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Esculturas a pie de calle: Normalizando la lactancia en público

Excelente texto tomado de: http://ecvlactando.com/2012/06/19/esculturas-a-pie-de-calle-normalizando-la-lactancia-en-publico/

 Esculturas a pie de calle: Normalizando la lactancia en público

Los parques, jardines, calles, plazas, entradas de edificios de uso público, … incluso los cementerios, lugar de último descanso, de muchas ciudades y pueblos están adornados con esculturas de mujeres amamantando a sus retoños.

 Esculturas a pie de calle: Normalizando la lactancia en público

 Esculturas a pie de calle: Normalizando la lactancia en público

Imágenes que pasan desapercibidas para los viandantes diarios pero que despiertan la curiosidad de los turistas. Para los primeros la presencia de la estatua no les provoca sobresalto, están acostumbrados a verla, la imagen no les provoca ni admiración ni rechazo, forma parte de su día a día cotidiano, como mucho si algún día se cruzan de frente y no van distraídos pueden esbozar una sonrisa de saludo hacia la madre y el hijo de piedra. Tan solo a los turistas les causa sorpresa encontrarse de frente con la mujer de mármol, de piedra, de metal, … con sus pechos en pleno acto de comunión con sus hijos. Esa sorpresa se materializa en dos tipos de reacciones: una admiración por la hermosura de la escena o estupor al no estar acostumbrados a visualizar esa imagen en su vida diaria.

 Esculturas a pie de calle: Normalizando la lactancia en público

 Esculturas a pie de calle: Normalizando la lactancia en público

Eso mismo es lo que sucede en nuestras calles, parques, plazas, … cuando una mujer se abre la camisa y saca su pecho para dar de mamar en público a su hijo calmando de esa forma su necesidad de alimento o afecto (ambas igual de urgentes y necesarias de satisfacer con inmediatez).

 Esculturas a pie de calle: Normalizando la lactancia en público

 Esculturas a pie de calle: Normalizando la lactancia en público

Cuando se esta acostumbrado a visualizar esa imagen en el entorno inmediato (familia, amigos, vecinos) encontrarse en el banco de enfrente con una mujer dando el pecho no produce ningún tipo de reacción, como mucho se sonríe a la madre o al niño… tal vez incluso las mujeres de mas edad se acerquen a la madre y la feliciten por su acto y rememorarán con ella su propia lactancia y maternidad.

 Esculturas a pie de calle: Normalizando la lactancia en público

 Esculturas a pie de calle: Normalizando la lactancia en público

Pero desgraciadamente en este mundo moderno y artificial que nos toca vivir la imagen predominante en el subconsciente colectivo cuando se trata de relacionar alimentación y niños es la de un artilugio de plástico llamado biberón. Por ello cuando los ojos que no conocen otra opción posible de alimentación infantil se encuentran con nuestros hijos mamando a plena luz del día en un banco cualquiera, de un lugar cualquiera, de una ciudad cualquiera, la sensación que embarga a esos ojos, a esas personas, es la de estupor, rechazo… El desconocimiento, la ignorancia, el analfabetismo biológico provoca rechazo, ira, indignación…

 Esculturas a pie de calle: Normalizando la lactancia en público

 Esculturas a pie de calle: Normalizando la lactancia en público

Si la lactancia materna fuera la opción normal de crianza cuando los ojos de los turistas se encontraran frente a frente con las esculturas que inmortalizan en piedra, mármol o metal esa parte básica de la maternidad no mostrarían estupor ni asombro. No. Mostrarían una sonrisa a la madre y el hijo de piedra y sus conversaciones además de alabar la belleza de la imagen se centrarían en los detalles de la estatua, la habilidad del artista, el realismo de los detalles…

 Esculturas a pie de calle: Normalizando la lactancia en público

 Esculturas a pie de calle: Normalizando la lactancia en público

Mientras llega el día en que abrirse la camisa y amamantar a los niños en público sea lo normal tendremos que conformarnos con alabar la belleza de estas y otras estatuas similares que adornan las calles, plazas, parques, jardines… de nuestras ciudades, que poco a poco, día a día colaboran en el proceso de normalización de la lactancia.

 Esculturas a pie de calle: Normalizando la lactancia en público

Fuera Culpa: Mamá y Papá… Crianza Compartida

Empiezo este post quitando algo que pesa mucho, la culpa. La quito y me la quito porque estoy cansada de cargar con ella. Cosas como la culpa profundizaron mi depresión postparto en mi primer embarazo y ya me cansé de ella.

Una de las cosas que me gusta de Laura Gutman es que habla sin anestesia sobre la maternidad. No de una forma cruel sino, de la única forma que deberíamos hablar, con la verdad.

El mundo moderno se olvido por completo de las madres. El mundo laboral, sobre todo, es el más cruel. Se les olvida que para que haya trabajadores, alguien tiene que parirlos y criarlos. Y lo más triste es que eso también se le olvida a las mujeres a las que les toca contratar a otras mujeres.

Como liberal creo en la conciliación, en que la empresa y los empleados pueden llegar a un acuerdo. Soy afortunada por haber logrado eso. Me importa pasar tiempo de calidad con mis hijos, me importa más darle amor que cosas, pero también me importo yo y quiero, despojandome de toda culpa, hacer lo que me gusta y trabajar en lo que se hacer.

Amo lo que hago, aunque el mundo laboral sea machista. Donde los jefes no entiendan cuando Papá le pide un permiso para ir al acto del día del Padre o que tengan que faltar cuando el chamo se enferma. O que una mujer trabaje mientras el Papá se queda en casa cuidando a los niños.

Pregunto ¿Por qué se queda mamá en casa?, muchos me responde porque ella da teta… Y cuando el bebé ya no quiere teta ¿Por qué se queda mamá en casa y no papá? Nadie es capaz de responderme más allá de decirme que mamá es más importante en la vida de los hijos, que mamá es la que cría y papá el que va a la calle a buscar el sustento… ¡Injusto y machista me parece!

Queremos cambiar el mundo, queremos que no haya diferencias de género, raza, religión… Pero metemos a mamá en casa y decimos que ella es más importante que papá. No valoramos a los hombres que son padres y que quieren estar con sus hijos…

¡No estamos educando a los varones para ser padres! Los excluimos cuando les negamos más días de licencia por el nacimiento de un hijo, los despreciamos cuando no dejamos que se los lleven a la oficina porque mamá está ocupada o está enferma… Y lo más grave, nos alarmamos si nuestro niño pequeño juega con la muñeca de su hermana y la monta en el coche, así como uno lo hace con él.

Le debo parte de mi recuperación de la depresión a mi red de madres, pero yo no juego a la culpa ni a la exclusión del padre de la crianza… Es injusto que sólo mamá se dedique en un 100% a los hijos. Mis hijos no son míos, ellos en algún momento se irán de casa.

Estoy clara que su Papá y yo los estamos preparando para que asuman solos sus decisiones, por ejemplo, decidimos que los criaremos sin religión en casa, y que ellos cuando tengan edad verán si creen o no. Pero también nos hemos enfrentado a la realidad laboral de Venezuela y, me atrevo a decir, de muchas partes del mundo.

Nos toca a él y a mi vivir solos con los niños en una ciudad que no es la nuestra. Así que alguno de los dos tiene que faltar al trabajo y a sus obligaciones cuando se enferman o cuando no hay quien los cuide. Yo llevo el récord hasta ahora. Me imagino que muchos dirán o pensarán que así debe ser, pero yo pienso que es injusto para mi y para él que también quiere cuidar y proteger a sus hijos tanto como yo.

No se si seguir escribiendo, esta es una situación que vivo todos los días y que particularmente este mes se ha hecho más frecuente y dónde me he topado con mamas que juegan a la culpa. Sólo me queda decir que me retiro del juego. Todo esto refuerza mi decisión de ser diputada a la Asamblea Nacional de Venezuela porque esta vaina tiene que cambiar.

Les dejo una imagen que encontré en la página de facebook del club para mamás. ¿Si hubiese sido una mujer la de la imagen les causaría tanto asombro?

 

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¿Queremos cambiar el mundo? Luchemos por una crianza respetuosa y compartida, donde Papá también es importante. Aunque no sea nuestra pareja, esposo o novio siempre será el padre de nuestro(a) hijo(a)