en el que aprovechan los familiares más cercanos para entrar al cuarto, cuando viene la sensación ella se agacha entra al agua y puja con todas sus fuerzas y en contra del ardor que luego me comenta sintió; el aro de fuego, en un momento Beltrán le pide que eche las caderas hacia adelante y todos nos emocionamos al unísono, la cabeza ya está allí! Más tarde cuando miré el video pensé en que si soy exagerada con mis griticos de emoción, debo recordar honrar el silencio! Todos estamos que lloramos. Veo claramente, a pesar de la penumbra del cuarto, como la cabeza del bebé gira, instantes después sale todo su cuerpecito. Beltrán guía el camino y los dos le decimos a la nueva mamá: “Agarra a tu bebé” él agrega “recuéstate y llévala al pecho” y comienza unas cascada de bienvenidas, fotografías, besos, palabras de amor. Miro el reloj, son las 12:12 del mediodía. Papá, que había estado de frente todo el expulsivo se une a mamá para celebrar, como 15 min después, ella, aun con bebé en brazos sale de la piscina, la secamos y la recostamos encima de centro de cama y un pato de plástico para recolectar la placenta. Cuando justo se ha cumplido la media hora tras el parto ella siente de nuevo contracciones, como esta acostada requiere un poco de asistencia, Beltrán no es tanto lo que jala como es lo que sostiene, cuando sale la placenta y un coágulo grande pero dentro de la pérdida normal, ella respira aliviada dice que finalmente siente que lo ha logrado, que lo hizo, ya está listo, alivio total, no puede borrarse la sonrisa de la cara.

Mientras tanto, su bebé, que todo momento ha estado contacto piel a piel con ella, está sobre su pecho, salivando, estrenando sus pulmones, re-conociendo a mamá, buscando sustento, moviendo sus piernas; estimulando el retorno del útero a su tamaño original, Lucas Matías hace todos los movimientos, finalmente mamá se sienta e Isabella le ayuda a establecer ese primer agarre, mientras que yo ayudo a papá a quemar el cordón con la llama de una vela. Yo sabía que era un proceso pero no sabía que fuera tan largo, entre 15 y 20 min, el olor es un poco fuerte, como a pelo quemado, el cordón queda literalmente cauterizado (no deja herida abierta como deja el corte con tijeras) a los pocos instantes que se suelta el cordón (que por pura suerte registré el video, comencé a grabar y menos de 10 segundos después ocurrió la separación) Lucas se engancha a su teta y no la suelta. Papa emocionado dice “así es hijo agarre esa teta que ahora es suya”, “menos mal que estas claro en la vida” le digo yo J luego que Beltrán e Isabella se despiden realizamos la impresión de la placenta y el cordón y vestimos a Lucas, quien ya comienza a pasar meconio 🙂

 

Los dejos ya vestidos y acurrucados, felices, ella no puede creer que se le ha cumplido todo su plan de parto, todo ha salido bien. Al día siguiente regreso a compartir, revisar el agarre, conversar de la experiencia. Los dos están felices “me siento demasiado agradecida a la vida, me siento muy afortunada de todo” Ha tenido una maravillosa experiencia y lo sabe, yo agradezco el poder haber estado ahí para atestiguarlo, el tomarme el tiempo de registrarlo, agradezco la generosidad emocional de los padres al permitir compartirlo.

De cómo me fue en el 1er taller de blogs para lactivistas

Imagen0863 150x150 De cómo me fue en el 1er taller de blogs para lactivistas

La primera que recibió un tarrayazo

Después una larga noche en carretera de camino a Caracas con Mariana, mi fiel compañera, en brazos, llegamos demasiado temprano y no había nadie en el sótano dos. Una sala penumbrosa y varias computadoras fue lo que encontramos.

Pensé que todo el mundo había llegado tarde, incluso la organizadora, quien nos había hecho énfasis en la puntualidad. Mandé mensajes medio acuchillantes, reclamé al portero (el tipo ese que está sentado frente a un televisor en las puertas de los edificios y que siempre paga los platos rotos de las faltas de los demás) y me senté afuera a esperar.

Poco a poco fueron llegando las madres, el padre, casi todos con sus bebés, excepto un par de doctoras, una pediatra y una odontóloga infantil o puericultora (ni sabía que había odontólogos para bebés sin dientes, jijijiji)

Pronto iniciamos las conversaciones típicas de los padres: peso, medidas, acrobacias, adelantos, apuros, enfermedades, remedios y demás. Estos padres rara vez caían en la comparación, todos con la teta, todos con el apego, todos con lo natural y en modo humanista y positivo de crianza.

En medio de la animada conversación, llegó un catire flaquito con una pinta de rockero, pero de los duros, de los heavy metal o matagatos y nos saludó con un marcadísimo acento caraqueño del este del este. Resultaba que no era una organizadora, sino un organizador. ¡Oh, sorpresa! Este tipo con franela negra, pantalón negro y botas ranger nos iba a hablar de cómo llevar un blog de lactivista.

Luego de solucionar un asunto con la gente del edificio, bajamos al sótano dos y nuevamente una sorpresa: el tipo que parecía ser seguidor de Black Sabbath traía en una bolsa un montón de piezas para armar un piso de goma o foami de colores bien vivos para los bebés asistentes y un montón de jugueticos que, explicó mientras diligentemente armaba el escenario infantil, eran de su hija de cuatro años. ¡Oh, sorpresa, este tipo era además un papá dedicado!

Tan difícil que es ver a un papá dedicado, pero más raro es aún toparse con un hombre que parece conocer la discografía completa de Led Zeppelin nada más por la pinta y además sea un padre comprometido con su papel en la familia.

Sentado cada quién en su lugar, niños en el piso y adultos frente a una computadora, el papá rockero inició la actividad: rueda de presentaciones, testimonios y motivos para estar allí y, finalmente, entramos en materia.

Mariana jugó mucho, socializó bien y repartió tarrayazos a diestra y siniestra. Nadie dijo nada. Me senté en el suelo junto a ella y nadie se quejó, nadie me miró mal. Me parecía delicioso estar por primera vez entre personas que no fuesen familiares directos y que entendiesen que para mí es más importante mi hija y mi papel como madre que cualquier cosa. A todos les parecía normal que atendiese primero a Mariana que a la clase.

Aprendí mucho más de lo que fui a aprender primordialmente. Por primera vez no me sentí un bicho raro porque estaba entre bichos de mi propia especie. Todos estaban de acuerdo con la lactancia a término (como llama Louma a la lactancia prolongada en su blog (http://www.amormaternal.com), con el apego y los amapuchos, con la crianza positiva y respetuosa, con el porteo natural, con una dieta libre o baja en químicos y libre totalmente de chucherías, entre otras de mis decisiones en mi corta carrera como madre.

Siento que hice amigos.

Pasé un par de semanas pensando cómo comenzar, cómo arreglar el blog, así sí, así no, esa foto no, cambia el fondo, las letras no me cuadran, entre otras nimiedades, pero hoy por fin, me animo a soltar mi primera entrada.

Como todos los espacios que he logrado personalizar (mi casa, mi cuarto, la librería en la que trabajé) este será un refugio para descansar, un lugar donde nos abrazaremos y nos apoyaremos para continuar haciendo eso que nos gusta y en lo que creemos: la humanización del sistema de nacimiento y crianza.

¡Sean todos bienvenidos!